Villa María: Jugando a la ruleta rusa en la whiskería

Nota de Tapa

Años sesenta- el disparo letal del Pochi. P              

Por. Miguel Andreis

Chicas de la noche

Años sesenta y pico. El conocido  “Negro”  Camilo Rodríguez  estaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio en Campo de Mayo. La caballeriza era su destino. Rasqueta, agua, jabón y todos los chiches posibles para  los equinos. A él le tocaba  dejar una pinturita a los cuadrúpedos de la oficialidad.  Entre otros,  el del General Alejandro Lanusse.  El tema se complicaba una vez terminada la faena. En qué se invertía el tiempo.  Diario que llegaba a sus manos  lo ayudaba a ponerse al tanto con lo que ocurría más allá de los cuarteles.  Alguien  había  olvidado La Razón del día anterior. El domingo se convertía en un día largo, especialmente en horas de la tarde.  Abrió las enormes hojas tabloides y en la cuarta página  aparecía el nombre de Villa María en el título. Sorprendido se devoró el escrito. Un escozor le recorrió todo el cuerpo al finalizar la lectura.  Podría estar él en ese informe. Volvió a repasarlo… era  el Pochi  P. nomás. ¡¡El Pochi…!

 

Villa María y también Villa Nueva,  por los años  50- 60 y 70, se caracterizaba por la gran cantidad de whisquerías  o prostíbulos encubiertos que detentaban. Las damas llegaban en su mayoría, traídas por su respectivo “hombre”,  desde la  Provincia de Santa Fe, sur de Buenos Aires, también de Entre Ríos y unas pocas de Corrientes. Pululaban los denominados fiolos o cafhisos.  En fin, Tratantes de Blancas como les decían por entonces. Hasta en el mismo código penal figuraban de esa manera. Una buena “ plaza” decían los rufianes. La ciudad y la región dejaban buenas ganancias. Habría que agregarle que nos pocos uniformados en su momento fueron señalados como recaudadores  de los fondos que aportaban  los populares  tratantes.

Cumpas de laburo

 

Víctor F.  Viale era un comercio relevante en el rubro  automotores  que había en la ciudad – (H. Yrigoyen y Mendoza) -. Concesionario  de los emblemáticos Siam Di Tella y de las  Siambretta. Motonetas que marcaron toda una época. La firma contaba con una buena cantidad de empleados, entre ellos el mismo Negro Camilo y Pochi P.  Compañeros de laburo y amigos de milongas y visitas a casas de mezquina luz, donde las chicas hacían falda en los visitantes.

Cuenta Rodríguez que el Pochi era un tipo fenomenal, compañero, solidario, extremadamente ocurrente, tanto como temerario.  Uno de sus gustos era ir a visitar las distintas whisquerías. Lugares para frecuentar  abundaban. Le gustaban las armas como hobby.  Y tomó la costumbre, poco afortunada, de hacer bromas y hasta de jugar apuestas  con la mismas…

“Andaba con un 32 largo. Una noche con algunas copitas de más,  saca una bala de su bolsillo, la pone en el tanque y me apuntó. Creí que se me aflojaba el esfínter. Apretó varias veces el gatillo. Estaba paralizado no podía moverme. Soltó la risa, diciéndome  mirá, extrae el  proyectil y me explica ´no tiene la  pólvora…es usada, yo le pongo el plomo con la mano. No puede salir el disparo. Las demás  balas están en otro bolsillo´; ese chiste se lo hizo a varios. Todos quedaban paralizados…”

————————

El desafío

 

“Viernes a la noche, partimos con el Pochi  en una Siambretta de lujo a recorrer bulines o whisquerías. De verdad que la idea, como siempre,  era ir a escuchar un poco de música y charlar con las chicas. La cosa no pasaba de ahí. El Pochi era entrador, enseguida entablaba conversación con los  distintos habitués del lugar. Personajes de todo tipo se encontraban por allí. Whisquesito que va, champagne que viene, y el desafío salió de la boca del “Pochi”,  ` ¿Quién se anima de ustedes a  jugar a la ´ruleta rusa?`.  Nadie se prendió en la parada. Solo uno que con jactancia copó la parada: ´vamos por la vuelta para todos a que no te atrevés  a gatillarte vos”.  “No era poco el gasto de las distintas bebidas, incluidos los té que pasaban como champagne,  para las chicas, costaba en pesos.  El Pochi, saca las seis balas del cargador y delante de todos, las muestra y  sin que nadie se percatara  pone la que tenía en el otro bolsillo. El plomo se veía claramente por los ojos del tanque. Se bajó la música y todos rodearon la mesa.  La adrenalina se olfateaba en el aire. Apretó el gatillo y el silencio  ganó el espacio. Algunos volvieron a respirar otros a abrir los ojos.  El cumpa inmutable. Se puso ancho no solo por ganar la apuesta.  Recibió aplausos y besos.  Las chicas le daban un valor especial a  semejante valentía. Creo, creo que  obtuvo  un premio de gratuidad de servicios por parte de  una  santafesina. Morocha bella y exuberante”.

 

Esto se repitió en diferentes lugares.

 

Las Playas tenían, tres o cuatro piringundines.  Nos  tiraba una llamada  ‘EL Dorado´. Habíamos hecho amistad  con el  propietario.

Cuando recibí  la convocatoria a Campo de Mayo, salimos una noche de despedida y no lo vi más…

En alguna carta que recibí posteriormente  me dicen  que el Pochi salía con el Gallego P. Otro  valorazo. Agregando que ya eran  todo una atracción las apuestas del Pochi. En ocasiones asados y en  otras losdesafíos eran por dinero.   Se corría de boca en boca las jugadas, a veces con excelente convocatoria…

 

 

“Dos para el amor”

La nota de La Razón indicaba que  en la  Whisquería  “Dos para el amor” de la barriada Las Playas, uno de los parroquianos jugando apuestas  al fatídico juego de ruleta rusa, encontró la muerte.

“Y el periodista relata  el modo que yo ya conocía de cómo operaba el Pochi.  Al parecer esa noche,  con sobrecarga de  alcohol, equivocó de bolsillo y, obviamente, de proyectil  también.  Esta sí  ocultaba pólvora detrás del plomo. El disparó y la  voladura de masa encefálica  salpicó a varios que lo rodeaban, según narró el compañero de salida  de sobrenombre “gallego”.

Pochi encontró la  parca  con una broma que un día se cansó de ser broma… En Villa  María no había sido la primera muerte con ese letal  y extraño juego… llamado ruleta rusa. En la pizarra de la Calle San Martín y Corrientes, escribieron… a las armas las carga el diablo y las descargan los  b… Vieja frase que volvió a cumplir”

One thought on “Villa María: Jugando a la ruleta rusa en la whiskería

Deja un comentario


*