¡¡Chau 2018… Crisis dura, pero no la peor!!

El Deschave, Notas

Escribe Miguel Andreis

No lo sé. No siento que lo que se pueda desprender en la última edición del año desprenda raíces de la verdad absoluta. Solo se trata de una opinión mezclada con algo de historia del país.  No dejan de asombrarme aquellos medios que nos pronostican para el 2019  un año devastador. Que la economía se complicará aún más y que la violencia que nos atravesará será   nunca antes vista. Economistas por doquier que vaticinan casi la debacle final. Periodistas que se repiten sobre el apocalipsis y hasta pareciera que tienen cierto gozos en sus difusiones. Casi que uno quisiera frenar la calesita de los calendarios y dejarla detenida indefinidamente. No obstante, y lejos de las percepciones del gobierno, quiero convencerme de que si bien no será fácil, estamos lejos de esos “containers” de pesimismo.

No está bien el país. No estamos bien como sociedad. La crisis martilla incesantemente en unos y otros. La exclusión se expande…  Es preocupante, pero ya la vivimos antes. Tuvimos 14 crisis de diferente intensidad. Esta no es la peor.  Pienso qué se busca con  este tipo de profecías. Tal vez aumentar una media dosis del Rivotril o de similares que nos ayudan a pegar los párpados.Dormir es todo un desafío.

Nuestra próxima salida nos encontrará con un nuevo dígito en los almanaques

Las expectativas para lo que nos depare el nuevo año son altas. Tan altas como inciertas. Lo que genera más impotencia yvacilación son los diagnósticos. Hay temor e incertidumbre,perplejidad en la sociedad.

Intentar ponerle un poco de esperanza a lo que nos espera, solamente desde el costillar empírico, es saber que serás señalado como vocero del oficialismo. Eso poco importaría. Solo que se le quita clientela a los inexorables de las devastaciones.

¡¡Argentina no tiene salida!! Te lo dicen con la convicción de un pofeta. Y con esa frase retumbándote en los oídos  levantaremos las copas para festejar el nuevo año que viene. A la mierda con estos agoreros. Creer o no creer forma parte de un  contexto de situaciones personales. Cada uno juega su carta.

Faltan 8 meses para el 2019, los candidatos para detentar el poder son varios. Por el momento, las mayores perspectivas recaen como es sabido en Macri y Cristina. Por ahora no aparece el esperado cisne negro de la inalcanzable metáfora.  Y a cada instante aparecerán en las pantallas algunos economistas –que se han puesto de moda- y te recuerdan que entraremos en default y por las dudas no tire la basura de su casa. Guárdela bien acomodadita. Nunca se sabe,  vio.

Sería formidable que otro –obvio, ningún Olmedo- entrara a las gateras con chances ciertas.  Pero la política no es una cuestión de anhelos personales sino de navegaciones colectivas.

1975, una crisis inolvidable

Pleno gobierno de Isabel Martínez de Perón una de las etapas más oscuras y revoltosas que atravesamos como Nación. Le dejaron el camino como pavimentado por japoneses para los genocidas que llegarían después.

Algunas cifras

Entre junio de 1973 y mayo de 1975 el salario real cayó 20,5 %. La crisis económica se agudizó hasta que el 31 de mayo de 1975 Alfredo Gómez Morales, ministro de Economía de María Estela Martínez, presentó su renuncia. El 2 de junio, Celestino Rodrigo asumía esa cartera. El nuevo ministro lanzó un violento plan de ajuste que se popularizó como el “Rodrigazo”, un plan de “estabilización” de los “aconsejados” por el FMI sobre la base de la liberalización de los precios manteniendo fijos los salarios.

La sociedad se estremeció. Su elección se debió más a motivos políticos que a sus méritos como economista. Rodrigo era ingeniero, pero con muy buena relación con José López Rega. El día 3 anunció un aumento en las tarifas de pasajes aéreos y varios turistas quedaron varados porque se los obligaba a pagar los aumentos de los pasajes de regreso. Rodrigo decía: «El que viaja no produce, pero sí gasta». Y finalmente el 4 de junio comunicael ajuste principal que consistía en: devaluación del peso en relación al dólar en el mercado oficial, pasando de una tasa de 10 pesos por dólar a otra de 26 pesos por dólar; un alza promedio de un 100 % de todos los servicios públicos y transporte; más una suba de hasta un 180 % de los combustibles.Como contraparte, aumenta un 80 % los salarios.

Estas medidas dispararon la inflación, licuando gran parte de las deudas de las empresas (que estaban en pesos), y disminuyendo enormemente el poder adquisitivo de los trabajadores. Ante semejante situación, la CGT intentó negociar con el gobierno un mayor aumento de salarios, que gracias al desborde y fuerte movilización de los trabajadores, generaron el primer paro contra un gobierno peronista y finalmente se acordó un aumento en promedio del 180% en los salarios, pero que en gran parte fue licuado por la inflación.

El ejemplo del combustible que de un día para otro creció un 180% en su valor

Vale un recuerdo anecdótico que muchos olvidaron.En Villa María y el país, las calles se volvían irrespirables. El olor a kerosene se nos impregnaba en la ropa. La única manera que tenía para circular una gran parte de los vehículos era hacerlos funcionar a Kerosene. Claro, los motores no estaban hechos para el citado combustible. El recurso de infinidad de propietarios fue extremadamente primaria pero eficaz,  sirvió para salir del paso. Se ponía en un tacho de X cantidad de litros, del rojizo kerosene, y la otra mitad  del recipiente se llenaba con huesos de animales absolutamente secos y allí se los dejaba dos o tres días.

El carburante quedaba totalmente filtrado y  blanco, el hueso lo purificaba, se reducía su humear oloriento y con otros ingredentientes potenciaban su capacidad carburante. Eso duró varios meses hasta que todo comenzó a normalizarse. Y el aire retomó su frescura natural. El hacer andar los autos a kerosene quedó ligado a la crisis del Rodrigazo. Aquello fue un pequeño ejemplo de que los pueblos no se suicidan y siempre prevalece la inventiva.

Cuando veamos que se nos caiga encima el 2019 pensemos que estas contrariedades ya la vivimos y quizás que peor… Tal vez lo del combustible quede como un hito que nos ayude a establecer una mirada más esperanzadora…

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