Breve historia de un Hotel Y un Casino que no fue

Notas

Por: M.A                                                                                    

Villa María a mediados de la década del 20 se convertía en una ciudad pujante. Comenzaban a llegar comerciantes de distintos puntos del país. Emprendedores que le dieron un matiz diferente a la ciudad. 

 

Dos  emprendedores

Entre otros don Santiago Balerdi. Adinerado porteño con negocios también en  Rosario.  Su concuñado, propietario de cuatro estancias (cada una con el nombre de una hija)  ya habitaba nuestra urbe, aludimos a Antonio Maggi, el propietario de Estancia La Negrita. Todo un ícono no solo para la ciudad sino también para la provincia. Vale decir que allí se encontraba una de las piletas de natación más grandes de Córdoba, con trescientos metros de largos y unos 100 de ancho. Altos trampolines, baños con agua caliente y arriba de los mismos una pista de baile. Maggi observa que la inmensa mayoría de  los turistas provenientes de Buenos Aires  que viajaban a las sierras, debían detenerse en la villa, ya que como mínimo el trayecto no se cubría en menos de 10- 11 horas. La hotelería local de entonces  era muy elemental. Ahí es cuando Maggi le propone a su concuñado el construir un gran hotel, con el mayor de los lujos para albergar a los viajeros pero además ofrecerle un entretenimiento. Así fue como en La Negrita se comenzó a levantar una arquitectura que oficiaría de casino, y un reconocido arquitecto porteño  plasmó en los planos lo que luego sería el Palace. Se lo consideró  entre los tres mejores de la provincia: Alta Gracia (Sierras Hotel), La Falda (Edén Hotel) y Yacanto de Traslasierra.

 

Las grandes figuras

 

Se Inaugura en 1931 –aunque las fechas difieren debido a que  Balerdi  como consecuencia de  algunos negocios desfavorables se quedó sin fondos para la etapa final-

La Negrita, que llegó a tener la pileta de natación más grande de la provincia con más de 200 metros de largos por unos 100 de ancho; con baños dotados de aguas calientes y encima de los mismos pistas de bailes. Maggi que había logrado tener energía  eléctrica propia, se lanzó a otro sustancialreto, como lo fue  construir un paso de agua que desembocaría en el río, obra que debió suspenderse debido a que las alturas de las aguas  no daban  y le ingresaban arena que le  taponaban los ductos.

Se podría señalar que las grandes figuras nacionales y también internacionales, entre cientos, a Jacinto Benavente, español premio en literatura, Arturo Jauretche que en uno de sus libros habla del Palace y un extenso etcétera. Todo el trust artístico supo del cobijo  de dicho inmueble. El mismo Sábato… Sería interminable enumerar los visitantes del mismo. Era la posta de rigor para quienes se iban camino a las sierras. Las anécdotas se multiplican por cientos, desde la llegada de Carlos Gardel que permaneció unas horas hasta los más pudientes del país que tenían a Villa María como la ciudad con la mejor hotelería cordobesa.

 

La muerte de Balerdi

 

La tragedia se enluto con el empresario fundador. Ya sin recursos económicos y con algunas diferencias materiales decidió alejarse  de esta geografía. La razón, indican, fue la resistencia de la Iglesia para que Villa María tuviese un casino.  La diabetes lo fue tomando hasta dejarlo totalmente ciego. Lo que lo llevó a quitarse la vida. Balerdi sintió que había fracasado. No muchos lo reconocieron.

Lugar de reunión de los principales políticos del país. Quien por años alquiló una pieza fue el inefable Barón Biza, considerado entre los más ricos de Argentina  (dueño  de  los mayores olivares que se diera  en el orden nacional). Su capital se estimaba por entonces en 50 millones de dólares. Allí pasó algún  tiempo también  su primera mujer, Mirian Steford, muerta en un accidente de aviación. Y también en el referido hotel posteriormente  nace el amor y la tragedia. Cárcel y muertes. Espanto y locura.  Es el Pálace  punto de partida del conflicto de Biza con su ex esposa Clotilde Sabattini y con su suegro Amadeo, el Gobernador.

 

La compra y nuevo destino

 

La propiedad del mismo pasó por varias manos. Uno de los primeros movimientos políticos del tres veces intendente Miguel Veglia fue precisamente  adquirir  en 1987 dicho inmueble cuando se estaba por rematar. Aquella acción  adquiere un valor inconmensurable ya que  las arcas comunales estaban raquíticas de fondos.   A los pocos meses  ya estaba convertido en la Municipalidad. En el 2015 se lo bautiza precisamente con su nombre.

Para quienes iban a las sierras en aquellos tiempos,  viniendo desde  Buenos Aires, padecían los viajes que se tornaban  en  interminables y cansadores, no olvidar que la ruta 9 hasta el 36 fue de  tierra.  Llegar al Pálace era algo así como encontrar un oasis. Un edificio iconográfico que guarda las historias más ricas con los personajes más  trascendentes que pasaron por la ciudad.

El tiempo y los intereses económicos fueron cambiando el rostro señorial  de La Negrita, lejos quedaron los sueños del casino de Balerdi.  Dos hombres, para muchos desconocidos como Antonio Maggi y Santiago Balerdi se atrevieron  a invertir hasta lo que no tenían porque entendían que Villa María era la tierra del futuro…  habrá que seguir esperando.

 

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