No tantas flores, sí más derechos

Notas, Notas digitales

Marcha del 8

Crédito- Ilustración Liniers (Instagram PorLiniers)

Escribe: M. Victoria Borghello

 

El concepto “mujer” ha cambiado a través de los siglos.

En los tiempos de las culturas romanas, griegas, sirias o persas, las mujeres eran objetos, en muy casos de placer y en la mayoría de procreación. Sometidas al cuidado de la casa, al orden…A lo largo de la historia, fue muy poco lo que varío su lugar de dominada, bajo el yugo de la figura masculina. La llegada de la Revolución Industrial, y durante períodos de guerra es ella la que se ve obligada a salir a mantener la familia. Forzada a “ponerse los pantalones.”Las fábricas se llenan de obreras. El cambio de estatus no las erradicaría para nada del poco reconocimiento del varón, ya no serían padres, ni maridos quienes “abusarían” de ellas, sino el poder en cualquiera de sus expresiones. Así  fue, que cansadas por las desgastante condiciones laborales,levantaronse rebelaron, y tomaron una fábrica textil. Pero los dominadores no entregarían territorio tan fácilmente y mucho menos cederían a sus descabellados pedidos de aumento salarial, mejoras de las condiciones laborales, reducción de la jornada,y en su hegemónica postura no tuvieron mejor idea que iniciar fuego dentro de la fábrica para que las obreras salieran por la fuerza, y de esa forma acabar con la huelga.

El resultado: Ninguna mujer abandonó su puesto de trabajo. 146 mujeres calcinadas.Esto sucedió un 8 de marzo de 1908 en Nueva York.

La lucha de las mujeres que murieron en el incendio, fue tiempo después reconocida como un hito en la lucha por los derechos femeninos, y la ONU declaró en 1977 al 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

El pasado 8 de marzo, las mujeres nos sentimos más empoderadas que nunca, con más fuerzas para levantar la voz, sin temor a que nos encerraran y nos quemaran dentro de nuestros lugares de trabajo. Seguimos adelante por los derechos que como mujeres nos son negados, que como madres se nos interrumpen y que como trabajadoras se nos niegan. El espíritu de las trabajadoras de Nueva York sigue latente en cada mujer que cree que recordar el 8M no es solo recibir una flor, sino sentir que la brecha entre el hombre y la mujer no es la guerra sino un derecho con el que debemos insistir…

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