Dubai: país que los argentinos eligen para vivir

Notas

Extravagancia y represión en lo más cosmopolita de Arabia

 

Uno de los países turísticos más cotizados del mundo, donde el lujo, la riqueza y la extravagancia, forman parte de una postal por demás de atractiva para gran cantidad de jóvenes latinos que eligieron sus tierras para trabajar y vivir.

Pero esa, es solo una de sus caras. Bajo el régimen religioso del Islam, se palpa la represión que se trasluce en cada mirada, cada gesto, cada vestimenta.

EL REGIONAL, recogió el relato de dos argentinos que experimentaron cómo es vivir en el más “occidental” de los países árabes.

 

Es el país que levantó el edificio más alto del mundo con 817 metros. El único lugar del planeta que cuenta con un hotel ¡siete estrellas! construido en medio del agua. Tiene el shopping mall más grande, ya que su cultura gira en torno a “las compras”. A esto se suma la marina artificial y el mercado del oro más fructífero del globo. Para 2012, además, se inaugurará el aeropuerto y el parque de atracciones más colosal.

Sin embargo… su cultura no es sólo excesos y extravagancias. La represión religiosa y el reducido respeto por los derechos humanos, pone en tela de juicio si este país de los Emiratos Árabes es, realmente, el “paraíso” que el mercado turístico le vende al mundo.

Así y todo, se ha convertido en uno de los destinos más elegidos por los latinos, y especialmente argentinos, no solo para pasear, sino también, para vivir.

 

——————–

Historias de argentinos

Rodrigo Antonio tiene 31 años, y desde hace tres vive en Dubai. Es traductor de inglés, por lo que le fue muy sencillo poder ingresar a trabajar a “Fly Emirates”, la aerolínea más importante de aquel país. Amante de los viajes, y con su sueño de conocer el mundo entero, fue desde el comienzo el trabajo ideal para un profesional como él.

Fabián Elbaum tiene 28 años, y llegó a Dubai luego de conocer a su novia en Tailandia, una argentina que trabaja en Dubai como azafata en esta misma aerolínea. Comenzó a ir “cada tanto”, hasta que luego se instaló allí por un año y medio.

Aquí, relatan la experiencia de vivir en un país que se debate entre la opresión religiosa y la expansión mercantil, entre la conservación de creencias y una actualidad cosmopolita difícil de pasar por alto.

 

——————

¡Deslumbrados!

“¡Es una LO- CU- RA. Una MEGA CIUDAD hecha sobre la arena! Se atreve a lo más grande, lo más alto, lo más brillante. Es extravagancia pura, mientras cinco veces al día, dejan sus actividades para dedicarse a rezar”, expresa Rodrigo. “No solo se enorgullecen con tener las construcciones más importantes del mundo, sino también autos ‘ultra sofisticados’ como Ferraris, Lamborghinis y Mercedes que aquí son monedas corriente. A eso, se suman los occidentalísimos McDonalds y Burger King, que aparecen por todos lados”, asegura.
Fabián, por su parte, agrega: “Los puntos de reuniones sociales son generalmente en los shopping centers, donde, obviamente, todo gira en torno a las compras. Es el lugar ideal para los amantes de la tecnología, el modernismo y la arquitectura”.

 

Represión: la contra cara

Pero entre tanto exacerbación, los derechos humanos sufren el más cruel de los olvidos. “Mi primer impacto al llegar, fue ver a los señores con túnicas blancas y a ellas, de negro”, dice recuerda Rodrigo. “Las mujeres se cubren en lo absoluto, mientras se pasean con sus carteras Louis Vuitton y demás cueros carísimos colgados de sus brazos. Son como fantasmitas negros, con cartera. Y si andan con los ojos descubiertos, ellasa no te miran, ni vos podes hablarles, porque tienen prohibido comunicarse con otro hombre que no sea su padre, hermano o esposo. Una foto ¡sacrilegio!”.

Si bien respectan casi a la perfección los mandatos de su religión de no fumar, tomar alcohol ni comer cerdo… muchos toman, fuman sus shishas, cigarrillos y otras yerbas. También toman alcohol, que vende en negocios ocultos. Además son babosos y quieren comprar a toda mujer con su dinero”.

 

Afecto: penado por la ley

Fabián asegura que este hostigamiento es un tanto difícil para los extranjeros: “No podés vestir con ropa reveladora, besar a tu novia ni demostrar afecto, al punto que darle la mano puede ser penado por la ley”. Rodrigo coincide, aunque asevera que no obstante, “Dubai es la más cosmopolita del mundo árabe y, por lo tanto, más tolerante. Lo que “no se debe hacer” está, en cierta forma, dictado por la religión y su tradición, pero se moderniza y abre su mente, si se quiere. Falta mucho, muchísimo, para andar libremente por ahí, haciendo lo que uno hace en su tierra natal, pero con mesura, todo es posible”.

 

Entre la oportunidad y la explotación

“De los aproximadamente 2 millones de habitantes, el 80% está formado por expatriados, en su mayoría de origen indio, pakistaní, bengalí y filipino. Los demás (que somos la minoría, si se quiere) conformamos el resto de la población, compuesta por ingleses, australianos, de todas partes de América, de África, del mundo árabe (principalmente Egipto y Líbano) y del resto del mundo. La aerolínea local donde trabajo, cuenta con una tripulación proveniente de más de 125 nacionalidades”.

“Pero no es sólo progreso, se quedó en el tiempo en cuanto a los derechos humanos y laborales, por ejemplo, no existen sindicatos. Los más desprotegidos son aquellos que vienen atraídos por la promesa de una vida mejor, y con la esperanza de poder ganar suficiente dinero para poder enviar a su familia, y quizás, algún día, volver a su tierra. Especialmente, los trabajadores de la construcción, a quienes les quitan sus pasaportes al llegar, y no los ven hasta el día que los dejen ir. Viven en alojamientos para obreros en condiciones infrahumanas, duermen entre 8 y 12 personas juntas en una misma habitación y sus salarios son ínfimos. Vienen con grandes sueños, y al llegar, se dan cuenta que nunca valió la pena”, asegura Rodrigo.

 

¿Paraíso?
Depende para quién, y por cuanto tiempo. Rodrigo, con este trabajo, conoció el mundo entero. Vivió experiencias increíbles a lo largo del globo. Fabían, por su parte, quedó fascinado con el lugar aunque, asegura: “Es el país ideal para cualquier árabe musulmán, pero para nosotros los occidentales, para ganar plata y pasarla bien… pero nada más”.

 

 

10 comments

Deja un comentario


*