Definitivo adiós a Rodolfo Dellavedova

Notas

El pasado 29 de marzo, la ciudad perdía a uno de sus hombres que
con su accionar de décadas había marcado el derrotero de la cultura del trabajo. Fallecía Rodolfo Dellavedova a los 92 años, gerente honorífico de la firma Paviotti, que muy pocos meses atrás cumplió los 120 años de existencia, convirtiéndose en la razón social más antigua, con los mismos propietarios, de toda la Provincia de Córdoba. Rodolfo, siempre con su particular deferencia, logró junto con sus hermanos, sobrinos e hijos, convertir a este negocio, cuyo origen fuese en Villa Nueva, en una de las más importantes de su rubro en el territorio cordobés.

Paviotti es casi un sello de la ciudad y pocos como Rodolfo llegaron a conocer tan minuciosamente no solo a sus habitantes sino también al crecimiento de la misma villa. Con una narrativa realmente atrapante solía hablar de las curiosidades de un oficio tan particular, recordando anécdotas sobre apellidos ilustres en la villa. Por ejemplo,  que los sepelios que llevaron mayor cantidad de concurrentes fueron los del primer aviador que perdiera la vida en un accidente aéreo en Córdoba, siendo él de VillaMaría, aludimos a Darío Sessarego: “fue impresionante la gente que acompañó el cortejo” rememoraba en una nota de los años noventa. También citó a los del Dr. Antonio Sobral; Amadeo Sabattini; los obreros de la FMPE que viniendo en colectivo fueron arrastrados por un tren, allí quedaron 11 vidas y muchos heridos de gravedad. Y tantos hechos más. O en una oportunidad que otro piloto de aviación perdiera la vida junto con su acompañante en las cercanías del viejo Hospital Pasteur, cuando la aeronave se vino a pique.Los integrantes del Aero Club para hacerle un homenaje al colega decidieron arrojar una corona desde el aire. “Día de mucho viento –contaba-, lanzan el círculo de flores a una altura  mucho más elevada de lo que debería haber sido. Las ráfagas llevaron la corona casi hasta el Boliche de la Legua”. O las críticas que recibieron cuando en los años setenta abrieron lo que era la primera sala velatoria de la ciudad. En la cultura popular eso no se aceptaba y el rechazo en los primeros meses se observaba hasta en opiniones de la prensa. Sus experiencias se volvían películas en su verba. Atrapante y didáctico.

Dellavedova supo ganarse el respeto de propios y extraños, su educación, generosidad silenciosa  y don de buena gente seguramente lo trasladarán más allá de los tiempos.

 

El hasta siempre Don Rodolfo…

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