¿¡Quién se afanó al Niñito Dios!?

Nota de Tapa

El “Gordo” nos vacunó…                        

Por: Miguel Andreis

 

 

Hace tiempo que me lo pregunto. Aún no encuentro la respuesta. Busco en Google, en bibliotecas, nada. Ninguna señal donde puede estar secuestrado. Hay sospechas ciertas de quién lo hizo desaparecer. Nadie, absolutamente nadie, ni la misma Iglesia pide por él. Me da bronca.  Tenían todo para evitar su desaparición pero seguramente estuvieron más preocupados en cuestiones terrenales que ni lo buscaron. O en todo caso y eso sería lo peor, no lo creyeron tan importante.

Casi sin darnos cuenta y sin calendario que lo rubrique lo sacaron fuera de juego y metieron al otro. Nos cambiaron de referente. Casi de prepo nos enchufaron al Gordo que supongo debe estar algo  pirado. Digo, Vestirse con pilchasa para lugares bajo cero y venir para esta parte del continente donde las iguanas usan ojotas a la siesta, es todo un síntoma.Sabés lo que es andar con ese gorro y esas botas y ese saco y ese lompa… En fin…Todo sea en nombre del consumo y la felicidad comprada en cuotas.

 

Un ícono no negociable

 

Aquellos que pasamos los cincuenta, de chicos, el “niñito” era un ícono que no lo negociábamos por nada. El Niñito Dios era el Niñito Dios. No teníamos necesidad de una imagen. O en que viajaba. Cómo se metía en nuestras casas. Ese pibe con un rostro etéreo nos llenaba de felicidad. Un camioncito. Autitos, algún revolver de plástico. Muñecas o cunas para chicas. No demasiadas cosas, y nos alcanzaba. Obvio que estaban los más afortunados que recibían una bicicleta o un pelota de cuero número 5. Eran los menos.O todo un juego de cocina para ellas. Pero el “pibe” nos arrojaba puñaditos de felicidad.

Recuerdo cuando no hace demasiado el “Colorado” caliente con las publicidades nos decía:”Dejate de joder… Papá Noel es una de las expresiones más vergonzosa de la dependencia cultural que tenemos. Cuando éramos chicos, no existía como ahora. Ese tipo apenas si aparecía con alguna botella de Coca en la mano. A nosotros nos hacía feliz  el Niñito Dios y los Reyes Magos el 6 de enero. Le poníamos agua y pasto para los camellos… Pero apareció Papá Noel. Un gordo bonachón de risa espasmódica. Primero lo instaló  la Coca Cola como parte de su Logo para meter su producto. Les fue bien. Recontra bien  y se animaron por más continentes. Lo sentaron  en un trineo con renos  y a recorrer el mundo,  ¿dónde viste un trineo en Argentina? ¡Jamás! ¿Viste un reno? Tampoco. Igualmente nos vacunaron.

 

Los que no lo conocieron

 

 

Y los pibes que vinieron después casi que no alcanzaron a conocer al Niñito Dios, todo pasó a ser Papá Noel, pero claro, con el Gordo la cosa era diferente. A él  había, o hay,  que pedirle el nuevo celular, en 108 cuotas; las zapatillas con luces de giro, contador de pasos  y repeledor al olor a patas; las Tablet… uhhh; cuatriciclos a motores. Etcétera.Lo importante es que usted gaste guita, la que no tiene también.Si es posible que quede bien enganchado con la tarjeta plástica. Es el objetivo de “Noelito”

Con el Niñito Dios los viejos nuestros no sufrían con las inversiones ni apelaban a la tarjetas –afortunadamente no las tenían-.

Y los picados en el barrio con fútbol flamante  eran a muerte. O las carreras en el cordón de la vereda con los autitos llenos de masilla y rueditas de tapas de  penicilina, como máximo las puteadas de algunos vecinos que no les dejábamos dormir la siesta.

Pregunto: ¿Por qué no armamos los arbolitos de Navidad con quebrachos; lapachos; chañares, o chuquies? ¡¡Son nuestros! Son autóctonos.

 

¿¡Y las comidas!?

 

Ninguna para verano. Todas para inviernos de 50 grados bajo cero. Turrones de millones de calorías. Chocolates. Nueces. Con dos puñados de esos cruzás el Polo Norte en camiseta…. Claro, después los Intestinos, hígado, estómago, riñoneste hacen piquetes. El Gordo chocho, las empresas van al tono.

¡¡Buen negocio resultó el gordo!!… No obstante y por la dudas seguiremos buscando al Niñito Dios… En algún lado tiene que estar. ¿¡Y si lo encontramos!?

 

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