¿Se puede dar un Bolsonaro en Argentina?

El Deschave

 Domingo 28 a la noche.  Calles llenas de zambas, batucadas, caipiriña y alegría desmesurada.  Plumas negras que eran arrastradas por la brisa.  Río de Janeiro; Sao Pablo; San Salvador de Bahía… Brasil todo. Jair Bolsonaro, el cisne negro, fue electo como nuevo presidente de Brasil. Ya la sorpresa de su irrupción en la política había quedado atrás luego, de la puñalada que le perforó el pecho, y su arrasador triunfo en la primera vuelta. Su figura que apenas mesas atrás no trepaba en la intención de votos comenzó a cotizar en bolsa. Hizo falta sangre de su cuerpo.

 

Escribe: Miguel Andreis

 

Negros mulatos y blancos de todas las clases sociales se mezclaban con los sonidoscadenciosos de una alegría con patina de esperanza.  Muchos de ellos que galanteaban con el nuevo poder, supieron años atrás lo que era sentarse frente a un plato con comida cuando Lula Da Silva, los hizo escalar socialmente. Vaya paradoja, Lula preso, y ellos festejando. Eso es la política y el atisbo del poder de las urnas.  Las urnas son todas solteras. Pueden tener amantes circunstanciales, dar felicidad sin tiempos, pero nadie se casa definitivamente con ellas.

Bolsonaro no quiere a los negros ni a las minorías que se identifican con la igualdad de géneros, ni a los extranjeros, es xenófobo y no lo esconde…

 

Cree que el plomo y la mano dura doma a los pueblos rebeldes. Y lo dijo. Igualmente lo votaron. Seguramente muchos de los que apostaron a él están teñidos de delitos. Igual lo eligieron.  Brasil ha tenido muchosmandatarios liberales, supo del poder de la derecha más reaccionaria, pero nadie como él. La pregunta es por qué el brasilero sufragó por ese militar que lo apoyan las iglesias evangélicas (casi un 30 de los votos provenían de las mismas), al fin y al cabo, en eso no se diferenciaba tanto de Lula que en su primera gestión llevó al presidente de la Iglesia Universal como vice; lorespalda el campesinado pobre y el poderoso y también los militares.  Los independientes se aparearoncon ese hombre que hace 29 años está en la legislatura.  Por si de algo sirve, en todo ese tiempo solo presentó dos proyectos de mediocre valía.  Su pasado no importó.

No pocos analistas creen que el triunfo de Bolsonaro podría convertir a Brasil en el paradigma del nuevo orden geopolítico y económico. El establishment americano del norte y de centro América y el Caribe ven ahora posible quedarse y proyectar la Alianza del Pacífico, sumando a proyectos comoALBA y MERCOSUR. Hay más organizaciones, aquellas que comparte con India; China; Rusia; Estados Unidos y la Comunidad Europea. Jair se encontraría con muchas ansias de mojarles las orejas a Venezuela y Bolivia.

¿Camino de unaautocracia?

(Forma de Gobierno sostenida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado), que generalmente es elegido también a través de las urnas. Por el momento todo son hipótesis de cómo actuará. Especulaciones donde las verdades no salen de su borrachera de asombros. Lo concreto es que, geografías afueras, quienes más tem con Bolsonaro son los partidos políticos tradicionales. Argentina no es la excepción. Se está frente a un proceso cargado de incógnitas que fija un punto de inflexión para todo el continente de América del Sur. De nada les sirvió a los militantes del partido de Lula de acusarlo de “autócrata paranoico”. Más de la mitad del pueblo no pensó en ese diagnóstico… vio en él a un hombre con convicciones.

 

Una multitud desaforada se abrazaban y gritaban.

 

Cuerpos transpirados y brillantes danzaban suponiendo que el futuro les sería próspero. Ni se acordaban de Lula. Lo olvidaron hace tiempo. Bolsonaro suena a punto de inflexión para Brasil y Latinoamérica.  Quizás que también para Argentina. Posiblemente ese cisneno llegue para el 2019 en nuestro país, pero no se puede descartar que esas plumas no se desparramen para el 2023. Es que la matriz de la política se reproduce hasta lo impensado con más emoción que razón.

Quienes a través de una inusitada y continua violencia; cortando calles con movilizaciones de pandilleros más quede militantes políticos, que apuestan al alejamiento del gobierno de Macri, gestión que hace agua por todos lados, ineficiente y no todo lo transparente que intenta hacer aparecer, están llamando, desde la ignorancia a un próximo Bolsonaro para una nación cuya mayoría de ciudadanos, por ahora, lo ve como impensado. Solo por ahora. Todos los excesos se vuelven sospechosos. ¿Somos tan diferentes a los brasileños? Lo difícil es saber cuánto. Hay migajas de históricas que nos identifican.  Históricas y presentes. El hastío deuna desmesuradacorrupción y la impunidad que bajaba del poder; la burla a las premisas republicanas, el temor la inseguridad y la violencia que estremece, que se diversifica sin diferenciación de clases. El miedo atravesaba y atraviesa el hambre y la opulencia, generan la misma reacción en la sociedad.

Cuando los relatos se vuelven eternos

Bolsonaro con un sesgo de autoritarismo que racionalmente rechazamos se muestra dispuesto a sumergirse en aguastumultuosas y feroces.  Los autoritarismos de derechase expanden en todos los continentes. Van desplazando de a poco a aquellos gobiernos progresistas o mal denominados de izquierda que repelen con su accionar al ciudadano común.  El espejo de la Rusia revolucionaria va quedando cada vez con menos sostenes.

Con apenas un poco de las medidas que adopte desde del podery si se vuelvan exitosas, especialmente en el ámbito de la economía y la Justicia, rápidamente tendremos una carrera de nuevos dirigentes que querrán imitar al militar en todo América.

 

La violencia como instrumento

Los que hoy creen que las calles y el patrimonio de la intimidacióny el fanatismo es su verdad, sin saberlo habrán colaborado y mucho para que un pueblo, pasivo por antonomasia, como lo somos, llegue a las urnas pidiendo republicanismo y normalidad existencial.  Vaya a saber cuál será su nombre. Más tarde o más temprano llegará alguien que se le parezca. El cansancio social a veces nos borra el disco rígido de la memoria. Muchachos de las piedras y discursos repetidos por décadas, no sean funcionales a retroceder en el tiempo. No vaya a ser que cuando nos demos cuenta ya sea tarde.No olviden,  en toda tierra existen los cisnes negros…

 

 

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