Intendentes “millenials” y Municipios en las redes

Notas

Un municipio ya no solo se maneja detrás de un escritorio. También desde una página web, Facebook o un drone. Un intendente ya no solo se contacta con sus vecinos golpeando las puertas del barrio. Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías revolucionaron las formas de hacer política. Villa María, Villa Nueva y un gran número de gobiernos locales y jefes comunales tienen presencia en la red, planifican su comunicación, ofrecen datos abiertos e interactúan de manera personal o institucional con sus conciudadanos.

Escribe: Germán Giacchero

Feliz día del vecino desea Arroyo Cabral. Pozo del Molle invita a una expo en el marco de sus fiestas patronales. Villa María difunde cuál es el sueldo del intendente y el resto de sus funcionarios. Arroyo Algodón muestra desde un drone cómo quedó el nuevo colegio secundario. Ticino invita a pagar en cómodas cuotas las deudas tributarias atrasadas. Hernando avisa quiénes son los podadores registrados. La Carlota recuerda el primer año de vigencia de la libreta sanitaria materno-infantil. Ausonia invita a vestir de celeste y blanco el frente de tu casa.

Por supuesto hay muchos más Municipios 2.0. Gobiernos locales que aprovechan las bondades de internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías de la comunicación para publicitar sus obras, contactarse con el vecindario, transparentar números y cifras o, simplemente, hacer relaciones públicas. Ya casi no queda gestión municipal a la redonda que no tenga su propia página en internet o, aunque sea, una cuenta en Facebook más o menos actualizada o un número de Whatsapp disponible.

“Es una manera más de mostrar lo que uno hace día a día. Hay un grupo grande de gente joven que no escucha radio ni lee los diarios, pero sí se informan por las redes sociales”, comentó  a EL REGIONAL el intendente de Ausonia Mauricio Pajón.

“El uso de las redes sociales como medio de comunicación tiene la ventaja de llegar en forma instantánea a la gente y poder conocer de la misma forma el impacto y la opinión sobre las noticias. Además, la tecnología web permite poner a disposición herramientas que facilitan los trámites de los vecinos”, sostuvo por su parte la jefa comunal de Ticino, Liliana Ruetsch.

“En Facebook difundimos no solo las actividades del municipio, también las de otras instituciones del pueblo. Subimos solo información, no están habilitados los comentarios. Sacamos estadísticas de las noticias más vistas, lo que sirve para ir viendo qué cosas levantan más simpatía o antipatía, y en qué hay que mejorar”, expuso, en tanto, Raúl Mariscalchi, secretario de Gobierno de Arroyo Cabral.

 

El municipio y yo

 

 

 

Vale reconocerlo. A algunos mandatarios les resulta incómodo codearse con el mundo virtual y hasta reniegan de las redes sociales por el efecto rebote que suelen tener con comentarios o publicaciones negativos y los consecuentes dolores de cabeza. Otros, más onda millenials, casi nativos digitales, se mueven a sus anchas sin problemas.

“Lo negativo de las redes es que aceleran el desgaste de la gente con el funcionario, porque tenés en cada teléfono que anda en la calle casi una opinión periodística y no hay ningún tipo de filtro”, advirtió Pajón.

“No creo que tengan desventajas. Tienen un componente pasional que no se da en la comunicación directa y muchas veces se emiten opiniones que no se darían de otra forma. No está bueno el insulto y la agresión muchas veces basados en la desinformación”, aportó Ruetsch.

Detrás de las publicaciones no suele encontrarse ningún improvisado, salvo algunas excepciones. Técnicos en informática, comunicadores, expertos en marketing, consultoras y “community managers” (especialistas en redes sociales) forman parte del arsenal disponible para la gestión de los municipios en el universo digital detrás de las pantallas.

“Nosotros lo hacemos de manera profesional, contamos con la guía de una consultora de comunicación e imagen de Córdoba, que nos dice qué cosas publicar, de qué manera y asesoran en detalles a la imagen como intendente”, precisó el jefe comunal de Ausonia.

De ahí a las selfies del intendente con funcionarios y vecinos hay un solo paso. Más allá de los espacios institucionales en la web y en las redes sociales, varios intendentes poseen su propia cuenta en Facebook, Instagram o en páginas similares. Desde allí interactúan de modo personal con el resto de los usuarios, aunque en algunos casos se filtran cuestiones laborales. Por caso, Natalio Graglia de Villa Nueva suele participar con sus comentarios en discusiones derivadas de reclamos a la gestión municipal.

Aunque en pueblos y ciudades pequeñas resulta difícil separar la persona del rol que ejerce como funcionario, algunos lo intentan. “Yo soy lo que soy por la persona que soy y no por el puesto que tengo. Soy un productor agropecuario de paso por la política y no estoy dispuesto a perder mi esencia.Mi Instagram y Facebook lo manejo a gusto y criterio mío, expreso lo que pienso, me gustan las frases y las comparto con la gente. Eso no lo voy a cambiar”, expresó Pajón, uno de los más activos en materia de redes sociales.

Ruetsch, en tanto, manifestó ser “muy reservada” en lo personal respecto de sus opiniones. “Intento no publicar contenido que pueda generar polémica. La comunicación escrita debe ser bien clara. Uno siempre está pensando si será malinterpretado”.

Onda transparente

Pero, la presencia online de los gobiernos municipales no garantiza por sí misma la transparencia en los actos de gobierno o el acceso inmediato a la información. Hizo falta que avanzara el nuevo paradigma de gobierno abierto que vino a pegar una refrescada en materia de divulgación de datos que antes eran vedados o no estaban disponibles para el gran público. Cuestiones tan dispares como los sueldos de un intendente y de los concejales o cuánto se gasta en bizcochitos y facturas, por ejemplo.

En la región, Villa María primereó con la movida de gobierno abierto desde marzo de 2016, a pocos meses de la asunción de Martín Gill. El portal de Datos Abiertos está basado “en los principios de transparencia, participación y colaboración ciudadana”.

Este año, el municipio villamariense obtuvo el quinto puesto en el Índice de Datos Abiertos de Ciudades, elaborado por la Fundación Conocimiento Abierto Argentina. Se ubicó detrás de Buenos Aires, Córdoba y Río Segundo, que lograron una calificación del 100%, y Bahía Blanca (98%). Villa María se sacó un 91% por fallar en las categorías de ordenanzas y medio ambiente. Ambos ítems no poseen licencia abierta, no están disponibles en una sola descarga ni se encuentran vigentes al día de hoy, según el relevamiento.

Pero, la cabecera departamental no es la única. Otro municipio que se prendió con la onda “transparente” es Ausonia. En la segunda mitad de 2016 lanzó su página web desde donde se ofrecen datos en el enlace “gobierno abierto”. Desde allí se puede acceder a los gastos realizados por el municipio y el monto de los ingresos registrados en el mes. Además, se difunde el recibo de sueldo del jefe comunal.

Claro que al grueso de los gobiernos locales aún le queda mucho por hacer. El acceso libre a la información vinculada con los actos de la gestión es inexistente en la mayoría de los municipios de la región y la provincia. Los avances se dan a paso lento, así que habrá que seguir esperando que termine por explotar el boom por el transparentismo gubernamental.

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