Eninder: ¿recién ahora se dan cuenta deque todo era para Villa María?

El Suricato, Notas

Eninder

Chau, chau, adiós…                                            

El 2017 comenzó con una fuerte movida política regional. Fueron 12. Pero, podrían ser más. Los 12 apóstoles díscolos con el Eninder le dieron la espalda a su titular Martín Gill y avisaron que pegan el portazo y se van. Sí, ya se veía venir la decisión que tomaron la docena de intendentes que responden al radicalismo y al espacio Cambiemos al renunciar a seguir formando parte del organismo regional impulsado y creado por el entonces jefe comunal villamariense Eduardo Accastello.

Pasaron 16 años, un arsenal de promesas de los mandamases que no se cumplieron y por las que  hoy reclaman, varios cuestionamientos y denuncias judiciales, hasta las imputaciones del ex titular del organismo (Accastello) y del director renunciante, Edgar Bernaus, para que se llegara a este desenlace, con una historia que podría ser titulada “crónica de un final anunciado”.

Los 12 apóstoles

Los intendentes “renegados” son Ernesto Garbiglia (Chazón), Pablo Alcalino (Arroyo Cabral),Liliana Ruetsch (Ticino), Julio Castellano (La Laguna), Cristian Portesio(La Palestina), Guillermo Fava(Los Zorros), Víctor Falvo(Las Perdices), Leticia Alloco (Silvio Péllico), Marcos Carasso(General Cabrera); Luis Poloni (Chucul), Héctor Martín (Monte Maíz) y Héctor Jaime (Ucacha).De todos ellos, el que llevó la voz cantante ante los medios fue Garbiglia, quien ya venía manifestando su disconformidad con el proceder del organismo que beneficiaba con obras casi en exclusividad a Villa María. “El Eninder fue una especie de secretaría de obra pública durante el kirchnerismo, pero que benefició a pocos”, fue uno de los dardos que lanzó.

Y ese es el reproche principal, más allá de los escándalos judiciales que envuelven el ente desde que la Auditoría General de la Nación y la Justicia Federal pusieron la mira en las cuentas y en el supuesto pago de sobreprecios en obras ejecutadas en… Villa María, claro.

Algunos reproches

A la conducción del Eninder no le cayó nada bien la movida de los mandatarios locales. Gill sostuvo que no compartía la decisión y les recriminó que no hayan presentado nunca una queja de manera formal en las asambleas. Del lado de los intendentes reprenden que solo se los convocaba para esas cuestiones y nada más. En otras palabras, el presidente del Eninder  se preguntó por qué lo hicieron justo ahora y no en el momento que no les llegaban obras como argumentan los intendentes.Es decir, cuando el que gobernaba era Accastello. Además, el jefe comunal villamariense les salió al cruce con que la medida tomada no los exime de posibles responsabilidades en hechos que pudieran aparecer tras la investigación de la Justicia.

Es cierto que algunas de estas localidades que se quieren ir del Eninder tuvieron gobiernos de otro signo político durante algunos años, que comulgaban más con la política desarrollada desde el organismo. De todas maneras, algunos cuestionamientos que se les podría hacer a la mayoría de los “desertores” son: ¿por qué esperaron tanto tiempo para tomar una medida de este tipo, si alegan que desde hace más de 8 años que no recibieron nada del Eninder?; ¿por qué no plantearon su disconformidad de manera institucional en su debido momento?; o ¿recién ahora se dieron cuenta que Villa María era la principal beneficiada con las obras y proyectos bajados desde la Nación con sospechas de corrupción, cuando algo olía mal en el ente regional desde hace rato?

Palos que van y vienen

En este “tole-tole” que se armó, aparecieron algunas acusaciones entre pares. Así se desprende de declaraciones periodísticas de algunos intendentes de esta comarca. Un par de jefes comunales cuestionaron la falta de actividad de la Comunidad Regional San Martín (que ahora pretenden reflotar y usar como mecanismo regional en vez del Eninder) durante la presidencia del intendente etruriense Héctor Baravalle, un aliado del accastellismo.

“Que el intendente de Etruria haya ejercido la Presidencia de la Comunidad Regional llevó a estar prácticamente paralizada”, deslizó Garbiglia en declaraciones a El Diario, mientras que su par de Ausonia, Mauricio Pajón habló de “acefalía”. “Está costando reactivar (la Comunidad Regional) después de tres años de acefalía”, “estaba casi sin funcionamiento y había sólo 12 actas en muchos años, lo que hace a la falta de confianza de los intendentes”, enfatizó a ese medio.

De todas maneras, Pajón se plantó. A diferencia de los colegas que renunciaron, sostuvo que hay que quedarse y de paso lanzó un palito. “Yo no me voy. Que un vivo se haya aprovechado para trampolín político, no quiere decir que no sea en lo institucional una buena herramienta. Claro que debe ser para toda la región y no solo beneficiar a cuatro o cinco municipios”, declaró.

Mirá que hace calor este verano, pero con esta movida, ¡la región está re-caliente! ¡Y era hora! ¡Hasta cuándo iban a aguantar los muchachos y muchachas de la región sin decir nada!

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Región en riesgo

Lluvia maldita(recuadro)

 

Nada de agua bendita. Cuando viene  en forma intensa como sucede en las últimas semanas causa numerosos inconvenientes y no solo económicos o materiales, claro está. Todo el sudeste y sur provincial es una zona de riesgo constante. A las inundaciones en distintas localidades, se suma la de amplios territorios rurales, con los problemas en la producción agropecuaria: no solo en materia de semillas, también en el plano de la lechería. Los tambos padecen la inclemencia del agua que no da tregua.

Por otro lado, con mayor cantidad de agua caída, sobreviene el problema de las napas que alcanzan niveles altos y desencadenan una serie de inconvenientes en estructuras edilicias, por ejemplo. Viviendas, salones y otro tipo de construcciones presentan hundimientos, fisuras y desmoronamientos de su estructura por la elevación de las napas freáticas.

A estar atentos, porque la región es un polvorín. Pero, una vez más, culpa del agua. Y claro, de las obras de infraestructura que se prometieron, pero que no se terminaron o nunca se hicieron. O, directamente, obras que nunca previstas ni lo serán.

 

 

 

 

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