Macri, cinismo al cuadrado

Notas

Escribe: Germán Giacchero

El presidente de la Nación Mauricio Macri debería pedir perdón. No a nosotros, sino a nuestros hijos y nietos. Salvo que él crea sus propias poses teatrales y sus actuaciones públicas sobrecargadas con alto voltaje de cinismo. Salvo que tenga otro diagnóstico de la realidad social del país que gobierna o peque de desconocimiento, que en un funcionario de su talla no solo sería inaceptable, también imperdonable.

No es para menos el pedido. Días atrás, interrumpió sus vacaciones en Villa La Angostura para inaugurar una ampliación en un parque eólico de Rawson. Y entre otros exabruptos, tan propios de nuestros primeros mandatarios de cualquier signo partidario, disparó al viento patagónico una frase para la memoria: “No queremos seguir tomando deuda y obligar a que nuestros hijos y nietos la tengan que pagar”.

Unos días después, en Mendoza, casi como un tic nervioso volvió a embestir: “No es de buenos padres dejarles deudas a sus hijos, (…) para en vez de dejar deudas, pagar deudas”, dijo sin ponerse colorado.

Desvergüenza y desmesura

Una dosis superlativa de cinismo se desprendió de su boca. Hijos, nietos y bisnietos de las actuales generaciones deberán seguir pagando, entre otros, un préstamo tomado a un siglo de plazo. La colocación de un bono a cien años deberá ser afrontada por los próximos 25 períodos presidenciales. Y por nuestros descendientes, claro.

Desde el inicio de su gestión, Argentina se ha endeudado de manera voraz y veloz. El Tesoro nacional emitió deuda externa neta por 61.664 millones de dólares. Esto representa más del 10% del PBI y ubica a nuestro paísen el listado poco honroso de los más endeudados del planeta.

A pesar de la deuda tomada, el gobierno no le encuentra la vuelta y no termina por resolver el déficit fiscal, la inflación y la reactivación del consumo. Eso sí, continúa pidiendo austeridad, mesura y paciencia, al tiempo que desparrama beneficios para algunos pocos e implementa el“lento calvario de ajuste” (al decir de Claudio Fantini) sobre las clases media y media baja. Ni hablar del resto sumergido en la pobreza y la indigencia.

Cinismo al cuadrado.

 

Deja un comentario


*