De Vido y Boudou, ¿los “Alsogaray” de los Kirchner?

Notas

Juicios a los ex funcionarios K

Dos hombres clave en la gestión kirchnerista pasean sus figuras por el banquillo de los acusados en los tribunales de Comodoro Py. El exvicepresidente, Amado Boudou, por la causa Ciccone, y el ex súper ministro de Planificación, Julio De Vido, por la tragedia de Once, causa a la que debe sumarse la indagatoria por supuestas irregularidades millonarias en la compra de gas licuado, donde estaría involucrado el villamariense Ezequiel Espinosa.

Escribe: Germán Giacchero

Aunque el gobierno de Carlos Menem fue calificado como uno de los más corruptos en la historia, solo una funcionaria de relativo peso, pero de gran presencia en el imaginario colectivo argentino, recibió una condena. La recientemente fallecida María Julia Alsogaray se convirtió en emblema de los funcionarios enriquecidos al calor del poder y fue la única que resultó sancionada por el sistema judicial argentino. Recién en 2015 dejó de estar en soledad al recibir sus condenas Víctor Alderete, titular del Pami en el menemato, y Armando Gostanián, a cargo en esa etapa de la Casa de la Moneda.

La hija del autor de la célebre frase “Hay que pasar el invierno” resultó condenada en 2004, 2013 y 2014, en tres juicios que sumaron 11 años de prisión. Pasó 22 meses en una cárcel común y otros 18 meses con arresto domiciliario. Perdió su casona en Recoleta y tuvo que devolver casi un millón de dólares. Y pensar que había llegado a poseer una lapicera valuada en 30 mil dólares.

Menem, por su parte, estuvo ligado a causas trascendentes como la explosión de la Fábrica de Pólvora de Río Tercero, pero los avatares de la Justicia dilataron procesos y condenas. Hoy pesa sobre su espalda una condena de siete años por contrabando de armas y otra de cuatro por pago de sobresueldos, pero los fallos no son firmes. Y, por esas cosas de la vida y la Justicia, puede volver a ser candidato a senador.

Corrupción y tragedia

¿Tendrán Amado Boudou y Julio De Vido la buena fortuna que rodeó a los funcionarios del menemismo? Por ahora, el único condenado de los dirigentes con oficinas en las gestiones K es el cordobés Ricardo Jaime. Aunque podrían correr la misma suerte dos altos exfuncionarios que se encuentran en el banquillo de los acusados.

El pasado martes 3 de octubre, el exvice y el ex jefe de la totalidad de la obra pública argentina volvieron a coincidir. Pero, las circunstancias fueron bastantes diferentes a las vividas en las épocas de gloria. Ambos estaban en tribunales por diferentes motivos.

De Vido, por una indagatoria por el presunto pago de sobreprecios de gas; Boudou, como imputado en el inicio del juicio por la causa Ciccone. Lo curioso es que el ex ministro de Planificación volvió un día después a visitar el edificio de Comodoro Py,  para la segunda audiencia del juicio oral y público por la tragedia de Once.

El exfuncionario se encuentra imputado por el delito de “estrago culposo en coautoría” y “administración fraudulenta”, delitos que prevén penas que de tres a once años de prisión. Pero, su defensa planteó la nulidad del juicio y solicitó su absolución por  la “indefinición” de las imputaciones y porque la continuidad del proceso lesionaría “el derecho a la legítima defensa”. Ahora, se pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles de la semana entrante.

Desde siempre, el gobierno de Cristina Fernández se desligó del fatal siniestro y apuntó todos sus dardos contra el maquinista, Marcos Córdoba, condenado a tres años de prisión en el primer juicio por la tragedia. Y esa es la línea a seguir por la defensa. “El maquinista no frenó”, fue la muletilla de un gobierno que no se sonrojó en público en ningún momento.

En tanto, Boudou está imputado por negociaciones incompatibles con la función pública, que contempla penas de uno a seis años de prisión, y cohecho (coimas). Se lo acusa de interesarse en comprar el 70% de las acciones de la empresa encargada de la impresión del papel moneda, a través de dos testaferros, el empresario José María Núñez Carmona y el abogado Alejandro Vandenbroele. Todo eso mientras era nada menos que ministro de Economía.

Justicia para todos

No son los únicos llamados de la Justicia a los que deben responder. Y tampoco son los exclusivos ex integrantes del gobierno anterior que tienen cuentas pendientes en tribunales. La sombra de la lenta y cansina corporación judicial también se cierne sobre el antiguo número 2 de DeVido, el “bolsero” José López, cuya causa fue elevada a juicio oral. Y también sobre la exmandataria. Cristina dispone de varias causas penales abiertas.

Reza un antiguo dicho criollo que en Argentina ningún presidente va preso. En función de los antecedentes, se podría agregar que casi ningún funcionario tampoco. ¿Seguirá esparciéndose el efecto María Julia en las causas por corrupción actuales para que casi nadie termine tras las rejas? ¿O llegará el momento en que alguna vez la Ley mida a todos los argentinos con la misma vara y se haga Justicia real sea cual fuere el resultado final?

 

 

 

 

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