Los perros, una salida infalible para… ¡Espantar las malas ondas!

Entre Café y Café

No sé si el “Cuis” Ruiz aún sigue con vida. La última vez que lo encontré fue en el 2010. Casi ya no podía mover la pierna. Seguía insistiendo  de moverse en  moto a pesar de haber pasado largamente los 60. Debió tener unos 30 cuando se dio un “palo”  tremendo con la de dos ruedas. La gamba parecía una ferretería de tantos tornillos y torniquetas. Ya nunca volvió a caminar con cierta normalidad.

Era un buscavidas muy ingenioso. Siempre tenía alguna curiosidad para vender. En su casa, vivía cerca de la ruta pesada, le daba cobijo a una decena de perros abandonados… los encontraba en la calle y no dudaba.  Los integraba a la familia… Los amaba de verdad…

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Escribe: Miguel Andreis

 

La cultura de castrar lasperras o de ponerles las inyeccionesanticonceptivas,sigue mostrando una carencia de acompañamiento social bastante marcada. El número  de canes abandonados no se acota. Distintas instituciones  rescatan los que pueden. Si bien la Sociedad Protectora continúa llevando adelante un trabajo de años, la Municipalidad ha puesto en operatividad la denominado CAM. Galpones donde guardan a los pichicos que se los observa a simple vista con un excelente cuidado y alimentación. Eso nunca se había dado en la ciudad.  Hay aproximadamente unos 240 y lamentablemente no son muchos los ciudadanos que arriban en  la búsqueda de adopción.

Se sigue  encontrandoen cualquier puntode la ciudad, especialmenteen las salidas de las rutas más transitadas una enorme cantidad de cachorros esparcidos en la carpeta asfáltica. Destrozados. Tampoco merman los mal nacidos que no atinan ni a apoyar el pie sobre el freno. Quienes lo arrojan no piensan y ni les interesa  si los condenan a una muerte segura…

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¿¡Ético, moral..!?   ¡Efectivo!

 

El  Cuis, con oficio de vendedor ambulante era o es, un incondicional de los canes. Eso no diría demasiado sino describimos su creatividad.Podrá decirse que sus métodosno son los más ortodoxos,morales, éticos,  lícitos orecomendables, lo que no sepuede obviar es que en nombrede una acción humanitaria,el hombre a la hora de alcanzar sus objetivos  era sumamente eficiente.

Entre otras cosas vendía velas, naipesfosforecentes, y materiales de usos cotidianos por los parasicólogos, tiradores de cartas, lectoras de manos…  Activistas de las “ciencias ocultas”. Con muchas de ellas logró entablar estrechas relaciones. Recibía su cometa por “clientes- pacientes” que les enviaba a cada una. Las curas de campos y malos amores era lo que más le rendía.

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En el barrio suyo, por la Vélez Sársfield , varias  cuadras fuera  de la ruta pesada, cuando una perra tenía cría los propietarios ya sabían a quién acudir. Cuis tenía la solución. Les aseguraba que  los cachorritos irían a parar en buenas manos. ¿¡Cómo!?…  Ni ético, ni moral, ni… pero lo lograba.

Mantenía un estrecho acercamiento con sus clientes,  en general parasicólogos  y otras vertientes de dicha rama.

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Cuando le avisaban de una perra parturienta, solo preguntaba cuántos machitos y cuántas hembritas. Se llegaba hasta la casa de   una de las “adivinadoras” que hacía  “trabajos” de todo tipo, casi con especialidad en males de amores o economía en bancarrota. Ella le proveía el nombre de las visitantes más desesperadas, aclarándole la “patología”.  El Cuis garabateaba los apellidos y posibles direcciones que luego corroboraba de la guía telefónica. De allí sacaría sus potenciales adoptadores…

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Salida efectiva

 

Una pregunta reiterada es ¿Qué hacer con los cachorros recién nacidos,de perros sin raza definida? Ya que los denominados puros –aunque no lo fuesen- siempre encontraban cobijo mucho más rápido. Primaba la idea de que cayeran en buenas manos.

Así comenzaba el con una trama  parasalvar cachorros… La operación era la siguiente.

Con el nombre, apellido y dirección en mano del potencial acogedor daba paso a sus acciones.

Se aprovisionaba de una cajas de zapatos o similares, compraba cintas rojas para espantar la envidia, pequeñas mamaderasplásticas (que suelen venircon confites) que llenaba deleche, cruces de aluminio alas que en el reverso les escribíael supuesto nombre quellevaría el cachorrito. Conla cinta roja les hacía unpequeño collarcito, y comoalgo de fundamental importancia,un pequeño frasquitocon sal gruesa y una cortacarta en la que había hecho escribir a máquina y les sacaba fotocopias. En ella decía:“Estimada señora (el nombre de pila)… “Aquí  le acercóla solución al problemaque le aqueja. Grababa el nombre del perrito y se extendía … “de ahora en más será sucompañía que le servirá paraahuyentar todos los malesque la mortifican. Esteanimalito le espantará toda la energía negativa que la rodee.Dentro de 30 días, ustedarroje en el patio, la saldel frasco más grande. Una semana después la del frasco pequeño.Desde ahora en más cambiará totalmente su suerte.Ya nada le será imposible y por ninguna circunstanciaabandone a este animalito…Cuídelo que él es el reaseguro de una vida mucho más favorable”.

Y firmaba… Tu amigo protector.

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Con el paso del tiempo hetenido la oportunidad de observaralgunos casos dondeestos pichichos  fueron adoptados.Puedo asegurar que heconocido pocos perros tanbien cuidados y con tanto afecto. Eran parte dela familia, pero además, las propietarias/os teafirmaban bajo juramentoque desde entonces la existenciales cambió absolutamente. Mejoró entodos los sentidos.

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El “Cuis” habrá sido un farsante, engañador,manipulador de lasnecesidades ajenas, pero nose podrá negar que ningunocomo él lograba que cachorrosseguramente condenadosa muerte, fueran tanprivilegiados en la contención.No importaban demasiado los medios sino los objetivos. Habrá que convenir sobre aquello que se dice sobre quelas “brujas no existen… peroque las hay, las hay…”.

Y noson pocos los que repiten lomismo: ¡Nada  mejor que uncachorrito para espantar lasmalas ondas!  ¡¡Quién sabe, por ahí el Cuis tenía razón!!.

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