Fidel y el costo de las convicciones…

Entre Café y Café

Un líder irrepetible que se debatió entre el odio y el amor

Tenía 90 años. Su hermano, el Presidente Raúl  sostuvo “Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo y al mundo que hoy 25 de noviembre del 2016,  falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz”, Hasta la victoria! ¡Siempre!”. Dijo conmocionado  el mandatario

Por: Miguel Andreis

Las revoluciones aseguran  tres cosas: Odio, amor y temor ilimitado.  Los resultados  son inciertos. Fidel  lo sabía perfectamente. Encaró las utopías como si se tratasen de viejas amigas. El odio provenía de compatriotas y de  los once presidentes del país más poderoso del mundo que atravesaron su mandato: EE.UU. Debió soportar lo que ningún  otro mandatario, 650 intentos frustrados de asesinato. La CIA llegó a preparar batidos de chocolate con cianuro y trajes de bucear rociados con bacterias asesinas. Los evitó a todos.

Fidel Alejandro Castro Ruz  nace el 13 de agosto de 1926, en Birán un pueblecito del oriente cubano. Su madre, Lina Ruz,  soltera,  tuvo siete hijos con  Ángel Castro, campesino rico, español, con quien contrajo enlace cuando Fidel ya era un jovencito. Ahí comenzó con su apellido. Raúl es siete años menor.

Estudió Derecho en La Habana

 

En 1948 contrajo matrimonio con Mirta Díaz-Balart, bella y adinerada mujer con la que tuvo a Fidelito. Primer hijo. Después llegaría una larga lista de féminas. También de descendientes. No todos reconocidos.

Se gradúa en 1950 y se introduce en el Partido Ortodoxo que lo designa candidato al Congreso. No obstante, antes de las urnas llegó tras un golpe de estado Fulgencio Batista. Ya no se siente contenido por el Partido, está convencido que era preciso una insurrección popular. Así fue, cuando aun siendo joven,  el 26 de julio del ´53, junto a 135 integrantes fracasan en la toma del cuartel de la Moncada en Santiago de Cuba. Fusilan a 67 componentes de las fuerzas rebeldes. La Justicia de Batista no andaba con pequeñeces. Son condenados a 15 años de prisión. Castro se defiende solo diciendo una frase histórica “la historia me absolverá”.  Son amnistiados y con Raúl parten a México. Ahí,  entre otros,  conoce a Ernesto Che  Guevara.  Con un grupo de rebeldes (87) montados en el yate Granma  llegan a Cuba el 2 de diciembre de 1956. Tienen varias bajas. Se encaminan hacia Sierra Maestra, lugar donde empezó una nueva historia y, dos años después,  el 1 de enero derrocan a Batista. Fidel baja envuelto en la bandera de José Batista convertido en un héroe. Hasta entonces no existe documento alguno que lo señale como un hombre que adscribía al marxismo. El apoyo de la ciudadanía era inconmensurable. Joven,  valiente, de buena dialéctica y capaz de lo imposible.  Siempre secundado por el Che.

 17 de mayo de 1959, impone la ley de reforma agraria, la expropiación de los grandes ingenios azucareros, en su mayoría norteamericanos.

Le siguieron medidas de corte social.  Se estatizaron  los  colegios religiosos y la campaña más acentuada  fue la lucha contra el analfabetismo y la salud, áreas donde lograron enormes avances  sociales. Ya no volvió a hablar de elecciones libres. Desde el exterior comenzaron a endurecer las críticas. Cuestionaban muy seriamente los fusilamientos. Se habla de unos 3.000 ejecutados. Aumenta la tensión con EE.UU. Éste país aplica las primeras medidas económicas de restricciones. Cuba reanuda sus relaciones con la URSS interrumpidas por Batista.

En 1967 el Che deja el Gobierno, en la búsqueda de la liberación de Latinoamérica. Con un pequeño  grupo de seguidores y una logística poco adecuada, aseguran,  llega a Bolivia. Los combates no les fueron favorables. El líder argentino- cubano es  asesinado el 9 de octubre de 1967.  Este hecho motivo sospechas sobre el accionar de Castro.

Entre 1975 y 1989, mandó 300.000 soldados cubanos a la guerra de Angola. Siempre bajo la estrategia soviética. Se valió de sus aliados para determinar un sistema político a su medida sostenido bajo dos pilares, el Ejército y el Partido. Ambos  fieles adherentes al estalinismo.

Vivió momentos difíciles en la llamada crisis de los misiles donde participaron  Kennedy y Jruschov.

Nada le escapaba a sus conocimientos. Los servicios de inteligencia funcionaban a pleno. En la primavera de 1961, Fidel en persona dirigió las operaciones militares para derrotar la invasión de Bahía de Cochinos. Es por entonces que declara el carácter socialista de la revolución.

Un año después Cuba es sembrada por cohetes soviéticos.

No pocos temieron por una guerra nuclear. Continuaba apoyando los movimientos insurgentes. Parte de la guerrilla argentina  fue preparada militarmente en Cuba.

En 1990 se exiliaron 125 mil cubanos en EE.UU; fusiló a varios militares, entre ellos, uno de los hombres que lo acompañó desde el principio de la Revolución como el General Arnaldo Ochoa. Fueron  acusados de estar ligados al narcotráfico.

El mayor golpe a la isla sucedió entre el ´89 y el ´93 donde  la UR.SS entra en una gran crisis política y económica. Ya no podría mantener sus países satélites.  La caída del Muro, generó efectos a miles de kilómetros

En 2003, envió  a la cárcel a 75 disidentes con sanciones de entre seis y 28 años. Hizo caso omiso a las condenas internacionales.

Hugo Chávez en Venezuela fue una bocanada de oxígeno para Cuba, no solo con la asistencia petrolera a cambio  del envió de médicos y todo lo atinente a salud.

La enfermedad intestinal se comienza a complicar, su vida estaba en peligro. El 31 de Julio de 2006,  y personalmente designa a su hermano Raúl, quien posteriormente también  llevará la conducción del Partido.

No acepta totalmente convencido como Raúl  lleva adelante negociaciones con el Papa y con el  mismo Barack Obama en la búsqueda de las normalizaciones diplomáticas…

Fidel, uno de los líderes más carismáticos de todos los tiempos, permaneció 60 años en el poder.

En Cuba los tres elementos básicos de una revolución: Odio, Amor y Temor sin límites nunca dejaron de estar presentes. Los aciertos y errores de la transformación que encabezó Fidel  se discutirán y, apasionadamente,  por varias generaciones más. Lo emocional no pocas veces tiene mayor injerencia que la misma razón.

 

 

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