Vidal al desnudo: ningún exabrupto

Notas

“Nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”. La falsa y desafortunada frase lanzada por la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal ante socios del Rotary Club no hace más que desnudar las verdaderas intenciones de las políticas desarrolladas por el macrismo.

Escribe: Germán Giacchero

No, no. Vidal no se mandó ninguna macana. No cometió un acto fallido ni tuvo un lapsus mental que la traicionó para decir algo que no quería decir, aunque lo pensara. Vidal lo pensó y lo dijo. Tuvo un acto de honestidad brutal que desnudó de un solo saque las verdaderas intenciones del proyecto que la tiene como una de sus principales estrellas políticas.

La gobernadora de rostro angelical, y temple de acero según sus admiradores, líder de la populosa provincia que se devora junto a la Capital Federal los mayores recursos del país, mostró los colmillos afilados.

Cuestionar el sembradío de universidades públicas en el territorio que gobierna desde hace dos años y medio y renegar de ello porque ningún pobre llega a esas aulas, ni siquiera puede afirmarse que fue políticamente incorrecto al revelar una supuesta verdad oculta que nadie se animaba a reconocer. Precisamente, porque su afirmación es falsa.

Los sectores más vulnerables, los menos favorecidos por las políticas socioeconómicas, los pobres de siempre y los más nuevos corren con desventaja, tienen menos chances que otros grupos sociales, aunque no solo en el ingreso a la universidad. También en algo tan elemental como la obtención del alimento o el acceso al trabajo.

Pero, sobran las estadísticas que contradicen el alegato de la gobernadora. Diferentes estudios realizados por universidades del Conurbano bonaerense y otros puntos del país dan cuenta de un mayor acceso de estudiantes de sectores “pobres” (para no variar la terminología vidalista), que antes tenían vedado el pase a las aulas universitarias o ni siquiera figuraba en su horizonte más cercano.

Sin ir más lejos, la Universidad Nacional de Villa María, una institución aún joven, se convirtió en el escenario de las primeras experiencias de cursado universitario de hijos de familias trabajadoras provenientes de la ciudad y una amplia región.

Nada de pobreza cero

Aunque luego hizo un intento de corrección, su pensamiento ciento por ciento transparente contradice a su jefe político en varios sentidos. Uno de ellos, el discursivo. En marzo pasado en un acto compartido con Macri, Vidal escuchó de boca del presidente, “es necesario llevar educación de calidad a todos los jóvenes, especialmente a los que están en situación vulnerable”.

Pero también, hace trizas la promesa de “pobreza cero”que el presidente paladeó hasta el cansancio. El mismo eslogan sobre el que se recostó parte del éxito del macrismo en las presidenciales y lema que fue sostenido aún después de la asunción de Macri, a pesar de las decisiones que iban para otro lado y los cachetazos de la realidad.

En otras palabras, Vidal, como lo hizo alguna vez Menem con su “pobres hubo siempre”, invitó a olvidarse de los pobres, a no invertir en ellos, a no desarrollar políticas de estado que les ofrezcan oportunidades. Total, no las saben aprovechar. O no llegan. Como a la universidad. ¿Para qué tantas?

O algunosmienten en forma descarada o son practicantes de un cinismo descomunal.

Para colmo, la joven promesa del PRO a quien muchos observan como sucesora cantada de Macri, arrojó esa frase al auditorio con más cintura femenina que política. Pronunció semejante disparate justo en el año del centenario de la reforma universitaria de 1918, que posibilitó la democratización de los claustros y la llegada de los hijos de la clase media y trabajadora a la universidad.

Una pena que nuestros dirigentes lean mal la realidad, la acomoden a su antojo para su propio beneficio o no traten de cambiarla. Triste la suerte de un pueblo al que le bajan los sueños a golpes de mercado, pero peor cuando el sacudón viene de la mano de quienes fueron elegidospara tratar de hacer posible lo imposible. O, al menos, ofrecer más posibilidades.

“Cría cuervos…”, reza el refrán, y ya se sabe el resultado final.

Cría burros… Y no harán otra cosa que obedecer.

 

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