¡¡Rajá 2016. Raja!!¡¡2017: “levántate y anda”

Nota de Tapa

Se iba el 2015 y daba la impresión que en gran parte del país se
habían encendido las luces de los balcones. Se promovían otras expectativas. Mauricio Macri alcanzaba el Sillón de Rivadavia. Algo inesperado apenas un año atrás. En lo personal no tenía demasiado que festejar. Pero el proceso y la manera de gobernar de CFK había colmado la capacidad de hartazgo. Demasiada corrupción para un solo país. La intolerancia exaspera. El fundamentalismo saca lo peor de quien lo ejerce. Solo restaba que al empresario le fuera bien. Que tomáramos conciencia de la importancia de la Constitución. Después veríamos. A las (buenas) intenciones, los cardales de hostilidades se extendían en el fangal de las esperanzas. Macri habló demasiado. Prometió en exceso y la economía se apabulló. Primer tropiezo.

Ni la Justicia se puso a la altura de las circunstancias, ni las ilusiones se tiñeron de verde. Podría decirse que en este arqueo de haberes apenas si se salvan los legisladores que operaron como en mucho tiempo antes no lo habían hecho. Debatieron. Consensuaron. Sesionaron.  Se enojaron y volvieron a sentarse.

Largo año. Creció la locura de los femicidios y recuperamos las cifras reales de la pobreza, inflación y exclusión que se había robado don Moreno.  Punto para Macri que vaya a saber por qué, no se atrevió a decirle a la ciudadanía el concreto estado de los agónicos números del país que ocultaron por años. Tampoco habló de su corta charla en Olivos con antes de retirarse la ex Presidente. ¿Quiso negociar la impunidad?  El silencio del primer mandatario  le jugó en contra. Explicarlo después volvió todo más complicado.

Y arrastrando los pies como para que la huella de un tiempo ríspido no se olvidara fuimos saltando promesas y digiriendo sapos. La desesperación de los que creyeron en el poder eterno les endureció los nudillos golpeando imaginarias puertas como para espantar a quien la voluntad del soberano le había dado la responsabilidad de gobernar.

 

No falta a la verdad el carismático neuro- científico ya lanzado a la política Facundo Manes cuando dice: “Somos menos racionales de lo que creemos”

 

Y agrega como para responderle a un viejo axioma de Eduardo Duhalde: “En la Argentina no estamos condenados al éxito, esa es una idea equivocada. Hay que trabajar para alcanzarlo, entender el valor de la educación y el conocimiento, y exigir a los líderes una revolución basada en esos pilares”;  René Favaloro: “Para mí, él representa lo mejor de este país”.Él era esfuerzo, laburo, contracción, honestidad, talento  y responsabilidad.

Nos cuesta articularnos como sociedad. Tolerarnos. Dejar que en algún lugar de nuestra mente nunca desaparezca la imagen de aquel emblemático abrazo entre Balbín y Perón. Era un punto de inflexión y creímos que se trata de una coma. Entender que otros tienen deseos y creencias diferentes es un idioma que nos martiriza.

Al poder que se fue no le sirvió la apropiación política de los derechos humanos. Y como nunca antes emergieron flechas de críticas hacia dos instituciones emblemáticas como las Madres y las Abuelas. Una lástima.

Sería bueno saber para qué lado el Presidente dirigió la proa de la nave. Dónde nos lleva. Es que entre el pasado de extraños números y el presente y futuro de caminos desconocidos, avanzamos con el barro hasta las rodillas.

Y mientras observamos cómo la tarde cobija el último sol del  2016, los archivos del cerebro rescatan los escasos valores positivos del año que se va y también los negativos que no son pocos.

En horas nos abrazará, ya descansado, el febo nuevo que nos indica que ingresamos al 2017.  Año de elecciones. Confrontaciones donde la lógica se pierde en los medanales y el sentido común desanda embriagado la búsqueda de un país más vivible.

Brindemos por la PAZ, la Tolerancia; la Justicia –si es que quiere despertarse-; por espantar la marginalidad; por el laburo digno; para que todos y cada uno de los sueños nos sigan acompañando.

Para que quien nos conduce sepa leer las estrellas en un mar que le será picado… Y  que nos vaya bien a todos. No sirve. No alcanza y es malsano brindar por unos pocos…

 

La Dirección

 

 

 

 

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