Vladimir Werning:  ¿¡El nuevo Ministro de Economía!?

Entre Café y Café

Las corporaciones y el fantasma verde

 

La semana de fin de abril principio de Mayo fue dura, durísima en lo económico para el gobierno de Macri. Quizás la peor de todas desde que asumió. En resumen, hiriente para todo el país. Le llaman “corrida financiera”. Tan cíclicamente repetida en la historia reciente de Argentina. Lo elemental que queda al descubierto es que el Gobierno muestra ostensibles debilidades a la hora de mantener la credibilidad.  Otra vez el dólar sube la temperatura social y queda al descubierto como a nuestra nación la manejan las corporaciones…

 

Construir sobre los errores

Creer que Macri, más allá de lo nefastamente heredado, pero que guardó silencio a la hora de asumir su mandato, tiene “muñeca” suficiente  y  cierta para  revertir un país como el nuestro donde no más de quince empresas y entidades financieras nos bambolean a su antojo, es más una sensación de anhelo que lo que la realidad nos expone. Los interrogantes se diversifican.

Es que el Presidente aún no supo diferenciar entre  ganar elecciones y gobernar.  Habrá sido exitoso su proceso en Boca Juniors y hasta en la conducción de la  misma CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). La camiseta de la Selección pesa.  El país  tiene una arquitectura de poder enferma históricamente. La sensación es que “Cambiemos” lo descubrió ahora.

Se rodeó de hombres  brillantes en la iniciativa  privada,  y casi burdos  en la función pública.  Pocas veces se ha conocido un mandatario de su nivel que cometiese tantos errores. Habla por demás. Promete cosas que sabe no cumplirá. Avanza sabiendo que luego tendrá que retroceder con todo lo que ello implica. Cada yerro suyo  se convierte en alimento que va a parar a las fauces de una oposición que no desaprovecha nada. Degluten hasta los huesos y sin sentimiento de culpa alguna. Priorizan sus intereses particulares  por sobre las necesidades de la Nación.

Macri se vuelve torpe a la hora de enmendar números. Tiene tanto tacto en economía  como en astrología. El manejo de las tarifas  es un ejemplo más. Quizás no el peor y mucho menos el único.

 

El dólar, un fantasma que se repite

La volatilidad del dólar se estiró por diez días. Desde el pasado lunes bajó la fiebre. Lo que no implica una recidiva en poco tiempo más. No lo supieron manejar. Si bien el contexto se suponía económico lo político quedó vacío. Ellos sabían muy bien cuál podría ser el disparador,  los que vienen, invierten para obtener obscenas ganancias, huyen ante el mínimo crujido. Uno de los primeros en encabezar la escalada fue nada menos que el JP Morgan, que dulce de divisas se dispuso a adquirir 850 millones de dólares. Iba de punta de lanza para sus otros socios del verdadero poder: las corporaciones.

Será el propio Presidente Macri quien le baja la línea al Presidente del Banco Central: “vender dólares sin límites…”, suponiendo que eso promovería confianza y  frenaría las apetencias de “verdes” de los eternos insaciables. El segundo día de lanzazos vuelve con una contra orden. Vender con límites. Al quinto día se había quedado sin voz ni ideas.  El patético universo de los mercados le había ganado la pulseada.

 

 

La inflación que no cede, la reducción del déficit fiscal continúa siendo una utopía  y un descontento social que no se frena.

 

Macri está obsesionado con la reelección de 2019 y con esa prioridad actúa. Defender los tarifazos  pudo haber tenido visos de indelegable realidad, pero no preguntó el precio antes de comprar. Le esquiva a lo obvio y a lo previsible es como que le molestara. Ahora  levantó  las cortinas con el viento que llega desde el interior. En este intento de reacomodamiento, imposible ante  un déficit imparable, ha decidido – por más que intenten disfrazarlo- que  le sacarán un 20% de los fondos destinados a obras públicas  en distintas provincias-. La oposición y más precisamente  el kirchnerismo más intolerante, festeja tal determinación. Simple, a menos obras menos  votos. ¿? Ni el cinismo ni el oportunismo debería sorprendernos. Igual duele.

 

Demasiado técnico para una sociedad crispada

Lo concreto es que mandó a poner la cara en el discurso cuasi de cadena nacional al  ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el de Finanzas, Luis Caputo. Emborracharon a la sociedad de números y tecnicismos. Lo de fondo no lo comprendió nadie. Incursionaron sobre la hostilidad para con la conducción gubernamental por parte de la oposición.

Posiblemente el ex presidente de Boca esté por estos momentos repasando lo que le ocurrió a Néstor Kirchner luego de ganar las elecciones de  2005,  cuando decidió sacarse a Roberto Lavagna de encima. No quería que nadie les tomara las tablas ni le manejara los números.

“Como será la desesperación de Mauricio que hasta envió a uno de sus hombres de mayor confianza a hablar con Domingo Cavallo…”

 

Lo que puede venir

Posiblemente por aquel dato de Kirchner- Lavagna, el Presidente se acercó bastante a un nombre que por el momento no ha adquirido notoriedad social: La del economista Vladimir Werning, quien se desempeñó como Director Ejecutivo para América Latina del banco JP Morgan. Fue asesor en el ministerio de Hacienda durante la gestión de su ex compañero y amigo Alfonso Prat Gay. Ya lo integraron  al gabinete de economía. Sus últimos trabajos los ha realizado en FarmaCity. Vaya casualidad.  Sus allegados indican que Werning es un “duro” de los números y que tendría notorias diferencias con los actuales  administradores  de los recursos. Macri asegura que “lo peor ya pasó” ¿¡Ya pasó!? Sería fantástico que tuviese razón.

Todos estos movimientos que en otros tiempos y con otras coyunturas habría arrinconado a cualquier gobierno con apetencias de continuar en el Sillón de Rivadavia, parece no ser tan grave para el actual Presidente. La razón es extremadamente simple. Como gobernante no puede mostrar muchos pergaminos, pero los que estuvieron y quieren volver, o los que se quieren trepar a la cima,  no solamente que carecen de pergaminos sino que perdieron hasta el papel higiénico… El Presidente está convencido que a la hora de optar nuevamente, volverá a sacar distancias en las urnas. Falta apenas un año…  del lado que se lo mire, o ya estamos encima o falta una eternidad.

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