El Oveja Mercadal: ““Dejé de creerme un personaje para transformarme en un espectador”

Notas

A los 65 habla de las facturas que pasa la vida…

Más conocido por su sobrenombre: Oveja. Ernesto Mercadal  (65). Vivió y vive la vida a su manera.  Hoy, después de haber transitado años de luces y sombras es uno de los habitantes de la “Residencia de Adultos Mayores”  (Ex Hogar de Ancianos). Profesor de Educación Física. Una gran pasión: el fútbol. Esta disciplina fue su medio de supervivencia a lo largo de los años. En la actualidad y luego de que las adversidades que anidan en los bolsillos comenzó a un cambio sustancial en su existencia… De eso habla

 

Escribe: Miguel Andreis

El Oveja repasa cada una de sus etapas. Posiblemente saltó alguna. La memoria suele borrar contextos innecesarios de atrapar.

Nació en Marcos Juárez, cuando tenía 7 meses se da una epidemia de poliomielitis en dicha ciudad. Su abuela lo trajo a Villa María. Su madre Estela Norma Gavioli,maestra, su padre empleado de correo. Estela pidió el traslado a Villa María. Fue docente de 6to grado en la José Bianco hasta que se jubiló. Falleció a los 91 años hace poco tiempo.

 

¿Pariente del propietario de la lotería Gavioli?

“Mi abuelo. Ese negocio se abrió en 1923.Hoy lo tiene la Pantera Peretti. Yo no tomé el emprendimiento y mi madre se lo dejó a Peretti que se portó muy bien”.

“Estudié en el José Bianco, me recibí en la Escuela de Comercio e hice el profesorado de Educación Física en Córdoba en el IPET. Di clase en el Instituto de Menores; estuve como docente en El Gurisito; en la Residencia Infanto Juvenil de Las Perdices; y en Villa Nueva”

 

¿Cómo jugador y preparador físico en fútbol, dónde?

“Pasé por  varios clubes, jugando en el Ameghino; Central Argentino con muy buenos resultados… Ya como profesor de Educación me convoca Alumni para preparador. Fue un grupo humano y profesional de primera. Logramos varios objetivos y títulos. También pasé por Argentino; Acción Juvenil de Deheza en el campeonato de Río Cuarto. En Alumni estaban en la parte técnica el gringo Destéfanis y el Flaco Stobia. Estuve en Alem con Rivadero”

 

¿Cómo llegaste a Córdoba?

“Por las conexiones con los que terminamos la carrera. Salimos campeones con Unión San Vicente, el técnico era Mario Berni; en distintas épocas me llama Galván para que le dirija una escuela de fútbol; más tarde la misma oferta me llega de la Pepona Reinaldi. Una de las lindas experiencias es cuando prepare a los ex mundialistas donde estaba el Chocolate Baley; Galván; Willington, Rivadero, Bocanelli; Humberto Bravo… Habían armado un equipo y especie de club que se llamaban los “Celestes”. Salían a jugar a todos lados. Imagínate todas figuras…”

“¿Los celestes?”Suena a contradictorio ya que varios eran de Talleres…

“Es que era un combo de ambos equipos y no sé el por qué se decidió ese nombre. Las cargadas eran permanentes. Si algo no faltaba eran las risas. Servía para formar técnicos. Así pasaron varios. Cuando conseguían laburo se iban”

¿¡Te casaste!?

“Sí, con una profesora de Educación Física. Muy buena chica. No tuvimos hijos. Nos separamos con el tiempo. No era un tipo fácil de convivir. No estaba nunca. Después tuve algunas otras parejas.  La última una chica que tiene un geriátrico. Excelente”

¿Cómo es que llegaste al Hogar de Ancianos?

“… Se llama “Residencia de Adultos Mayores”, algunos todavía le dicen Hogar de Ancianos. Es una institución que tiene 83 años y realmente es un ejemplo. La atención es de primera. Por supuesto que muchos desconociendo lo que allí sucede hablan sin fundamentos. En realidad yo lo tomé como residencia temporaria, hace más de un año. Y descubrí lo que es la convivencia y entender el lugar. Si bien no estaba en condiciones de calle, tampoco andaba bien. Siempre o casi siempre viví muy bien. Parando en hoteles, dándome muchos gustos. Y la vida es más compleja de lo queimaginas cuando sos joven. Uno cree que nunca pasan los años. Y pasan. Yo me reinventé, en lugar de pedir auxilio dentro del medio que me manejaba, me dije hice los pasos para atrás, saqué la bolsa de gatos que era mi existencia, tomé aquellos que consideraba que me ayudarían y al final quedó una bolsa con  pocos gatitos y la obligación interior de analizar la vida de otra forma. Eso me lo permitió estar en la Residencia. Siempre hay tiempo para cambiar pero para eso es preciso convencerse de lo que se busca. Recibo un pequeño sueldo y con eso me alcanza para lo elemental. Lo superfluo ya no forma parte de mi vida”

 

“Yo era parte de lo que se llama clase media. Tuve ciertas irresponsabilidades y el tiempo te pasa factura. Me metí con emprendimientos comerciales muy arriesgados. A la tercera edad me doy cuenta que estoy frente a una ecuación que tengo que resolver. Ahora estoy  dirigiendo un equipo de futbol en la amistad que todos tienen más de cuarenta años.  Siento que he dejado de ser personaje,  cambié lo de ser protagonista por el de ser testigo. Una variante interior que cuesta pero cuando lo logras, se te ensancha el panorama vivencial. Tengo la pensión de adulto mayor. Como docente no me daba el tiempo para la jubilación”.

“Las hermanas Clarísimas hacen un trabajo de espiritualidad muy interesante en la Residencia. El Municipio y el Pami dan respuestas a todo. Hay 77 residentes. Algunos vulnerables. También debo decir que me gustó el juego.  Sé que no debo hacer y ya está. No hay rebelión”

“Cuando estás cerca del fondo la puerta de entrada se parece a la de salida. Nunca preguntas cómo se llega al fondo, llegás. El regreso depende de tu disposición. Llegue a la residencia con ciertas incertidumbres. Luego me di cuenta que había otra vida. No es lo mismo querer a dios que interpretarlo. Soy católico pero no necesito ir a misa para estar con él. Tiene más sustancia mi vida hoy que antes”

¿La gente que te rodeaba te mira de forma diferente?

“Es posible. Nunca silencié ni oculté mi situación. Como te miren los otros depende de uno… siempre depende de uno. En larga charla con un amigo me guió para llegar hasta aquí, me tomé de esta soga y no la largo.

El fútbol y las competencias deportivas

La actividad deportiva es un modo sublimadoy socialmente aceptado, te  libera lo que ordinariamente nos vemos obligados a reprimir para vivir en sociedad; es la libre expresión que evita las  tendencias agresivas que tenemos como personas y que esta actividad saca de las personas…

 

 

 

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