Wasapeando desde la cárcel…

Notas

¿¡Quién controla!?

Durante los últimos meses la cantidad de celulares capturados en las cárceles de la provincia llegan a números increíbles. Villa María no la excepción (copete)

Por: Daniel Rodríguez

En una casa de familia ubicada en Villa Nueva sonó una tarde el teléfono domiciliario y el ocasional interlocutor que atendió fue el más pequeño de la familia;  que llegó por medio de una silla hasta lo alto de la mesada. Éste fue el diálogo:

  • (Grabación) “Usted está recibiendo una llamada que proviene desde una unidad de servicio penitenciario. Si desea aceptarla marque 1”.
  • ¿Hola?
  • ¡Hola, sí, te hablamos desde X (nombre una empresa concesionaria) y te queremos informar que te ganaste un auto! ¿Lo querés?
  • No te creo
  • ¡Entonces si no lo querés problema tuyo, chau!

El niño – en medio de la emoción – no lo podía creer; pero cuando se lo contó a sus padres ellos tampoco podían creer lo que estaba pasando en medio de una amargura disparada por la inseguridad. Ésta vez habían llamado desde el teléfono del pabellón.

Uno no puede saber desde donde llegan  ni hasta donde van a parar; pero lo cierto es que durante los últimos meses (y años) se han ido incrementando la cantidad de teléfonos de alta tecnología encontrados en los Servicios Penitenciarios. Villa María ocupa un lugar prácticamente de cabecera entre los números

“La persona presa pasa muchas horas en el mismo lugar… y vos te vas a “quemar la cabeza” pensando en dónde podes esconderlo” dice un guardia cárcel  pensando cada palabra. “Desde huecos en la pared hasta tachos de basura con doble fondo” agregó.

Los que se sabe

En Marzo del 2016, por ejemplo, se detuvo nada más y nada menos que al líder de una banda narco que operaba desde Villa María. Él tenía dos celulares en su celda y dirigía a delincuentes que luego fueron detenidos bajo la acusación de vender droga dentro y fuera de la prisión.

Desde el Servicio Penitenciario aseguraron que se trata de una falta grave y que de manera permanente se llevan adelante las requisas, pero parece que no alcanza.

En Bower, desde abril del 2017 se encuentra detenido un jovenvillamariense de 21 años que no solamente tiene acceso a un celular sino que también cada dos días hace una nueva publicación en Facebook ¿Entonces?

Un estudio del año 2016  aseguraba que se incautaron 1.070 celulares en los primeros seis meses en distintas cárceles de la ciudad. Para tener en cuenta la cárcel de Bower es primera en el “vergonzoso” ranking y Villa María (Servicio Penitenciario Número 5) aparece en el segundo lugar.

El tema de saber cómo ingresan es muy particular.  En algunos casos dentro de los pañales de los bebés o hasta motociclistas a toda velocidad que pasan cerca de los patios y lo lanzan en bolsas. En Cruz del Eje, por ejemplo, madre e hija habían concurrido a una visita. Ante la atenta mirada de una empleada penitenciaria, la nena de 10 años no dejaba de llorar e ir al baño y finalmente se desmayó. Ya en la enfermería la pequeña afirmó – con vergüenza – que llevaba escondido un Nokia 1100 en sus genitales. El aparato tenía a su padre como destino.

San Francisco, Establecimiento Número 7, también fue parte de dichos procedimientos dónde encontraron un teléfono con batería no hace mucho tiempo.

¿Sólo un celular?

Para tener acceso a una forma comunicación (que se encuentra restringida) los internos deben poseer mayor accesibilidad a diferentes accesorios que son meramente necesarios. Por esta misma cuestión también fueron secuestrados cargadores, baterías, cables USB, chips y tarjetas de memoria (¿De dónde salen?). Parece que con los fijos ubicados en los pabellones no alcanza.

“Muchos aprendieron que el celular es un método para conseguir dinero. Varios comandan secuestros virtuales y, afuera, los familiares o amigos son los que buscan los rescates” afirmó otra fuente consultada.  Al momento de los hallazgos surge también otra duda ¿De quién es? Porque hay hasta cinco por celda. A veces solamente aparecen en el piso.

Es que como el mismo teléfono ubicado en las instalaciones avisa el remitente de la llamada, los que desean cometer éste tipo de estafas deben acudir a números prepagos. Por lo general, de tamaño reducidos y básicos (aunque algunos tienen cámaras fotográficas desde la cual suben imágenes desde el interior de su celda).

El problema es que existen dos barreras que deben superar ¡y superan! éstos elementos. La requisa de ingreso y también la que se hace frecuentemente en las celdas. Eso llena la trama de aún más interrogantes.

 

Lo que no se sabe

Sólo desde la naturaleza humana el terror a lo desconocido es lo que mayormente enciende todas las alarmas. Y ante el feroz número que lanzan los hallazgos, el ciudadano no puede más que temerle a las llamadas de números desconocidos o a las solicitudes de amistad en las redes sociales de personas que no conoce. Uno no puede más que estar expuesto e intentar no caer en las fauces de la paranoia.

Sucesos que se cocinan y suceden en un espacio de un metro y medio por cuatro y medio.

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