Una historia de amor, valentía y amistad

Nota de Tapa

Escribe: Gabriela Beck

Una pareja villanovense logró concebir su hijo en el vientre de otra mujer. El ansiado bebé nacerá entre mayo y junio de 2019 y encierra una gran historia.

Las frías páginas de un diccionario señalan que “subrogación es un término empleado en Derecho relacionado con la delegación o reemplazo de competencias hacia otros…es un negocio jurídico mediante el cual  una persona sustituye a otra en una obligación”. Lo cierto, es que esa definición no le hace justicia en este caso.

Ante todo, por cuestiones legales y para preservar la intimidad de las personas involucradas en este relato obviaremos las identidades, en especial, porque uno de los matrimonios protagonistas tiene niños menores de edad y se eligió preservarlos de cualquier polémica. No obstante, descubrirán que la historia en sí cobra mayor significancia que sus nombres.

Una lucha de más de 15 años, sin éxito

Los matrimonios que tienen problemas para la concepción de un hijo, saben que es algo muy parecido a un calvario. El padecimiento es largo; se juntan  la ansiedad, la frustración, el llanto e inclusive algunos matrimonios no sobreviven a la imposibilidad de ser padres. Ni qué hablar para la mujer, que en principio es la que debe someterse a un sinfín de estudios, poco simpáticos, por cierto.

En este caso en particular, la mujer protagonista es la que experimentó lo más duro, ya que no pudo gestar a término los embarazos que logró en reiteradas oportunidades. Tras un angustiante diagnóstico de trombofilia y una serie de miomas (tumores fibroides), en 2014, aconsejada por médicos, debió extirparse el útero ante la posibilidad de cursar un cáncer y despedirse de la posibilidad de ser madre algún día.

Una historia de amor, sin dudas

Del desánimo a la esperanza

La tristeza y angustia invadieron la vida de ella y su esposo. Después de masticar la bronca, surgió la idea de acudir a la adopción, pero la burocracia les ganó la pulseada, lamentablemente, algo muy común en muchos casos en este bendito país. Será que la vida les tenía deparado otro desafío.

Ante tal situación, siempre se albergaron y respaldaron en la contención de sus mejores amigos (otro matrimonio) que como ellos experimentaron algunos fracasos a la hora de concebir, aunque ellos sí pudieron ser padres. La relación entre los cuatro “es de una amistad inmensa, fuera de lo común”.

Ellas son dos compañeras de trabajo que se conocieron allá por 2006 y se volvieron inseparables;la amistad se extendió a sus respetivos maridos, quienes también supieron forjar paralelamente una entrañable amistad. Ambos matrimonios empezaron a compartir todo juntos: desde cumpleaños, fiestas, hasta vacaciones. Años de compartir alegrías y tristezas los unieron verdaderamente y hasta los hijos del matrimonio amigo se volvieron sobrinos postizos con el trato lógico de “tía y tío”, un lazo surgido del amor y el cariño.

Un día, además de la adopción, surgió la temática de la subrogación de vientre al instalarse mediáticamente algunos casos. Hubo un intento trunco con un familiar directo, pero finalmente no se concretó más allá del inmenso deseo. Otra vez sumaban un fracaso, acompañado de dolor y angustia, por lo que podría haber sido.

Pero un día recibieron una propuesta impensada de parte de sus mejores amigos: que la otra mujer del matrimonio podría llevar en su vientre el hijo que ellos tanto anhelaban. En principio, el matrimonio que no podía tener su hijo se negó rotundamente, jamás habían evaluado esa posibilidad.

Sin embargo, ocho meses después aceptarían el ofrecimiento tras la insistencia y el convencimiento del segundo matrimonio que seguía ofreciéndosepermanentemente para ayudarlos en su cruzada por ser padres. Un día entendieronque lo hacían desde un amor y una amistad incondicionales y siendo así, nada debería salir mal.

Entre abogados y médicos

Una vez acordada la situación entre los dos matrimonios empezó otra aventura que los llevó a transitar dos caminos paralelamente. Por un lado, todo lo referido a lo  judicial, porque querían todo absolutamente transparente. Y por otro, el de la medicina y la ciencia que harían posible la concepción.

Se contactaron con personas que ya habían experimentado la subrogación de vientre; les recomendaron un abogado mendocino. Mientras más averiguaron, más se empeñaron en algo: querían sentar un precedente legal a nivel local o regional para ayudar a otros que padecieran una situación como la de ellosy así iniciaron los trámites  en los tribunales de Villa María. Era Agosto de 2016.

En dicho camino, se enfrentaron a vacíos legales, pericias psicológicas para la que sería la mujer gestante e inclusive al marido de la misma. Muchos trámites, entrevistas con especialistas, que buscaban establecer fehacientemente que no hubiera ningún interés monetario de por medio. Finalmente el 8 de Junio de 2018, lograron el ansiado fallo judicial para hacer “la gestación solidaria”. Marcaban así un hito en la justicia local o regional con la subrogación de vientre ya que no había antecedentes en tal sentido.

A la par de este camino judicial se hicieron todas las averiguaciones médicas. Los exámenes habían dado bien y una vez que se autorizó legalmente el trámite todo se activó todo muy rápido.

El matrimonio que no podía concretar el embarazo, había logrado aportar la parte genética: seis embriones (ovocitoscriogenados), que permitirían seis intentos de embarazo en la amiga que ofrecía su vientre.

En Córdoba, en un instituto privado, acudieron a tal fin y el primer intento fue fallido porque hubo una pérdida de embarazo. Aunque hubo tristeza de ambos lados, el 7 de septiembre de 2018 llegó el segundo intento. A los 15 días, los dos matrimonios fueron al estudio para confirmar si había o no embarazo. Y allí llegó la esperada noticia. Había embarazo y todo parecía estar en excelentes condiciones. La felicidad los embargó a todos. Aunque debían ser cautos.

Desde entonces, los cuatro van al consultorio juntos. “La gente nos mira cuando el médico obstetra llama a la embarazada y entramos los cuatro al consultorio”, señaló entre risas la mujer que espera ansiosa tener a su hijo entre sus brazos. Porque genéticamente es hijo de ella y su esposo, aunque esté en el vientre de su mejor amiga, quien se considera a sí misma como “la casita del bebé”.

En el equipo médico que sigue el caso hay una gran comprensión por la particularidad que presenta, por lo excepcional que es. La idea es llegar a un parto normal, allá por mayo o junio de este año. Los cuatro estarán en el acontecimiento y los médicos ya dieron el consentimiento.

El 24 de diciembre pasado los familiares de los padres genéticos recién supieron quién era la madre gestante. Hay una gran aceptación y esperan ansiosos a quien será la nueva integrante, porque ya se sabe que es una hermosa beba la que viene en camino.

Esa niña nacerá con un certificado a nombre de la gestante como lo establece la ley, pero luego judicialmente se solicitará una anulación para pasarla a nombre de sus verdaderos padres genéticos.

Sin fotos, por cuestiones legales, la veo marchar a quien será madre a través del vientre de otra mujer, que a su vez es su mejor amiga. Irradia buena energía y felicidad y no es para menos. Y al final de su historia dice: “Esto es producto de un gran gesto de amor, estoy segura”.

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