Villa María: del alumbrado público al pavimento

Notas

Fue un año de emprendimientos fundamentales presidido por un decidido impulso en torno a iniciativas que representaban anhelos e inquietudes de todo el vecindario. El primer servicio  regular de alumbrado público, y en particular, data desde 1884, cuando, como dijimos se instala 40 faroles en el microcentro y los primeros doce en la Plaza del Este.

 

La documentación nos indica que antes había existido una frustrada experiencia, aprobada por la ex Municipalidad departamental. Tal proyecto se puso en marcha el 15 de septiembre de 1875,  con la cual se decía que “el alumbrado que se coloque en Villa María, será a kerosene”, anticipando este sistema al que prevalecía en Villa Nueva, pese a su mayor población y edificación, que era alumbrado por velas de cebo y que comienza a reemplazarse por el alumbrado a querosene recién a promediar el año 1876. Este primitivo sistema de alumbrado a dicho combustible se realizaba a través de faroles (que colgaban de postes o edificios), adquiridos, generalmente en Rosario, que era la ciudad con la cual Villa María y Villa Nueva poseía una relación comercial, más fluida. Se trataba de una base o depósito de combustible, sobre la cual descansaba un tubo de vidrio, que resguardaba el mecanismo elemental de alumbrado. El encargado de esta labor, que se movía portando una escalera, retiraba el tubo, encendía el farol y volvía el tubo a su lugar, todas las noches, salvo aquella de intensa claridad lunar, en que no se encendían para ahorrar algún dinerillo.

Villa María apostaba a la modernidad

Recién en 1884, con la flamante comuna propia, Villa María se dispone la ejecución de un servicio más regular, y ampliado a otros sectores siempre en el micro centro, que cubría seis o siete manzanas.  Algunas de ellas del otro lado de las vías férreas que daban sobre el lado de la costa del río. Gran ayuda provino de la misma Municipalidad de Cba.Precisamente el 4 de agosto de 1884 Viñas le escribe al Intendente de la Capital mediterránea solicitándole 30 o 40 faroles, dice, por intermedio de su delegado personal Silvestre Peña (para establecer aquí el alumbrado público que, hasta ahora carecemos por falta de recursos).  La respuesta no se hizo esperar. Enviaron la mitad de lo solicitado en primera remesa y la segunda meses después.

Las plazas

Era tal la falta de recursos que padeció la comuna local durante varios de estos sus primeros años, que debió apelar a la ayuda de otras municipalidades para incorporar herramientas y distintos elementos de servicios. Las arcas de nuestra ciudad carecían de todo. Llegando el 4 de enero de 1877 a suspender el abono al servicio telefónico que prestaba Alejandro Voglino por (razones de economía). Este mismo año se dispone la iluminación de las plazas del Sur (San Martín luego) y del Norte (Centenario). El 24 de enero de 1893, siempre en la línea de atreverse a buscar auxilio, se le  solicita al intendente de Córdoba, Alejandro Vieyra, la donación de (útiles u artefactos del antiguo alumbrado de esa ciudad- postes- faroles, etc.) a fin de instalar el alumbrado público en nuestra población, en un área ya más extenso, lo cual evidencia que ese servicio solo se había implantado por cortos períodos, durante algunas horas y determinadas noches de la semana, y se intentaba ahora, incorporarlo “de crespúsculo a crepúsculo” en forma permanente lo cual recién logra en la década del “10”.  También se compraron en 1894 diversos materiales en la ciudad de Rosario (faroles  de 8 vidrios, con cubiertas de latón, sujetos a arañas por medios de varillas desde arriba, atornillados en su base…”, se adquirió combustible de primera calidad para alimentar los faroles recibidos desde Córdoba. En 1904, en la Plaza Independencia se sustituyeron los faroles a Kerosene por los alimentados a alcohol, cuando ya había expectativas, como veremos sobre la tardía incorporación del sistema de  alumbrado eléctrico, servicio postergado por los sectores más retardatarios de la clase dirigente local que azuzaban a la opinión, bajo el influjo del temor que se podrían perder vidas,  lo que incentivaba los  temores respecto a la falta de seguridad personal y a los eventuales riesgos que entrañaba la energía eléctrica.  En realidad los motivos de fondos,  son que las familias pudientes, especialmente los comerciantes  suponían que se trataba de  servicios antieconómicos y deficientes las instalaciones eléctricas. De fondo los propietarios de firmas comerciales y las familias en el corazón de la villa  temían que se incrementaran los impuestos a los contribuyentes establecidos en el microcentro. Algo similar de lo que aconteció con el pavimento de la calle Buenos Aires al 1000, donde vecinos de esa arteria, un grupo armados con fusiles y pistolas quiso tomar la Municipalidad para evitar que el “Maccadan” se hiciera una realidad. Grupos de choques de la policía de Córdoba salvó la toma de la Comuna… Simples coincidencias.

(Datos extraídos del libro de Bernardino S. Calvo-  Historia de Villa María y sus barrios)

 

Foto: 5900.com.ar 

Deja un comentario


*