Rutas tapizadas con estrellas amarillas

El Suricato

Ucacha                                                               

¿Nuevo femicidio?

La localidad y región se vieron conmocionadas por un asesinato ocurrido el pasado viernes 29 de septiembre, en horas de la tarde. Un hombre de 65 años de edad, identificado como Ángel Enrique Juárez, se presentó en la comisaría ucachense y declaró haber matado a una mujer de 35 años, Analía Gómez, con quien habría tenido un vínculo sentimental.

El trágico hecho ocurrió en una vivienda donde la víctima se desempeñaba al cuidado de un anciano. El fiscal de La Carlota, Daniel Vaudagna, calificó el crimen como homicidio calificado agravado por el vínculo, producto de violencia de género. En los medios se comenzó a hablar enseguida de femicidio, aunque no se habían producido novedades en la materia hasta el cierre de nuestra edición.

Como sea, la terrible muerte de otra mujer nos ensombrece como sociedad.

Pozo del Molle

Condena por golpiza

Mientras muchos vecinos aún esperan el inicio del juicio contra el autor del femicidio contra la joven Brenda Arnoletto, esta semana se conoció la condena por un caso de violencia ocurrido en la localidad en enero de este año.

En los Tribunales villamarienses, Jonathan Tagliavinifue condenado a un año y medio de prisión por la agresión física propinada a Juan Pablo Zucchetti en la terminal de ómnibus pozomollense. La víctima de la golpiza recibió varios golpes en la cabeza y quedó con heridas graves. Pero, pudo recuperarse.

Un tercer interviniente en la agresión, Patricio Pereyra, pidió la “probation” y le fue concedida.

En todas partes

Estrellas amarillas

Algunas más recientes, otras más desgastadas, pero todas con un mismo mensaje: basta de muertes en las rutas y calles. “No sumes al cielo otra estrella amarilla” es el mensaje de la entidad que lleva el nombre homónimo y plantea la concientización vial como forma de evitar muertes en siniestros de tránsito.

Pero, lamentablemente, las calles de nuestros pueblos y ciudades, las rutas de la región y la provincia aparecen tapizadas, con bastante frecuencia, por esas estrellas amarillas que recuerdan a las víctimas de los accidentes viales en el lugar donde perdieron la vida.

Quien recorra algunos pocos kilómetros a la redonda no podrá permanecer ajeno a esas estrellas que desde el asfalto se elevan pidiendo conciencia y prudencia, para que los conductores no sumen sus nombres a los que figuran allí estampados.

Ojalá, no hubiera necesidad de seguir pintando estrellas amarillas para que tomemos un poco de precaución la hora de manejar. Si no, las rutas terminarán tristemente alfombradas por completo con el color del dolor.

 

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