AlmaMula: sonido de cadenas en medio del monte

Notas

Una leyenda popular que es muy conocida en la provincia de Santiago del Estero. Su historia y los pensamientos respecto a un ser mitológico que tiene mucho simbolismo a su alrededor.

Escribe:Daniel Rodríguez

 

María, que había nacido en una familia trabajadora de Santiago del Estero, jamás había pensando que su vida (y su pena) durarían tanto.

Hoy, aquellas dos piernas carnosas que lucía no son más que cuatro patas con herraduras ya gastadas de tantas corridas. Nadie sabe qué le pasó, nadie se ha enterado porqué la maldición de Dios cayó sobre ella de tal manera. En realidad, lo que se presume es una sola cosa y nadie se anima a afirmar lo contrario. Ella lo sabe bien y lo sufre cada mañana, cuando el alba cae sobre su lomo. A continuación, algo de su historia: las bocas del tiempo que dicen y que narran como una mujer pasó a ser un animal o un alma: un Alma-Mula.

La historia

Según dicen los ancianos que tienen más noches encima que los mismos chañares; ella pasó de ser una dulce joven a una mujer sin moral. Sí. Tal fue el descarrilamiento que le afectó que, luego de vivir en un ranchito con su familia, terminó siendo autora la mayor de las atrocidades cuando hablamos de sexualidad. “Ella cometió incesto con su hermano y su padre ¡Hasta había tenido relaciones sexuales con el cura del pueblo!” dicen algunas palabras escondidas en el tiempo. Por dicho motivo el mismísimo Creador habría decidido maldecirla convirtiéndola en una mula de color plomo que marcha arrastrando unas pesadas cadenas. Un tormento eterno a un mal que jamás ella pudo remendar si quiera pidiendo perdón. Muerta en vida, allí anda siendo un ánima en la punta de la noche. Desde allí se desprende el popular nombre con el que se la conoce en toda la provincia – y el país-: Almamula (o Mulánima).

Características y peligros

Con su gris opaco el almamula marcha entre la espesura de los montes y recorre los alrededores de la población los días de tormenta. Atrayendo la mala suerte, generando un magnetismo que podría generar un eterno mal en quienes tengan su conciencia sucia por relaciones sexualmente inmorales que no deben ocurrir.

Mirtha*, oriunda de La Banda, comentó: “un día escuchamos en medio de la siesta el sonido de unas cadenas. Mi padre salió para ver qué pasaba porque parecía que venía  de una tapera que estaba ubicada el fondo de la hacienda. Cuando él se acercó (según contó) sintió que algo lo estaba aprisionando; que no lo dejaba ir”. Más tarde, el padre de ésta mujer se suicidaría.

Con una llamarada de fuego saliendo de sus ojos y de su boca, allí avanza éste ente fantasmal. Se oyen los eslabones de su cadena golpeando contra las piedras de las calles de tierra. Y, de vez en cuando, también se oye un grito característico. Esto se debe a que ella aún lleva el freno puesto sobre su boca y las riendas colgando, lo que genera que a medida que va corriendo tal vez se pise las mismas (riendas) y se lastime de una manera insoportablemente reiterativa. De igual modo, más allá de las maldiciones, también puede matar sólo con una patada a las personas con las que se encuentre en su constante travesía.

Atemorizado, hoy, uno puede encontrar por internet un video filmando en Suncho Corral, dónde el que filma afirma haberla reconocido. Más abajo, en los comentarios, muchos aseguran que tiene verdad en lo que dice y no sólo eso: dicen que otras personas también divisaron lo mismo.

Por ejemplo, en barrio Tabla Redonda, de La Banda, un testigo afirmó en diálogo con el periódico local que “El llanto de los perros era tal que me hizo dar mucho miedo. Yo estaba en el comedor de mi casa haciendo un trabajo cuando los escuché y se me puso la piel de gallina. Sentí un gran temor, por lo que me fui a la habitación” desde dónde oyó los gritos de dicha ánima.

Simbología

El hecho de que ella lleve unas cadenas que producen un sonido son una representación – para muchos – acerca del peso de sus pecados. En cambio, para otros, es la puerta abierta a que (algún día) un hombre pueda domarla, sofrenarla, vencerle el miedo y que por fin su alma se redima para viajar al cielo y que deje de sufrir en vida.

¿Qué debe hacer quien quiera salvarla?

Existe una salida, como lo dijimos, en esta intensa congoja. “Quien desee salvarla” me afirma Adolfo mientras bebe su mate amargo “debe preparar un cuchillo de acero con una cruz en el cabo”. Dicen que ella sabe cuando alguien la esperar para herirla y eso le hace gritar aún más fuerte. “Pero si el hombre prueba su valentía y no le teme, ella se acerca bajando la cabeza y se queda quieta”. De una u otra manera, se necesita que la sangre se derrame.

Pero otra es la historia es si ésta almamula es agresiva y goza de hacer el mal. En éste caso, sólo resta guarecerse a la espera de que se marche. Mientras esto suceda, el dueño de la estancia verá como los indefensos corderos corren, mueren y sus vísceras son devoradas tras una gran sonrisa grotesca para ir luego en búsqueda de la iglesia más cercana (allí comienzan todos sus viajes, de iglesia en iglesia, de noche en noche).

*El nombre fue alterado

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