Alberto Granado Duque, del viaje de su padre con el “Che”, a la “Casa de África”

Nota de Tapa

Especial desde Cuba para EL REGIONAL  el-che-y-granado-jugando-al-futbol

 

Alberto Granado Duke (60), hijo de un argentino y una venezolana, nació en este último país. Director de la Casa de África donde nos recibe con la calidez y fraternidad propia de los cubanos. Abierto al diálogo. Su figura está entre los nombres que mantienen injerencia en la Revolución. Habla con pasión y la convicción de la lucha que lo representa. En esa Casa se puede entender toda la perversa e inhumana “ruta de los esclavos”.  Hay un reconocimiento casi devocionario sobre Fidel quien falleciera horas después de la plática. Hablamos del trascendente viaje en motocicleta de su padre, el  Bioquímico Alberto Granado junto a Ernesto Guevara. Sostiene ante el  EL REGIONAL que no pierde cierto orgullo de la herencia cordobesa que le dejase su progenitor…

 

Escribe: Miguel Andreis

“Ellos parten con la idea de recorrer Latinoamérica. Fue desde Córdoba  en diciembre de  1952, papá junto  con Ernesto Guevara de la Serna. Se montaron a la Norton 500 y se lanzaron al desafío, aunque en realidad el camino recorrido no fue tan extenso en kilometrajes. Sí en dificultades,  alcanzan a cruzar la cordillera, cosa nada simple y  en la localidad chilena de Temú, la máquina dice basta. Logran trasladarla hasta Santiago de Chile, donde le informan que no la podrían arreglar. Si bien ya tenía sus años mi padre no la quiso abandonar. Hacía años que la tenía y con la cual recorrió muchos caminos. La dejan en Santiago de Chile con la idea de que algunos de mis tíos la vayan a buscar. Cuando lo hicieron tiempo después estaba toda desguazada, desarmada,  le habían vendido las partes y allí quedó lo que restaba. La moto ni sus partes volvieron nunca más a Argentina”

 

¿¡Cómo nació la idea de ese viaje!?

“Tal vez como una aventura y el conocer distintos países. Lo planificaron por años. Ni se imaginaron que se transformaría en una travesía épica e histórica en el orden mundial. Mi padre que era bioquímico, recibido en la Universidad de Córdoba, soñaba con esa travesía. Continúan el viaje hasta llegar a Venezuela. Se detienen en el leprosario de Cabo Blanco de Capacho. Allí conoce a mi madre,  Delia María Luque que trabajaba en tal nosocomio. Meses después se casan y nazco yo y mi hermana Delia María.

Al poco tiempo de estar en dicho espacio Ernesto le dice a mi padre que volvería a Argentina para terminar con la carrera de medicina, ya que se lo había prometido a sus padres. Y emprendió el regreso”

 

“Mi padre se queda y comienza a trabajar en hospitales  en la búsqueda de alguna cura a la lepra, una enfermedad muy cruel que además era altamente discriminatoria  socialmente. Un  mal que se daba en distintos países”

¿Debía muchas materias Guevara?

“Por lo que nos contó mi padre creo que unas 10, y las metió a todas en 6 meses. Lo que habla no solo de su capacidad intelectual sino de su contracción por el estudio. Tengo entendido que las rindió en la Universidad de Medicina de Buenos Aires.

Papá se queda esperando el regreso de Ernesto que le lo pone al tanto de haber alcanzado el título de médico. Mi padre se pone muy contento de saberlo con vida y  continuaba en una tarea denodada buscando alguna respuesta a esa pandemia de la lepra casi como una obsesión. Él sentía mucho orgullo y lo decía siempre de haberse recibido en la Facultad cordobesa por el nivel de formación que les otorgó. Lo convocan a trabajar en la Universidad Central de Venezuela. Ernesto regresa a Venezuela  pero no llega a Caracas, no porque no quisiera ver a mi padre,  sino porque pasan por Guatemala  donde se daba un golpe de estado. Lo acompañaba Carlos “Calica” Ferrer, otro que se sumó a la revolución. Entre ese tumulto conocen  a unos cubanos que habían participado años atrás, junto a Fidel  en la toma de la Moncada. Lo que le va dando un nuevo perfil a Ernesto que comienza a ser el “Che”.”.

¿Le dice a su padre de los objetivos?          dsc_0069

“Sí. Ya estaban en México planificando la llegada a Cuba en una embarcación –yate-  muy pequeño, el Granma. Son 82 expedicionarios del movimiento 26 de Julio que participan en el desembarco con fines revolucionarios. Lo encabezaba Fidel Castro, el Che Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque y Ramiro Valdés entre otros. Tienen muchas bajas.

“Ernesto  le pedía que mi padre  se sumara para hacer sus aportes científicos, con lo que llamaba la medicina social. El 1 de enero 1959 triunfa la revolución.  Ahí ya Fidel lo quería al Che a su lado”.

La primera visita

“Cuando Fidel visita Caracas, primera  del  gobierno revolucionario, Ernesto no puede viajar porque estaba enfermo. Se vuelve a comunicar con mi  familia. Cuando papá escucha el discurso del comandante, se queda fascinado. Lo atrapa y le lleva a tomar una decisión.  Así es como el 21 de marzo de 1961, deja todo en Venezuela y  nos vinimos  a Cuba. El Che toma muy bien esta determinación y participa personalmente en distintas definiciones. De allí en más mi padre participa de todos los acontecimientos que se dan en la revolución. Por ejemplo, un mes después forma parte de la defensa contra el  desembarco norteamericano en Playa Girón o Bahía de los Cochinos. Se veían con el Che cada vez que podían. Ya había sido Ministro del Banco Nacional y Ministro de Industria. Su capacidad hizo que Fidel lo pusiera en lugares claves. Viajó a la Unión Soviética, Asia, África, etcétera,  siempre en la búsqueda de convenios comerciales…”

 

“Estuvimos en Santiago de Cuba  hasta el año 1967, cuando lo asesinan al Che en Bolivia. Por entonces regresamos a la Habana, allí comienzan a desarrollar investigaciones  sobre   genética humana y animal y papá absolutamente involucrado. Van formando con otros colegas  centros científicos a lo largo y ancho de Cuba. Es unos de los artífices de la escuela de Medicina”

Alberto Granado (h) es  Profesor en geografía e historia,  antropología social y cultural, también en museología. Trabaja  en diferentes niveles de enseñanza, como  en la Universidad, San Jerónimo de La Habana.

 

Nos cuenta que La Casa de África se inaugura el 6 de enero de 1986, “dar a conocer la historia y la  cultura, el arte del África sub-areana básicamente nos lleva a que nuestros niños comprendan mejor la génesis de este intercambio étnico. Lo que podemos decir  es que el esclavismo fue  tremendo. Cruel. Inhumano”.

“Es difícil decir exactamente los porcentajes  étnicos  que tenemos.  En un momento hubo más africanos que españoles. En la misma familia tenés a rubios y negros. En los estudios genéticos de los últimos años, se ha demostrado la preeminencia  africana. Hay marcadores aborígenes de nuestros primeros pobladores. Lo que tira por tierra lo del exterminio de los españoles, a veces más que por enfrentamientos, por enfermedades o trabajos muy pesados. Los pueblos originarios  fueron  invisibilizados”.

El 6 de enero y los Reyes Magos

En esa antigua  y confortable casona  estudian alumnos de la primaria a la que a su vez se los alimenta y también a personas mayores. No todo es letras. La ruta de los esclavos negros es prioridad en el aprendizaje. “Tenemos relaciones con universidades de otros países.”

Avanza sobre la implicancia del 6 de enero para los negros. El único día en que los patrones les daban libres. Ellos apelando a ritos ancestrales se vestían con atuendos de su tierra originaria y salían a bailar y tocar los tambores por las calles de la Habana.

 

El otro tema pendiente es el por qué no son muchas las referencias que existen sobre lo logrado por Rodolfo Walsh para evitar la invasión de Playa Girón. Alberto alude a que tanto el Che como Fidel en distintos foros mundiales describieron aquel hecho…

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Lo poco que se conoce de Rodolfo Walsh en Cuba rodolfo-walsh-en-prensa-latina-580x580

Ingreso al” Museo de la Revolución” en la Habana. Una infraestructura bellísima donde duermen el sueño de los tiempos objetos y figuras  de aquel hecho épico.  El Che está en cada rincón de esas paredes. Buscaba otra cosa. Es que Gabriel García Márquez escribió  el hecho que se dio en la Agencia informativa “Prensa Latina” que dirigía  el argentino Jorge Massetti y que como principal colaborador estaba el autor de “Operación Masacre” Rodolfo Walsh.

Pretendía saber qué importancia le había dado la revolución a aquel descubrimiento de Walsh… Esto es lo que escribía en 1977 Gabriel García Márquez:

Rodolfo Walsh, el escritor que se adelantó a la CIA

En realidad, fue Rodolfo Walsh quien descubrió – desde muchos meses antes – que los Estados Unidos estaban entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir a Cuba por Playa Girón en abril de 1961. Walsh era en esa época el jefe de Servicio Especiales de Prensa Latina, en la oficina central de La Habana. Su compatriota. Jorge Ricardo Masetti, que era el fundador y director de la agencia, había instalado una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en juntas de recreación el material informativo de las  agencias rivales. Una noche, por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina con un rollo de teletipo que no tenía noticias, sino un mensaje largo en clave muy intrincado. Era en realidad un despacho del tráfico comercial de la Tropical Cable de Guatemala. Rodolfo Walsh, que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se empeñó en descifrar el mensaje con la ayuda de unos manuales de criptografía recreativa que se compró en una librería de lance de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia, y lo que encontró dentro no sólo fue una noticia sensacional para un periodista militante, sino también una información providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal de la embajada en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar en donde empezaban a prepararse los reclutas; la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala. Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá de aquel descubrimiento. De pronto concibió la idea magistral. La concibió en la puerta de su oficina, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos, y su piel era dura y con viejas grietas como el pellejo de un cazador en reposo. Viéndolos acercarse. Masetti me preguntó a qué se parecía Rodolfo Walsh, y yo le contesté que tenía cara de pastor protestante.

“Exacto – replicó Masetti radiante, y precisó -: pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala”. Además, como descendiente directo de irlandeses, era un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía pocas probabilidades de fracaso: Rodolfo Walsh se iría a Guatemala predicando los horrores del Apocalipsis, que se sabía de memoria, y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta infiltrarse en los campos de entrenamiento. Habría sido, pensábamos con entusiasmo, el reportaje grande de la época. Sólo que el gobierno de Cuba tenía ya otros planes.

(Fragmentos. Publicado en julio de 1977)

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Descubrir la estrategia

Aquel descubrimiento del Walsh hizo cambiar  toda la estrategia del gobierno de Fidel. En Estados Unidos se convocaba a exiliados a sumarse a las fuerzas de invasión junto con los soldados americanos. En Cuba se llama a defender a la patria y la revolución. Logran sumar 60 mil militantes. En Girón o Bahía de los Cochinos lograron repelir la invasión no sin el costo de muchas vidas. Para el mundo David le había ganado a Goliat.  No pocos analistas dan cuenta que eso llevó al trágico final de John F. Kennedy. Walsh, fue quizás, uno de los grandes salvadores del derrocamiento de la Revolución…

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Prensa latina se forma en 1959. Masetti está al frente de la misma.  Logran ser  reproducidos por cerca de 1200 medios en todo el mundo y traducidos a once lenguas.  Al mismo tiempo, se instalan oficinas de corresponsalía en 26 países de América Latina y en ciudades como Washington, New York, Londres, París, Ginebra y Praga; se cierran convenios con las agencias TASS de la URSS, la checa CTK, la china HSINHV y otras de Indonesia, Egipto y Japón, y se cuenta con colaboradores internacionales de la talla de Gabriel García Márquez en Colombia, Juan Carlos Onetti en Uruguay, Rogelio García Luppo en Ecuador y Chile, Waldo Frank en Estados Unidos y Jean Paul Sartre en Francia y varios más.

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Sigo buscando. No encuentro el nombre de Rodolfo  Walsh. Llevaría muchas horas revisar todos los intersticios del museo de la Revolución.  Me cuentan que el Che en un congreso de la OEA habló del escritor. Que Fidel en las Naciones Unidas también se refirió.  Quizás en algún lugar esté. Personalmente no pude encontrar alusión alguna al hombre que evitó que la historia de la Revolución cubana  hubiese sido otra, Rodolfo Walsh…

 

 

 

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