La verdad sobre la creación de la UNVM

Entre Café y Café

Escribe: Miguel Andreis                              

 

En el Diario de  19 de marzo de 1994, entre varias  notas de otras fechas,  da por tierra una tan incomprensible  como reiterativa definición del ex Intendente Eduardo Accastello de auto adjudicarse  la construcción de la Universidad Nacional de Villa María.  Una puesta en escena innecesaria  ya que todavía hay actores que no se bajaron de  los tablados y documentación que determina el real perfil de los hechos. En ocasiones  el poder político quita o transforma las perspectivas históricas de las realizaciones. Esta parece ser una.

En esta breve síntesis de publicaciones se observa con marcada claridad que existieron varios hacedores, claro, Accastello entre otros.  Pero lejos de ser el único o el más relevante. Queda, desde estos archivos,  sumados a la memoria de quienes fueron parte de esa gesta, una notoria distancia cuando se pone en primera persona en la construcción de la casa de altos estudios el ex Jefe Comunal.

 

En los escritos se puede observar el involucramiento de personas y dirigentes de diferentes partidos y concepciones políticas.

Lo que no deja de ser verdad es que el mismo Eduardo  Accastello posteriormente,  ya en su rol de Intendente, creada y en funcionamiento la misma, con astucia y perspectiva del oportunismo político  se “apoderó” de la misma para darles fines  partidarios. Un logro que está a la vista de toda la ciudadanía terminó siendo un bastión para su causa que supo ser bien usada con fines propios. Bastará repasar cómo se fue cubriendo de personal y docentes la misma.

En el colectivo social villamariense esa idea subyace. Se la señaló y señala como un refugio del kirchnerismo, lo que de hecho ha dividido la consideración ciudadana sobre la misma.

Ha sido un gran logro para Villa María  tal creación. Contexto que no está en debate, sí  lo está el manejo de la misma que,  debería reverse. A la Universidad se la necesita como un patrimonio que nos involucre a todos, sin diferenciaciones ideológicas,  tal como la  gestaron los pioneros. La UNVM no tiene dueños, apenas conductores circunstanciales, que los tiempos suelen poner fechas de vencimientos. Tampoco es producto de un solo creador. Señor Eduardo Accastello, basta de seguir fabulando…

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