Fabricio Rodríguez: el más talentoso armoniquista del país… y es de Villa María

Notas

Comenzó con su banda Mr. Mojo, y con su armónica llegó a compartir escenarios con las personalidades más emblemáticas del rock nacional. Apadrinado por León Gieco, amigo de Alejandro Lerner y Abel Pintos, compañero de ruta de Javier Calamaro, y hasta soporte musical de Divididos; igual, no olvida sus raíces. Villa María, dice, es el lugar de sus afectos, su inspiración, y el rincón al que siempre necesita regresar.

Por: Eugenia Vázquez

 

Su casa esta intacta. Pareciera que nunca se hubiera ido. Tal vez no lo hizo del todo. “Tengo a mis afectos aquí; a mi familia, y todos mis amigos”, expresa con nostalgia.

Su estudio irradia música. Hasta el reloj de pared es una púa de guitarra. “Aquí es donde más compongo. Es mi lugar”. Familiero por autodefinición, cuenta que le entristecen los domingos en Baires: “Me deprime no hacer nada, y me hace sentir muy solo”. La soledad es uno de los precios que pagó por perseguir un sueño, pero no se arrepiente: “La vida te quita cosas, pero te da muchas otras. A medida que pasa el tiempo, más confirmo que la decisión de irme fue la correcta”.

Imagina que si su profe de música del cole “el Flaco Fuerte” lo viera hoy, querría morirse. “¡Es que al secundario iba a boludear! Me escapaba de las clases de coro y jamás me demostré interesado en esto… aunque no hubiera sido otra cosa más que músico”, afirma.

Expone que solo la música lo inspira: “Ni los paisajes, ni las peleas con una mujer, no confío en los estados de ánimo”.

Muy crítico de como se “manosea” a las bandas locales, asegura que aun actualmente se siente “utilizado” en los festivales: “Somos un relleno sin nombre”, explica.

Su vida  transcurre entre giras con los más importantes músicos a nivel nacional e internacional; enseñando, aprendiendo, y buscando un lugar en un mundo “muy difícil de llegar, pero más difícil aún… mantenerse”.

 

 

De la armónica al mundo

Hijo de dos amantes de la música y fanáticos de León Gieco, comenzó desde muy chico a tocar la guitarra y estudiar piano, hasta que su papá (Chito) le regaló una armónica y un libro de un armoniquista de blues. Nada hacía suponer que eso le permitiría llegar tan lejos. “A veces no puedo creer que un instrumento tan ínfimo me haya abierto tantas puertas”, expresa. El agradecimiento a sus padres es constante: “Fueron todo para mí. Estuvieron siempre apoyándome en esto que elegí”.

 

Mr. Mojo – Buenos Aires

Su carrera profesional comenzó con la banda Mr. Mojo, la que con el tiempo se transformó en “Fabricio Rodríguez y Mr. Mojo”: “No fue por arrogancia, sino por decantación. Por el grupo pasaron más de diez músicos, los que quedaron me dijeron que no podían acompañar mis inquietudes, por eso decidí  largarme, aunque sigo tocando con ellos”.

Irse a Buenos Aires fue una decisión paulatina: “Desde que terminé el secundario comencé a viajar dos veces por semana a estudiar armónica. Lo hice por ocho años”.

 

¿Qué significó a nivel personal?

“Me cambió la vida por completo. Tenía una pareja con la que se terminó la relación. Allá tampoco tengo amigos. Pero era necesario pasar por esto para poder conocer mucha gente y continuar mi carrera”.

 

Compartís escenarios con muchos famosos, ¿qué te aportan cada uno de ellos?

– “A León Gieco lo conocí en el Festival de Peñas y desde ese día nunca dejó de darme una mano. Fue quien me abrió puertas. Muchos te dicen que te van a ayudar, él lo hace en el momento. Levanta un teléfono y te organiza un festival. Nunca borraré todo lo que hizo por mí.

Me invitó a grabar el tributo a Andrés Calamaro y hacer seis funciones con él en el Teatro Ópera. De criarme escuchándolo, a estar en su estudio es increíble. Es con el único que me pongo nervioso al tocar”.

– “Javier Calamaro, con su importante trayectoria, me convocó a grabar el tema “Este minuto”, que canta con su hermano Andrés. Además, hacer una gira por los Estados Unidos”.

– “De Lito Nebia aprendí lo que es trabajar en un estudio, y de Cacho Aiello… muchísimo… fue mi productor de los últimos tres discos. Un tipo sin desperdicios”.

– “Abel Pintos es más chico, pero sabe muchísimo. Admiro su convocatoria y el reconocimiento de la gente. Es lo más cercano a un amigo en Buenos Aires. Son sagradas nuestras juntadas del martes a jugar a la Play Station”.

 

La extraña anécdota de cómo

conoció a Alejandro Lerner

“Mi mamá estaba viendo el programa de Mirtha Legrand, y él estaba como invitado. Dijo que tocar la armónica era su sueño pendiente. Entonces mi vieja le dejó mi teléfono a la productora. Enseguida me llamó, pensé que era una broma. Estaba en Villa María; al otro día desayunando en su casa, que sin saber, estaba a la vuelta de la mía. Lo más importante es que me abrió las puertas de su hogar, y a su familia. Es una de las personas más maravillosas que he conocido, además de un talentoso”.

 

Cuesta mucho mantenerse

“Es un ámbito egoísta pero no desde la ‘mala leche’, sino de que cuesta mucho ocupar un espacio. Incluso a León, Javier, Alejandro o Abel, que llenan estadios les es difícil hacer que uno de sus temas suene en las radios. Uno se encierra tanto en sus proyectos que es trabajoso mirar a los que recién llegan. A veces me entregan demos que por falta de tiempo no escucho. En esos momentos me pregunto… ¿Qué hubiera sido de mí si León no me hubiera escuchado?”.

 

Mi único vicio son los tatuajes

Consultado por si es cierto lo que dicen del mundo del rock: sexo, drogas y alcohol, expresa: “Con Mr. Mojo siempre fuimos ‘bebés de pecho’, y nos rodeamos de gente sana. Hay muchas tentaciones, y si te digo que uno está al margen del sexo sería un careta, pero lo más peligroso es caer en las drogas y el alcohol. Desde que tengo 22 no tomo, tampoco fumo y las drogas siempre fueron un tabú. Hay tanto por hacer y disfrutar que uno tiene que mantenerse limpio y sano para lograrlo. Mi manager y amigo Juan Levek, siempre me cuidó de las malas influencias. Mi único vicio son los tatuajes; el primero fue una armónica, y eso me atrapó.

 

De acá a 15 años…

“Me veo tocando, y más tatuado”, dice entre risas. En el tema ‘Masticando suerte’ digo: ‘Masticando suerte de nunca haber tenido un lugar donde mis pies echen raíz’. Ese es mi único temor. Me gustaría recorrer otros lugares, aunque por el momento estoy peleando por una carrera y un lugar en mi país”.

 

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Recuadro aparte

 

Estrenando nuevo disco

 

“Fama, fortuna y poder” es su último álbum, que saldrá a la venta este mes. Un recorrido por los clásicos del folclore, en un “casi” homenaje a su padre, que lo instó para sumergirse en este estilo musical tan propio de nuestra tierra.

 

 

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