Tato Blanda: “Me gustaría ser DT de Alem”

Notas

Villa Nueva

En 1983, el ex defensor del León recuerda haber tenido un año consagrado desde lo personal como lo futbolístico. Logró el invicto durante 980 minutos, en casi 10 partidos consecutivos.Ese año se casó y obtuvo la tercera copa con solo 4 años en primera.

Escribe: Carolina Durand

Alejado de la cancha y la pelota, Aldo Blanda, maestro mayor de obras, rememora la época de oro de su carrera con una sonrisa teñida decomplicidad, con los recuerdos a los que se remonta hace tres décadas atrás y con algo de nostalgia al perpetuar situaciones que se produjeron amén de sus decisiones.Como lo fue alrededor del ‘93, el recambio casi completo de jugadores por una camada más joven por parte del “Pelado” Monte.

Actualmente lleva como presidente del Villa María Golf Club tres periodos consecutivos, con el respaldo 100% de la comisión que valora y apoya su trabajo y con una labor impecable en beneficio del club.

El golfista, scratch 0-9, consagrado en varias oportunidades revela: “De pibe siempre me gustó el golf, pero por una cuestión económica solo fui caddie, de esa manera conocía a la perfección el juego, pero nuncapude jugar.Hoy en día, el club te da otras oportunidades”.

“Alrededor de los 40 años (el próximo 26 de julio cumplirá 57 años), pude dedicarme a jugar y me fue muy bien, llegando a representar al club a nivel provincial y nacional. Si bien era grande, cuando empecé lo hice con pasión”, acota.

A pesar de poder jugar al golf siendo adulto, su amor por el deporte guardado durante tantos años, hizo que empezara a jugar con 24 golpes que otorgaba el club y en solo 8 meses bajo a 8hándicap y de ahí a 4.

Blanda tuvo que empezar a trabajar siendo muy pibe, con 9 años conocía el sacrifico y la responsabilidad que niños de su edad lo cambiaban por tardes de pelota en el campito, trepada de arboles y merienda con los amigos del barrio.

Incursionó en la primera de Alem a los 17, como marcador de punta (3) en el año 79 con la “Polla” Barrionuevo como técnico. Durante el 80 y 81 recuerda que como DT estuvo Mario Requena, quien hizo “un trabajo excelente”, que los llevó a ganar dos campeonatos seguidos.

“Requena para mí fue uno de los mejores DT que tuvo el club, en la pretemporada apostó por dos meses trabajar con la defensa y el medio campo y un mes con la delantera, esa táctica nos valió para arrasar con dos campeonatos”, relata.

La mejor defensa del año 83

En el 82, Requena dejó el puesto. Le sucedió el “Lungo”Abatedaga, quien siguió trabajando sobre la base del DT anterior y en el 83 Alemsaliónuevamente campeón. “Ese fue un año que atesoro por muchos aspectos. El país instauraba nuevamente la democracia; a nivel profesional deportivo, tuvimos la mejor defensa del año con un promedio casi perfecto de 980 minutos, 10 partidos consecutivos, en los que los contrarios no pudieron llegar al arco”.

“Simal no recuerdo, fue Giraudo de Colón que nos hizo un gol sobre la final deldécimo primer partido. Además, ese año me casé con Elvira, mi señora con quien tuve a Cristian, Valeria y Daniela.Además de mi familia, trabajaba en la construcción lo que implicaba un enorme esfuerzo y desgaste físico, y el futbol además de una pasión, era un trabajo que como tal requeríatiempo y responsabilidad.Granparte de mi casa la hice con lo ganado pateando la pelota”, recuerda el ex defensor.

La línea de fondo estaba conformada por Abatedaga de 2, Massini de 4, “Bochita” Massini de 6 y Blanda de 3.

“En los años gloriosos de fútbol, pude aprender que el equipo se trabajadesde atrás, primero hay que trabajar con la defensa y después hay que ir por el ataque. En parte, fue lo que le pasó a la selección argentina este mundial. No trabajó sobre la defensa y el medio campo, faltó armarlos y recargó en los delanteros el juego completo. Hay técnicos que te trabajan la psicológica y logran sacar lo mejor de cada uno, este no fue el caso”, analiza el ex jugador.

“Viejos goleadores”

Casi 18 años de su vida los llevó dedicados a Alem. Y de ese tiempo recorrido atesora grandes recuerdos y vínculos crecidos bajo la el sol del fútbol. “Tengo amigos que, hasta el día de hoy, solemos escribirnos y recordar los años dorados del fútbol, cuando éramos pibes. Lamentablemente, cuando uno se va poniendo grande, las convicciones de los clubes y de los directivos van cambiando y eso fue lo que atravesamos”.

“En el 93 la decisión del “Pelado” Monte y del club fue dejarnos a todos los jugadores más viejos, fuera del equipo y poner una camada nueva. Nos fuimos todos a Unión, y el primer partido que enfrentamos a los ‘pibes’ de Alem, ganamos por goleada 6 a 1, lo que demuestra que un equipo no es bueno por tener un plantel joven o viejo, sino equilibrado en un montón de aspectos que hacen al funcionamiento de un equipo”, explica.

“Tato”, como le dicen la mayoría de sus amigos y conocidos, visualiza en un futuro, cuando cuelgue los palos de golf, que le gustaría dirigir  la primera de Alem, y poner en práctica mucho de lo que pudo aprender de grandes profesionales que lo acompañaron en la cancha y lo dirigieron.

“Empezaría viendo cómo juega cada jugador, dónde se siente cómodo y cómo ayudarlo a explotar su habilidad para esa posición. Los jugadores no pueden ser 2 y 9 a la vez, eso desequilibra el equipo y al jugador mismo, donde no puede potenciarse. Es una materiapendiente y en algún momento voy a apostar por dedicarme al fútbol desde otro lugar”, finalizó Blanda.

Deja un comentario


*