Jactancia y desprecio por la legalidad

Notas

Escribe: José Naselli (Ex tribuno – vecino)

UN SUSTO MAYÚSCULO

Desde que entablé amistad con ese terráqueo al que he apodado como Jonás, no gano para sustos. Me encontraba plácidamente orbitando el cielo de la Villa, cuando las alarmas instaladas en mi nave espacial, se activaron de súbito. Luces de todos los colores, repiques, sirenas y tamborileos repicaban por doquier. ¿Qué pasaba?

El sistema me indicaba claramente que Jonasito no estaba bien. Le había venido algo que llaman soponcio, patatús o pataleta. Sus facultades mentales lucían alteradas. Llamado de urgencia su médico de confianza (una especie de “ángel de la guarda” muy conocido como Pedrito T.),comprobó que las pulsaciones de Jonás habían ascendido a algo así como a 200 revoluciones por minuto ysu tensión arterial oscilaba entre los 20 puntos de “mínima” y los 40 de “máxima”.

El mismo Pedrito dudaba entre llamar una ambulancia. o al escuadrón policíaco dedicado a desactivar explosivos. Mientras indagaba desesperadamente entre las posibles causas del bolonqui, comprobó que Jonasito tenía entre sus manos el ejemplar del sábado pasado de “El Regional” y con su índice señalaba el portal de tapa que rezaba “Elecciones 2019 – en caso de ser candidato, ACCASTELLO promete “Tribunal de Cuentas para la oposición”.

Así quedó aclarado el motivo del colapso hipertensivo. Por supuesto, entre las prescripciones del facultativo, la primera de ellas fue: ABSTENCIÓN ABSOLUTA PARA JONASITO DE LEER EL REGIONAL, por lo menos por un año.

EL DESPRECIO POR LA LEGALIDAD

Claro que estaba muy acertado el galeno. En la página 3 del semanario. se lee: “Accastello – Cederemos los Tribunos de Cuentas a la oposición…Eduardo Accastello, al viejo estilo de Amadeo Sabattini, no llevaría en su lista a ningún revisor de cuentas. Le dejaría ese cargo a la oposición”.

Según todos mis indicadores, la percepción del que se considera “más allá de toda sospecha”, resulta compatible con afirmaciones tan jactanciosas, como la de entregar a la “oposición” el órgano de control denominado“TRIBUNAL DE CUENTAS”.

Jonasito, ya vuelto a la normalidad su pico hipertensivo, me decía que esas afirmaciones son propias de aquel que, en sus anteriores andanzas como intendente municipal, hizo caso omiso a las observaciones sobre la LEGALIDAD Y MOTIVACIÓN DE LOS GASTOS Y EROGACIONES que debía afrontar el erario municipal, conforme a decenas de dictámenes emitidos por el Tribunal de Cuentas.

Y me recitó casos archiconocidos como, por ejemplo, la larga lista de pedidos de informes jamás contestados, la no rendición de cuentas de personajes como un tal Bovo y otro tal Wester, la contratación directa (con la complicidad de un tal Carignano), de un oneroso contrato de alquiler de un ¿aguantadero?, llamado “casa de Villa María” en la Ciudad de Córdoba (episodio de altísima ilegalidad, lindante con la corrupción más desembozada).

O el desconocimiento liso y llano de la Carta Orgánica Municipal, cuando, utilizando los dóciles y disciplinados servicios del concejal y ex Presidente del Tribunal de Cuentas (un tal De Falco), se pretendió, desde el Deliberante, dictar normas de ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO del Tribunal, que eran propias, reservadas y exclusivas del mismo.

La verdad, tuve que “pararle la mano” a Jonasito, cuando me enumeraba las veces que Accastello como intendente, eludió las normas relativas al control institucional de su gestión. Mis antenas habían detectado que la tensión arterial de Jonasito volvía a subir, y llegué a temer otro episodio con consecuencias imprevisibles.

Fue cuando le dije: “Vamos, amigo, está llegando la Navidad, días de paz y buenas ondas, dejá que cada cual SE COCINE EN SU PROPIA SALSA, bajá algunos cambios y dedícate a escuchar música, que tanto te gusta y te tranquiliza. Esta vez me hizo caso, pero no sin espetarme una última reflexión que la tengo inserta en mi computadora ciber galáctica.

“¿QUÉ LE PUEDE IMPORTAR A ACCASTELLO UN TRIBUNAL DE CUENTAS OPOSITOR, CUANDO NUNCA TUVO ESCRÚPULOS PARA IGNORARLO, DESCONOCIENDO LAS RAÍCES REPUBLICANAS DE SU CREACIÓN Y SU FUNCIONAMIENTO?” mpregnaba en la ropa. La única manera que tenía para circular una gran parte de los vehículos era hacerlos funcionar a Kerosene. Claro, los motores no estaban hechos para el citado combustible. El recurso de infinidad de propietarios fue extremadamente primaria pero eficaz,  sirvió para salir del paso. Se ponía en un tacho de X cantidad de litros, del rojizo kerosene, y la otra mitad  del recipiente se llenaba con huesos de animales absolutamente secos y allí se los dejaba dos o tres días.

El carburante quedaba totalmente filtrado y  blanco, el hueso lo purificaba, se reducía su humear oloriento y con otros ingredentientes potenciaban su capacidad carburante. Eso duró varios meses hasta que todo comenzó a normalizarse. Y el aire retomó su frescura natural. El hacer andar los autos a kerosene quedó ligado a la crisis del Rodrigazo. Aquello fue un pequeño ejemplo de que los pueblos no se suicidan y siempre prevalece la inventiva.

Cuando veamos que se nos caiga encima el 2019 pensemos que estas contrariedades ya la vivimos y quizás que peor… Tal vez lo del combustible quede como un hito que nos ayude a establecer una mirada más esperanzadora…

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