Verano mortal: tragedias en temporada alta

Notas


Los últimos meses del año y el verano tienen un costado oscuro más allá de los festejos navideños, los balances de todo tipo y las esperadas vacaciones. Casualidad o destino, una cadena de hechos trágicos, de alta conmoción social y trascendencia mediática coinciden en el calendario. Crímenes, explosiones, motines y estallidos sociales se suceden en estos meses donde aprieta el calor.

Escribe: Germán Giacchero

El verano no solo inspira descanso, frenesí nocturno, tardes de playa o pileta y vacaciones. También deja sinsabores, huele a muerte, fuego y destrucción y atesora secretos oscuros. A lo largo de los últimos años, la temporada estival fue epicentro de tragedias de alto impacto social y despliegue mediático. Crímenes, explosiones, motines y estallidos sociales se desarrollaron en época de altas temperaturas y neuronas en remojo.

Algunos hechos fueron más sorprendentes que otros, pero de alguna manera dejaron cicatrices en el tejido social. Desde el crimen por encargo del fotógrafo de la revista “Noticias” José Luis Cabezas, en enero de 1997, hasta la misteriosa muerte del exfiscal de la causa Amia, Alberto Nisman, pasando por el asesinato aún impune de Nora Dalmasso en Río Cuarto. Desde las explosiones en Río Tercero, en noviembre 1995, hasta el fuego devastador de Cromañón en 2004. Solo por mencionar algunas tragedias.

Diciembre 2001

El verano más ardiente y doloroso de las últimas décadas fue sin dudas el que amaneció en diciembre de 2001. Entonces, el país se hundió en uno de los peores abismos sociales y económicos de su historia. Caos, miseria, violencia, 32 muertos, salida forzada de un presidente, una catarata de presidentes volátiles y una grave crisis institucional. Sus efectos residuales se hacen sentir hasta hoy.

El poder político se doblegó de rodillas frente al monstruo financiero. Acabó con un gobierno constitucional y echó a patadas a un presidente frágil y desorientado. También acribilló la institucionalidad política e instaló seis presidentes en pocos días, pulverizó la economía de millones de argentinos y ocasionó desgarros sociales y culturales que lejos están de sanar del todo. No todos los responsables han sido identificados, juzgados y condenados.

Cromañón

Tres años después, el país se sacudió con la mayor catástrofe no natural de su existencia. Fuego, humo y muerte fueron los ingredientes principales de la tragedia del boliche Cromañón durante la actuación del grupo Callejeros. Casi 200 muertos y más de mil heridos fueron el desenlace fatal de la desidia, la imprudencia y la estupidez humana. Hubo condenas, pero los vaivenes judiciales se mantienen hasta la actualidad. Familiares de víctimas siguen reclamando justicia.

Cromañón marcó un antes y un después. Como para que no. El siniestro exhibió fallas de control y seguridad en un combo de complicidad y corrupción política, además de irresponsabilidades compartidas.

Explosiones

El sol hacía poco que se había desperezado cuando el 3 de noviembre de 1995 Río Tercero volaba por los aires. Siete personas muertas, más de trescientas heridas y cuantiosos daños materiales fue el patético saldo.

La perversidad del poder hizo trizas Río Tercero. Las explosiones en la fábrica militar resultarían ser parte de un atentado programado para no dejar rastros del tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador, impulsado por el mismo gobierno nacional. Pocas horas después del desastre, el presidente Carlos Menem instalaba y alimentaba la hipótesis del accidente. La versión se caería con el tiempo y el avance de las investigaciones. Los peritos oficiales concluyeron que hubo una clara intencionalidad de provocar las explosiones. Por si fuera poco, la causa fue accidentada, hubo muertes dudosas de testigos clave, amenazas, sospechas de fraudes y más impunidad. Menem nunca fue preso.

Arde Córdoba

Los asesinatos forman parte del paisaje de cada verano. Con mayor o menor trascendencia, toda temporada guarda un crimen en su bolsillo. Del Imperio del Sur para todo el país. El 25 de noviembre de 2006, en el coqueto barrio de Villa Golf, en Río Cuarto, aparecía asesinada Nora Dalmasso. Un nuevo crimen en un country para alimentar el morbo nacional y armar un vergonzoso culebrón. En el verano 2006-2007 no se habló de otra cosa. Los vaivenes judiciales, políticos y sociales matizaron una investigación cuestionada. Hubo desfile de fiscales, testigos, acusados e imputados. Pero, el crimen sigue en la impunidad.

El calendario no le daba la razón al verano por venir, pero la temperatura ambiente y el clima social lo anticipaban: tomaron por asalto Córdoba y enardecieron los ánimos. Una huelga policial derivó en saqueos generalizados en distintos puntos  de la capital provincial. Fue en los primeros días de diciembre de 2013. Dolía ver esa situación inesperada: arrebatos, asaltos, saqueos, enfrentamientos armados, desidia oficial, heridos y muertos. El fenómeno causó estupor en el país y tuvo algunas réplicas menores en otras provincias.

Por otro lado, el 10 de febrero se cumplirán13 años del sangriento motín en la cárcel de Barrio San Martín de Córdoba. La revuelta arrojó horas de tensión, temor y angustia, más el saldo de ocho muertos entre presos, guardiacárceles y policías, y varios heridos. Muchos de los participantes involuntarios se encuentran en la actualidad bajo tratamiento psicológico. La rebelión motivó promesas oficiales de cambios y mejoras en el sistema penitenciario cordobés.

Solo algunas muestras de que el verano guarda oscuros y misteriosos secretos debajo de su cálida e ingenua faceta de la estación del año preferida por la mayor parte de los argentinos.

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