Memorias de un zoológico, leones y un Intendente llamado Deiver

Notas

1943- 1967                                                                        

 

A ese territorio pegado al río y cargado de sauces llorones, donde  concurrieron por millares niños y  grandes,  gente de la ciudad y  pueblos vecinos, que encontraban allí  una muy singular vertiente de esparcimiento y belleza natural se lo denominó Jardín Zoológico. El mismo comenzó a funcionar en 1941 inaugurándose  oficialmente el 2 de setiembre de 1943, bajo el Gobierno municipal de Salomón Deiver. Fue cerrado en 1967 luego de no pocas quejas de los vecinos, especialmente por el fuerte olor que se expandía de dicho lugar. Fue constituido con mucha originalidad, ya que solicitó donaciones de vecinos, de otros zoológicos del país, alguna que otra contribución voluntaria o semi – compulsiva de circos que visitaban la ciudad, etc… El mismo permaneció hasta los años setenta

 

Por:  Julio Benítez – Miguel Andreis.

Mucho es lo que habla sobre la historia de este emblemático lugar. Sobre el particular hicimos distintas investigaciones de personas que se su momento estuvieron involucrados con el denominado Jardín Zoológico. También es cierto que muchos mitos se entremezclan del mismo modo que las leyendas. Esperamos que para los lectores recorrer este espacio de historia de la ciudad les sea de su agrado- Gracias a todos los que nos hicieron aportes, desde fotos, como Ligri Suárez; el doctor Juan Negro o el desaparecido Pato Cortez entre otros.

 

136 animales

El Departamento Ejecutivo Municipal estableció una asignación de m$n 1.200,oo para la alimentación y cuidado de los 136 ejemplares,(pájaros, reptiles, cabras,borricos, monos, llamas, pumas,cigüeñas, pavos reales, faisanes,un pato con tres patas, gatos monteses, la Osa Cándida, nutrias, comadrejas, entre muchos otros) donde no podía faltar el rey de la selva, un león,que llegó al poco tiempo, y que fuese aportado por el Director del zoo de la ciudad de La Plata, don Carlos Marelli. Fue bautizado “Carlón” (por una marca de vino de entonces), que conservaba sus garras pero le faltaban algunas piezas dentarias.” Como dato complementario diremos que fue designado como encargado general del paseo el señor Antonio Casini y como cuidador del zoológico don Víctor Cortés.

Historia sangrienta

El primer Carlón había sido dejado en el zoológico privado que tenía el famoso criador de La Plata, Carlos Cuttini. Es que este felino perteneció a un circo, donde sus fauces se llevaronla vida de un domador,y el brazo de una mujer. Nadie lo quería tener. Lo fue a buscar el mismo Salomón Deiver, acompañado de su secretario Carlos Anselmo,  en una chatita (Studebaker). Había cubierto la caja del rodado  con una precaria jaula de caños, arriba una lona para que no se viese la “mercadería” . Llegando a Pergamino los detienen dos policías de la caminera. Uno de los agentes, morocho de anchos bigotes y prominente vientre, le pide licencia de conducir y el Intendent

e se la muestra. Siguen las solicitudes –se suponía que estaban en la búsqueda de una propina- ; insiste en interrogar sobre la carga que transportaban. El Turco fastidiado le responde: ¡¡Un león!!, se encrespó mal el uniformado: “A mí  no me tome el pelo que lo meto preso”. Salomón sin bajarse del vehículo le murmuró….¡¡ Si no me cree, saque la lona”. La curiosidad de los agentes pudo más. Creyendo que se trataba de una tomada de pelo  no guardaron  ninguna precaución. Y al pegarle el tirón a la desteñida lona, el rugido fue ensordecedor, pero el manotazo del melenudo que le cruzó la corralera de cuero  al agente, fue un hecho  de antología. Dicen que se  encontró al servidor público corriendo, con los ojos fuera de órbita, en la entrada de Carmen de Areco. A la gorra la siguen buscando.

El tiempo y el afecto le quitaron todo rasgo de ferocida

d, aseguran… (Al animal obvio)

El Veterinario Juan Carlos Negro, rememora su niñez y ese enorme animal, al que iba a visitarlo casi todos los días.  Su padre Félix Negro era el veterinario de la Municipalidad. Los recuerdos van de un lado a otro. Su progenitor fue el primer especialista que tuviese la comuna. 38 años cumplió dicha función (También ofició como Director del Matadero y Jefe de la sección Bromatología)

 

14 de agosto de 2009. El segundo Carlón

Negro  indica que:“Recuerdo que mi padre, cuando me recibí, me dio el cráneo del león, (cuya foto acompaña esta nota) al que él le había realizado la autopsia por pedido del Intendente don José Perazzolo, para dejar bien en claro cuáles fueron las razones de su deceso,

Pues los rumores que la población escuchaba, decían que algo raro podría haber pasado (falta de comida)”.

El segundo Carlón fue traído en la segunda intendencia de Salomón Deiver.

El profesor – escritor señor Pedro Vicente Capdevila, ex empleado del Banco de la Nación

Argentina en la sucursal local hasta el final de la década de 1930, publicó su libro “Salomón

Deiver” – (Editorial “Celsius” – Belgrano 1815 – Buenos Aires – Impreso el 16/6/1966),

que en sus páginas 60/61 dice que “…durante su primera intendencia, una de las más grandes

e importantes obras fue la construcción de un hermoso parque (Jardín Zoológico)

sobre las márgenes del río, donde hasta que él se hizo cargo de la Intendencia, existía un

basural del que todos huían, dado que allí se encontraban fetos humanos, animales muertos,

Criaderos de ratas, en fin un verdadero foco de enfermedades infecto contagiosas. Allí

habitó el animal ( o los animales) más emblemáticos que identificó a la ciudad: el Carlón,

o, en realidad, los carlones…”.

 

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El Río y los sauces

Concluyendo esta nota, y comouna opinión muy subjetiva, pensamos que el viejo león puede haber creído, en algún momento de

su existencia en nuestro zoológico, que vivía en su medio natural, cuando las hojas colgantes de los sauces llorones con cargado follaje besaban el agua del serpenteante río, producían un rumor que la brisa transportaba a los cuatro puntos cardinales, cual suave melodía, y que llegaban a sus oídosjunto con los demás ruidos producidospor sus súbditos de la selva,muy cercanos a su jaula. ¿Habrá sentido lo mismo el viejo “Carlón”?

 

(Nota completa en edición papel)

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