El raro misterio de Kaspariv

Notas

“La esperanza  nunca es vana” (Jorge Luis Borges)

En Tallín, Estonia, el nombre de Michael Kaspariv, apenas si ahora ocupa las primeras planas de los periódicos deportivos de los lunes. En realidad, Kaspariv apareció en el ´95, como un fenómeno entre los amantes del fútbol de Tallín primero, y más tarde de Estonia. Luego de Letonia y Polonia. La crónica del diario francés L´Figaro le dedicó toda una página al sorpresivo delantero del “Kosac”, un humilde equipo del interior. Ese tipo enorme y cargado de kilos, posa para la foto pisando una pelota.

La lectura pasaría casi inadvertida si no fuera porque este delantero, Kaspariv, tiene 52 años, y desde hace cinco es goleador de la liga de Tallín. Su scorer duplica cuando no triplica a quien lo sigue en la tabla. El “Kosac”, su equipo, hace cinco años que se alza con el campeonato de la liga.  Michael, alto, excedido en kilos y un vientre abultado, es un mecánico de heladeras, militante socialista, que toda la vida amó el fútbol pero jamás pudo formar parte de ningún club de las grandes ligas. Y no lo hizo simplemente por una razón, sus condiciones técnicas eran tan pésimas que no le alcanzaba ni para el banco de suplentes.

Su casa se ubica muy cerca del club cuyos colores son los del “Dínamo de Moscú”. En el año ´94 tuvo un serio accidente automovilístico que lo dejó dos semanas en estado de coma. El golpe más fuerte fue en la cabeza, parte izquierda del parietal. La crónica de L´Fígaro detalla minuciosamente todo su proceso. Se notaba la búsqueda de una respuesta al hecho fenomenal por encima de la respuesta convencional.

Su convalecencia fue rápida. A los pocos días su vida había vuelto a la total normalidad. Excepto, algo raro que sentía en su cuerpo y no podía explicar. No se preocupó demasiado.

De cualquier lado le pegaba como…

Los compañeros del colegio, decidieron juntarse para festejar sus 30 años de finalizar la secundaria -(aunque allí el sistema tiene otras escalas)-. Y entre los festejos estaba un partido de fútbol. A la hora de armar el equipo -pensando en las nulas condiciones de Michael- fue elegido entre los últimos. Los primeros sorprendidos fueron sus ex compañeros: “éste no es Michael. No puede ser…” sentenciaron al final. Aún con su vientre hinchado y movimientos lentos, metió los seis goles con los que se impuso su equipo. Todos los goles con pelota detenida. Imparable, le pegaba con una fuerza y dirección inusitada. Ponía la de cuero donde quería. Hasta le gritaron “Maradona”. Ni Michael podía creer que eran sus piernas la que imponían tanta potencia como presteza. Un dirigente del Kosac sintió el comentario y se acercó para sumarlo a un equipo de veteranos. Kaspariv, se negó hasta que su hijo -que también juega-, lo incentivó. De cualquier lado que le pegara inflaba la red.

En el ´99 lo convocan para integrar el equipo de primera. Se avergonzó. Entre los veteranos estaba bien, pero… La insistencia fue tanta que accedió. La crónica del diario del lugar sobre el primer domingo comienza con: ” una bofetada a la estética del juego fue la inclusión de Kaspariv en el Kosac, su exceso de peso, sus movimientos tortuguescos, y la camiseta de 9 a punto de estallar llevaron a una interminable risa de los presentes. Fundamentalmente de los seguidores ( y jugadores ) adversarios. Eso se terminó cuando a los 14 minutos el obeso Kaspariv tuvo su primer tiro libre, apenas cruzando la línea que divide la mitad de la cancha. La escena se repitió en tres oportunidades…” relata el periodista.

Jamás imaginó que…

La historia de este “estonio” comenzó a ser comentada en todos los medios de su país, y de otros países. Le llegaron varias propuestas de equipos grandes. Las desechó a todas. Casi no corre, solamente se dedica a los tiros con pelota detenida.

El tratamiento sobre lo que se considera un fenómeno, fue ( y es) estudiado por diferentes profesionales. Las teorías se diversifican. Una de ellas es que en la parte anterior de nuestro cerebro existe una especie de glándula que se relaciona con diferentes cualidades de la persona. Aquello de que el hombre tiene siete tipo de inteligencias fue tomado como base para el diagnóstico. Una de las inteligencias se relaciona con la capacidad para ciertos deportes. Y agregan -más empíricamente que con bases sólidas- que el golpe de años atrás habría excitado ese punto del cerebro. Nada se conoce. Los ofrecimientos de sumarlo a otros equipos profesionales llegaron de distintos puntos. Michael que siempre amó el fútbol jamás imaginó que podría transformarse en ídolo de su club. Ser goleador, y hasta observado por distintos técnicos de Europa.  Y si bien recibió una casa y un vehículo nuevo de manos de los dirigentes;  Kaspariv, que decidió jugar su último partido en diciembre del 2004, sigue arreglando heladeras.

Después de conocer la particular historia de Michael, para cualquier varón con pasión futbolera, soñar con darle como los dioses a la redonda… es un sueño que nunca es en vano. Quién le dice que esa glándula desconocida alguna vez se ponga en acción… ¿por qué no a uno? ¿por qué no? Como se ve, la edad es lo de menos…g

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