Lluvia en las venas

Notas

Escribe: Gabriela Beck

Hace poco tiempo fue noticia la llegada de científicos de EE.UU que arribaban a territorio cordobés para estudiar el fenómeno de las tormentas por estas latitudes. Dicho proyecto de investigación fue denominado “Operación Relámpago” y desde octubre hasta casi finales del 2018 estuvieron haciendo sus registros y trabajos de campo.

Acá, en Villa María, la familia Mattiuz viene haciendo un registro único para la ciudad y de relámpago no tiene nada: porque es una tradición que lleva 63 años. Ofelia Mattiuz nos cuenta  la historia detrás de esos registros.

El que inició todo fue su padre, Don Juan Bautista Mattiuz, quien llegó de la zona de Monte Ralo, próximo a Despeñaderos, a radicarse en nuestra ciudad luego de que las cosas en su campo no salieran como lo había planificado.

Don Mattiuz se instaló en el Barrio Rivadavia,  en la esquina de Pellegrini y Ocampo puso un almacén que atendió durante 50 años.  Pero, aparte del almacén,su pasatiempo eran las cuestiones meteorológicas. Había cursado hasta tercer grado, se lo definía “como un gran autodidacto. Leía todo lo que llegara a sus manos” nos confesó su hija Ofelia. Y lo que más le gustaban eran las tormentas. Así fue que un día, allá por 1956  empezó a registrar las precipitaciones que teníamosen la ciudad.

Cada vez que se aproximaba una tormenta, Juan Bautista, lejos de amilanarse, tomaba su bicicleta y se iba hasta el Cristo Redentor a observar el fenómeno de las nubes y el comportamiento del cielo por estos lares. “El Cristo es el mejor lugar para observar el cielo en la ciudad”, decía por entonces en lo más alto del lugar. Ofelia, recuerda que cuando ella tenía unos siete años, ya solía llevarla también en el caño de la bicicleta para compartir esas observaciones y caprichos de la naturaleza.  Así también prendió en ella el “bichito” de las mediciones.

Almacenero de consulta

El almacenero empezó a ganar fama y todos en el barrio le preguntaban sobre cuándo llegaría la lluvia y cuáles habían sido los registros tras el aguacero.  Era una especie de Carlos Eschoyez local, suponemos.  Tal vez años de vivir en el campo lo habían nutrido de gran experiencia. “Sus predicciones del tiempo eran muy acertadas”, destacó orgullosa, Ofelia.

Al principio, desde 1956 a 1975 los registros que llevaba eran mes a mes; luego las mediciones empezarían a ser día a día, escritas en mayor detalle. Susinvestigaciones  amarillentas, escritos en viejos almanaques de la época son guardados por Ofelia como parte de una tradición que ella luego prosiguió. Don Juan Bautista Mattiuz falleció el 21 de Marzo de 1996, le había prometido a su hija  que trataría de llegar al día de su cumpleaños. Cumplió, pero murió el mismo día.

Desde entonces, la posta la tomó la propia Ofelia. Motivada por la constancia de su padre de hacer los registros pluviométricos, por su recuerdo y porque también, en definitiva, gusta de realizar dicha tarea. “Sería imposible hacerlo si no te gustara” afirmó. Y recordó una anécdota muy graciosa: aparentemente por una ley de la época de Sarmiento en las estaciones de los ferrocarriles había que llevar un registro de las lluvias. Como al encargado local de la estación no le gustaba mucho la tarea, directamente pasaba por el almacén de Don Mattiuz y le pedía los datos sobre la lluvia caída.

Desde entonces, más integrantes de la familia también se interesaron en el tema de la lluvia. Guillermo, hijo de Ofelia y nieto de Don Mattiuz, se sumó al hobby hace unos años con sus propias mediciones en el Barrio Mariano Moreno donde reside actualmente. “A veces nuestros registros varían entre 3 y 4 milímetros, pese a que nos separan unas 20 cuadras”, cuenta entusiasmadala dama. Como si fuera poco, ahora el propio nieto de Ofelia, Pedro de sólo 9 años, parece gustar mucho de ese mundo de lluvias y tormentas.  De ser así, más generaciones de la familia Mattiuz seguirán con la tradición…como si la lluvia fuera por sus venas.

Los registros de Ofelia

  • De acuerdo a los registros de lluvia que lleva Ofelia Mattiuz, en nuestra ciudad durante el 2018 tuvimos un total de 1092 milímetros.
  • Pese a un trimestre de bastante sequía en los meses de invierno, ha sido el segundo mes más lluvioso desde que registra las estadísticas. El más lluvioso fue el del año 1977, con un total de 1102 milímetros y luego seguiría este 2018.
  • –          También nos apuntó que entre los años 1956 y 2006 el promedio de lluvia era de unos 820 milímetros anuales, pero que desde los últimos 12 años ese promedio se incrementó y ronda los 990 milímetros anuales.

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