El negocio de gobernar por más de un período…

Notas, Notas digitales


Comenzamos a transitar otro año de elecciones generales. Paradójicamente se continúan observando  rostros que hace casi tres décadas o más ya aparecían como los referentes de las grandes transformaciones que el país necesitaba. Salíamos de una de las dictaduras más sangrientas.  Aun así la economía tenía vestigios más favorables que en la actualidad.Con los sucesivos referentes del poder retrocedimos en todos los órdenes. Quienes gobiernan en gran parte siguen siendo los mismos ineficientes y no pocos de ellos inmorales sin tiempos. Están enquistados y una de sus principales preocupaciones es continuar atornillados al sillón del imperio. Cada uno a su manera usan la pobreza como la médula del clientelismo que los sostienen y se preocupan de que cada vez sean más los pobres sean más. En eso no se puede poner en tela de juicio su eficiencia.

Escribe: Miguel Andreis

Lo concreto es que una de los grandes contrariedades e infortunios del país , de la que parece no instalarse entre los partidos políticos pero tampoco entre las prioridades de la consciencia social, es la continuidad de los períodos de gobiernos por un mismo mandatario, donde en algunos casos se vuelven eternos. De qué alternancia hablamos.No es casualidad que los grandes hechos de corrupción, mayoritariamente, se suceden entre la finalización del primero y gran parte en el segundo mandato.  Ni mencionar los que eternizan en los máximos cargos. Es por entonces donde eldominio  toma lo público como propio. Ya conoce y se familiarizó con todos los intersticios de control, además,  es elemental  aceitar los acercamientos a la Justicia que le brinda impunidad y, el subyugamiento al otro poder,  como el legislativo,  es una carta de porte para sentirse sin control alguno. Y de hecho lo logran. Solamente repasar los balances facilitará encontrar los grises que quedan en el medio. Sin ir más lejos valdría interrogarse que ha ocurrido y acontece en nuestra ciudad con una gran  cantidad de irregularidades que se denunciaron ¿Qué pasó con las mismas?  ¿Dónde están los magistrados que mínimamente debieron investigar tales contextos y no lo hicieron?¿Alguien detenido…? No.

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Cuatro años, un mandato con reelección

Nuestra Constitución indica que  el Presidente es el jefe de Estado y de Gobierno de la República Argentina. Nos referimos al máximo cargo de una república, lo acompañan los legisladores y los miembros de la Corte Suprema. El presidente también es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Esto se dio en 1994 cuando se reformó la Constitución, por entonces se definió un mandato de cuatro años con posibilidad de una reelección inmediata, pudiendo regresar luego de un período con otro gobernante. Por entonces se promovió la segunda vuelta electoral. Claro, eso no se aplicó a lo largo y ancho del país… solo habría que detenerse en jefes comunales.

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Hubo 49 presidentes que gobernaron sobre el total del territorio, determinado según la época. De ellos 5 fueron reelectos (1, dos veces), 3 murieron durante el mandato por causas naturales, 12 lo fueron de facto, y hubo otros 7 que ejercieron transitoriamente el cargo, pero sin el título de presidente. Juan Domingo Perón en 1951, fue el primer presidente elegido por sufragio universal. Carlos Menem fue el primer presidente en gobernar sobre las 23 provincias actuales. La Constitución de 1853 establecía un mandato de 6 años sin posibilidad de reelección inmediata, esto cambió con la reforma constitucional  durante la presidencia de Carlos Menem, donde el mandato se redujo en un tercio y actualmente tiene una duración de cuatro años, con posibilidad de una sola reelección inmediata.

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Si como sociedad no comprendemos que uno de los grandes males que tenemos en la arquitectura política es el tema de comprender que es imprescindible terminar con los dobles mandatos. Asumen y a los dos meses ya están elucubrando sobre el próximo mandato porque uno les alcanza. Quien llegue al cargo  sabiendo sobre los cuatro años y basta,  sabrá que no necesitará de actos demagógicos para continuar.

 Sin embargo y lamentablemente no se percibe  en los partidos políticos y mucho menos en los candidatos- habrá excepciones- el proponer que nadie podrá estar más de una gestión. ¿Qué nos acontece como ciudadanos que parecería no nos interesara algo que es esencial en la salud y funcionalidad de una democracia?

Haciéndose los distraídos

Ni el Ejecutivo nacional ni los Legisladores demuestran interés en abordar un proyecto sobre los tiempos de los mandatos. La respuesta más frecuente que proviene los electos es que “con cuatro años no alcanza”.  En realidad lo que se les pide es que gobiernen con eficiencia y básicamente con transparencia, no que construyan  un nuevo país. Quien lo suceda seguramente tendrá la misma capacidad en continuar en el mejoramiento de la calidad de vida. Unprogreso  que tanto se pregona en épocas electorales y que tan rápidamente olvidan cuando la hora de hacer está en sus manos.

El primer paso debería ser poner nuevas reglas de juego para quienes gobiernan, muchos de ellos montados en un gran cinismo de promesas que saben no cumplirán. Esa regla debería ser acortar la duración a una sola gestión. Cuatro años y a casa.

Hasta el momento no parece ser esta una medida que le interese ni a la sociedad y menos aún a los partidos políticos. El clientelismo que suma una gran porción de votos que, en no pocos casos garantiza el poder y la continuidad, es un complemento tan interesante como nefasto para que las cuestiones de fondo no nos inquieten demasiado. Una simbiosis que no solo es patrimonio del llamado “populismo”, de una u otra orilla del arco iris político  nadie quiere ser gobernante por cuatro años solamente… La alternancia es un gran verso.

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