Aborto y sus contradicciones

Entre Café y Café

Por más que intento no encuentro una respuesta. Durante muchos años de mi vida, sostuve hasta públicamente  de que debía legalizarse el aborto y  la no penalización de la madre que lo hiciere.

De pronto algo se revirtió en mi interior. Posiblemente  fue mi condición de llegar al abuelazgo y las dos complejas situaciones que atravesaron ambas nietas para nacer. Afortunadamente me regalaron lo que jamás había pensado en tener.

No tengo que justificar ante nadie si estoy de acuerdo o no con la puesta en escena de la posible nueva ley. Sí, asumo,  varié mi pensamiento y tampoco sobre eso debo exponer explicaciones. Solo estoy convencido que  no adhiero a la ley en cuestión.

Escribe: Miguel Andreis

En el Senado se está debatiendo sobre la polémica ley. Aborto seguro, libre y gratuito.  Nadie escucha al otro. Nadie cambiará su postura.  Cada quien  se para en  una posición sintiéndose el dueño de la verdad absoluta y no pocos de los que ocupan las bancas temen a las críticas y a la descalificación  sin son contrarias a la legalización. Muchas mujeres de pañuelo verde presionan.  No pocas de ellas, jóvenes de buen pasar económico. Demasiado fundamentalismo. Lo ideológico se impone sobre la razón.

Números inciertos

Comencé preguntando en los estrados tribunalicios locales ¿Cuántas mujeres fueron detenidas en los últimos años por haberse hecho un legrado? La respuesta fue negativa. Llegué a escuchar, hace ya tiempo  que en Argentina morían miles de jóvenes sin recursos por abortos caseros. Pregunté a profesionales médicos del Hospital. La respuesta que recibí nos indicaba que hay  abortos  espontáneos o terapéuticos. En casos por tomar una píldora para eso creada (la del día después).  Seguí buscando y en nuestra ciudad decesos por tal práctica clandestina  no ha ocurrido en varios años, al menos que tomara estado público.

En la Provincia, según un informe de la VOZ en el 2017 hubo un solo caso de fallecimiento por legrados caseros. Claro que es lamentable aún uno solo. Que quienes corren mayores riesgos son aquellas mujeres de escasas condiciones económicas, es tan patético como antiguo.  No debería haber ninguno.

Desconozco cómo se han tomado la cifra de 500 mil abortos clandestinos al año. No es fácil acceder a esas estadísticas. Puede ser un guarismo mucho más alto u ostensiblemente más bajo.  Pero no voy a transformar este argumento en  un debate matemático. Que existen y muchos,  no es nada nuevo. No siempre en condiciones adecuadas,  también es verdad. Que hay que hacer algo por cuidar la vida de las madres jóvenes y carenciadas no se puede poner en tela de valorización. Mucho menos justificar una penalización a la misma.

Tal vez sería motivo prioritario  de análisis en el orden del Estado, por ejemplo,  en primer lugar y antes que la debatida ley,  impulsar una  que se direccione hacia  la “planificación familiar” con bases sociológicas y económicas. Y esto para nada tiene que ver con un concepto religioso o  consideración sostenida por  la Iglesia históricamente. No pertenezco a ninguna religión. Aclaro esto  para evitar un encasillamiento que nada tiene que ver. Si  nos quedamos en un debate con razones cargadas de cinismo y mayor hipocresía,  lo que se toma como un avance no deja de ser un retroceso. Un filósofo español de apellido Aranguren sostenía que  “La moral se esgrime cuando se está en la oposición; la política, cuando se ha obtenido el poder”…

 

El temor a hablar

Es observable que  muchosque están ocupando cargos políticos,  que no acuerdan con la legalización del mismo prefieren callar por la denostación que se le impone al que piensa diferente.  Es observable como actúa el  fundamentalismo totalitario,  atemoriza a quien piensa diferente. Tampoco logro comprender en este vericueto de informaciones  cómo se puede afirmar que un bebé en la panza de su madre que tenga 13 semanas y 29 días no es un ser humano sino un feto que puede ser abortado, pero la contradicción que se sustenta desde quienes llevan adelante la bandera del aborto legal, gratuito y seguro nos indican  que a las 14 semanas  y un día,es decir 48 horas después, vaya a saber por qué definición química o misteriosa,ese feto se convirtió  en un niño y ahí sí ya estará fuera del riesgo de ser arrancado del vientre de su madre.

Comparto totalmente el proteger los Derechos de la Mujer, mucho más a aquellas de menos edad y  recursos y coincido en  que cada quien es dueño de su cuerpo.Sobre lo que reflexiono si está bien ser dueña de su cuerpo para algunas cosas y olvidarse que también se es dueña para otras.

Y por último,  aún no  puedo  digerir  el  por qué se abrazaban cientos o miles de mujeres cuando en  la Cámara baja o de Diputados votó  favorablemente la controvertida ley del  aborto libre, gratuito y seguro;  se dieronescenarios que no dejaron de conmoverme. Los abrazos y gritos desmesurados de los “ganadores”. No me pareció a la altura de la temática debatida… de fondo daba la impresión que estaban festejando “algo”… Algo como la desaparición  de una “personita”  en camino de transformarse en persona.

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