Villa Nueva | “La María”,una leona de corazón

Notas

La veían con su paraguas y su bolsa de papelitos de diarios, envuelta en su enorme bandera tricolor. Era una de las primeras en llegar al club, se comía su sándwich y partía con los muchachos a la cancha. Y si había que viajar, era la única que acompañaba al plantel en colectivo o en auto. Era una leona que tenía el terreno bien cuidado y a sus cachorros bien alentados. Falleció alrededor de los 80 años y es uno de los queridos personajes que tiene el Club Alem en el baúl de los recuerdos.

Escribe: Carolina Durand

MaríaLópezcomenzó su romance con el tricolor alrededor de los 45 años. Y desde ese momento no dejó de ir a la cancha, ni de cortar papelitos, ni de estar firme al pie del cañón en cada partido, hasta que su cuerpo le pasó factura. En sus últimos años, escuchaba los partidos por la radio y desde allí, frente al aparato, largaba su grito de guerra “¡Muerda Alem carajo!”, si el León se encontraba en apuros.

Un monumento al hincha, sería lo mínimo que María debería tener en las paredes del club. Era pública y aceptada incluso por su familia sudeclaración de amor por la camiseta. Falleció alrededor de los 80 años, y desde entonces, en cada papelito que sobrevuela en la cancha, se siente a lo lejos que aún ruge en cada partido.

Querés más al club que a nosotras

Madre de cuatro hijas mujeres, Odilia, Martha, Teresa y Anita. Esta última es la más chica, hija de su segundo matrimonio y con quien convivió hasta sus últimos días en el campo. Odilia, su hija mayor vive actualmente en barrio San Antonio, frente a uno de los grandes colaboradores del club, Francisco“Pancho” Bordini. Próxima a cumplir 74 años, ambos alrededor de una mesa llena de fotos y recortes de diarios, recuerdan con nostalgia y entre risas, a Doña María.

“Mi mamá era de San Lorenzo y era radical, pero nunca tuvo ni la más mínima comparación frente a lo que sentía por Alem. Era su vida y yo solía decirle, ‘querés más al club que a nosotras’, y ella se reía y cerraba sus ojos, asintiendo que su amor realmente era inmenso por el León”, recordó Odilia.

Antes de convertirse en ferviente hincha de Alem, Doña María, no sabíamucho de fútbol. Era oriundade Arroyo Cabral y cuando Odilia era pequeña se trasladaron al barrio Las Quintas. “Era boca sucia y si se enojaba, no había quien la pare. En los clásicos de aquel entonces, cuandosalía a la cancha Alumni, ella era el León enjaulado detrás del alambrado. Muchos la conocían, y le buscabanla lengua, porque dentro de su desazón ante algún partido en que Alem iba perdiendo, se notaba mezcla de amor, euforia, ternura y muchos otros sentimientos. Era muy respetada y querida en el club y por todos en la liga”, expresó Pancho, socio de hace más de 40 años del club.

 

Muerda Alem, ¡¡¡carajo!!!”

Bordini recordó dentro de los tres personajes emblemáticos del club, entre los cuales estaba María, al “Peludo”Servino (“en cada partido él iba a vender helado  y lo que menos hacía era vender helado”) y al “Carancho”Sosa de barrio La Floresta.

“En una de esas tardes de partido donde la Placita Ocampo explotaba de gente y el clásico de los domingos Alem-Alumni era aclamado por los hinchas, se supo escuchar entre las tribunas, al Carancho Sosa decir, ‘Muerda Alem’,y desde ese momento quedó inmortalizado ante momentos donde el León era acorralado por un contrincante, el grito de batalla que hasta hoy sigue escuchándose. Tiempo después, se escucharía en cada partido, el grito eufórico de guerra de Doña María, “Muerda Alem, ¡¡¡carajo!!!”

En la historia popular, María es respetada y querida por todos. “Era como una madre para los jugadores, eran los tiempos que estaba ‘el Mono’Mazzini, ‘el Lungo’Abatedaga. Conoció a Lupo que jugó en Belgrano, al igual que Monte, Carlos Magno de Talleres;Bocanellique ganó en el 86, Don Ferreyra que jugó en el 76 y muchos más. Se iba a las 10 de la mañana al club, y colaboraba con lo que hiciera falta y sin ser de la comisión, ni tener un cargo ni recibir ningún beneficio.Ella era una leona de corazón, daba la vida paraAlem”, recalcó Bordini.

Autora de los “bombazos”

Los primeros bombos de la barra de Alem fueron comprados por ella. En una de esas recaudaciones, decidió destinar parte del dinero para los primeros bombos de la barra que hoy en día siguen repicando en cada partido, al igual que su enorme bandera, que flamea entre los hinchas ante cada enfrentamiento del León.

“Llegaba a la cancha y todos giraban para verla, venía Doña María con suinfaltable paraguas (no se supo nunca si era solo por el sol o porcábala), su vestido floreado y la bolsa de papelitosde diarios a mano.Era muy especial para todos, a pesar de ser boca sucia, los niños se acercaban fascinados al ver a La Maríarevoleando el paraguas y con papelitos para todos”, agregóOdelia.

“Anduvo domingo tras domingo en la cancha hasta los 75 largos. En los últimos tiempos, antes de fallecer, llegaba de la cancha y nos hacía ponerle la radio para escuchar los comentarios del partido y no nos podíamos ir hasta que terminara, porque debíamos apagarle la radio porque no sabía manejarla. RespiróAlem, casi hasta sus últimos días”, recordó su hija.

Cuando falleció, sus hijas entregaron su bandera, su gorro y todas sus pertenencias al club.Consideraron que el mejor lugar para estar era en el clubquehabía amado y por el cual había trabajado tanto.

Sus cosas están en las viejas paredes del tricolor, pero nunca se hizo entrega oficial a su familia de una placa recordatoria o algún acto de reconocimiento público de esta efervescente hincha que compartió sus últimos 30 años junto al León. Pero, más allá de todo, lo cierto es que Doña Maria sigue estando ahí, en cada partido, en cada papelito, en cada viaje, en cada partido y en cada derrota, susurrando al oído de cada hincha, “Muerda Alem, ¡¡¡Carajo!!!”.

 

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