Roberto Goyeneche hijo…“El polaco que yo viví”

Nota de Tapa

Roberto Goyeneche (69) visitó Villa María como parte de una embajada que recorre el país con distintas expresiones tangueras, entre ellos Cristina Conde…” Dúo por la vida”, villamarienses que forman parte de un recuerdo que revive en cada noche de escenario. El viernes 9 estuvieron en el Verdi con una interesante convocatoria.  El Regional dialogó con Roberto Hijo, aquel que oficiara de represente y manager de su padre. El mismo que lo acompañó por el mundo… Nos permitió adentrarnos en la vida del cantor que alguna vez fue colectivero y también tachero.  Hombre que entabló amistad con Frank Sinatra y los más trascendentes de todos los continentes.

Escribe: Miguel Andreis

Roberto (h) tiene el matiz del porteño que transpira tango. Contento porque bajó 91 kilos. El encuentro lo formalizamos en la morada del grupo Dúo por la Vida Tango.  Aclara que, aunque nunca cantó, si lo hizo su hermano Jorge. “Demasiados años viviendo la noche de Buenos Aires y de cientos de países. Cuando el ´Pola´estaba internado la llamé a Adriana Varela con quien nos queríamos entrañablemente, yo era su manager y les dije que, si el viejo no salía, se terminaba también mi carrera como representante y así fue que recién volví a la cancha con los chidos del “Dúo por la Vida y Cristina Conde. También tuve a Luis Fillipelli”

“Ser el hijo de una persona como el polaco genera infinidad de estigmas. Siempre sos el hijo de… Siento orgullo de mi padre, pero no cantaría”

Sobre cómo lo recuerda sostiene que “por un lado al padre con el que estábamos siempre junto y por el otro al artista. Al cantor. Creo que fue uno de los más grandes en este arte de la voz. Grandes compinches. Luego de su muerte donde iba me faltaba algo”

 

Habla de su madre Luisa que con 89 años sigue siendo la gran compañera. “El Polaco no fue ningún santo, pero nunca dejó de volver a casa y amar a su mujer.  Jamás mezclóla familia con el cantor, ni nunca entró un periodista a mi casa. Si lo buscaban para una nota se iban a un cafetín de la vuelta de casa.  De parte de mi abuelo paterno era gente que estaba muy bien económicamente, un tío del Pola, Emilio Goyeneche fue uno de los primeros que llevó el tango a París. Al fallecer el abuelo los hermanos, que lo querían ver como colectivero le compran un taxi, una Merceditas. Siempre en su vida estuvieron presentes las improntas, dando la última vuelta con el colectivo un pasajero le pregunta si no era él quien había ganado el concurso de cantores en el Club Federal. Le respondió que sí. Y lo invitó que se probara con Salgán. Fue y quedó. Ahí comenzó a conocer lo que era el éxito. Más tarde será la mujer de Anibal Troilo quien lo jode al Gordo para que lo lleve a su orquesta. La esposa era Zitta.  Insiste de tal manera que Troilo va con ella a una gala de Salgán. Le encantó. A los pocos días se lo chupó al Pola. Todo un suceso. 9 años después de resonantes  conquistas, el Gordo le dice ´ Roberto, vaya pensando en que se tiene que ir de la orquesta. Mi viejo se quedó de madera. No entendía qué pasabasí´todo estaba bien.  “Maestro por qué me echa”. “No te echo Polaco, solo que ya tenés alas para volar solo y un día me vas a pedir un cachet que yo no podré pagarte.  Siempre seguiremos haciendo cosas juntos”. Eso refiere a la bondad y convicción de Troilo, amigos infranqueables hasta el último dia de existencia”

Su pasión: Los jilgueros

“Los fines de semana, terminaba las actuaciones, venía a casa, se daba un baño y nos íbamos con mi vieja al campo, con el asado y aentrampar jilgueros. Tenía un amorincreíble por esos pájaros. El los cuidaba, les daba de comer. Nos fue enseñando que hay jilguero de tres tonos y otros de cuatro. Le gustaba estos últimos. Aves con un canto muy singular”

Con Frank Sinatra

“Habían entablado una muy especial amistad con Frank Sinatra. Lo invita a actuar en Estados Unidos. Nos fue formidable. Antes de venirnos Sinatra organiza una fiesta de despedida en su casa. No mandó una limousine.  Me dice el Pola, mírame, del colectivo a este tren.  La mansión de Frankie como lo llamaba era de cinco manzanas. La gente que había no lo podías creer. Yo conocía los rostros por el cine o la televisión. Promediando la noche -se había sentado con nosotros- toma el micrófono y comienza a hablar de que el Polaco era una de las voces más especiales del mundo. Lo llama a la pista y comienza en un castellano masticado, ha hacerles preguntas. El Pola respondía como podía. En un momento le dice ¿Cuál o a quién considerás el mejor cantante? El viejo ni lerdo ni perezoso, lo mira y señalándolo responde: vos sos tan grande -y de verdad que eso sentía- que te voy a apartar. No entras en las consideraciones.  Hace una pausa y con ese léxico particular le quita el suspenso a la incógnita. Para mí, el preferido es Tony Bennett. Frank, saltó, se dio vuelta y grito: Eyyy Tony… ven, ven, quien vos admirás, te admira. Ni se imaginó el Pola que allí estaba uno de sus predilectos.  Se abrazaron con tanto cariño que jamás olvidaré ese momento. Sinatra un grande de verdad. Excelente persona. Generosa. Leal…”

Con la Mona Jiménez

“Viajamos a Córdoba para una presentación. Al frente de dónde actuaba papá, también lo hacía la Mona en otro club. Cuando me entero le dijo, estamos al horno viejo. Está la Mona. No sabemos quién, pero alguien le comentó a la Mona que a pocos metros estaba el Polaco. Rápidamente pidió saber a qué hora largaba. Le dijeron cerca de la una. Comenzó el baile y diez minutos antes la Mona paró la música y le dijo a toda su gente, que reventaban el salón: “muchachos a pocos metros tenemos el más grande entre los grandes, el Polaco, vamos todos a deleitar los oídos después seguimos. No entendíamos nada. No sé cuántos habrán sido, pero no cabía más un alma. Se subió y se quedó al lado del viejo.  Obvio que todos pagaron entradas. La Mona sabía la realidad. Claro que después nosotros fuimos a verlo a él…. Mano que nunca la olvidamos. Ese era Carlitos Jiménez”

“El día que murió el Polaco teníamos contratos por cinco años más. todas las fechas ocupadas…”.

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