[DICTADURA] Cuando cantar era arriesgar la vida

Nota de Tapa

Recorriendo los diferentes documentos de sangrienta dictadura militar, nos encontramos con un listado de canciones prohibidas por el COMFER. Las mismas, en algunos casos hasta risible, no podían sonar en las radios de nuestro territorio.

Escribe: Daniel Rodríguez

Marzo trae el frío  y noches que se apresuran por aparecer. Como en una angustiante metáfora se vuelve a conmemorar el 24 de marzo, Día de la Memoria, la verdad y la justicia. Es que desde ese mismo día, pero de 1976 (hasta 1983), el país ingresaría en una de las etapas más oscuras.

Entre tantos accionares detestables, entre las que se encuentran las torturas, desapariciones y muertes, también hubo otros frentes que las fuerzas militares quisieron imponer con una marcada ignorancia: hablamos de la censura.

Diferentes músicos, actores, periodistas y cineastas fueron prohibidos, silenciados e incluso escondidos. Otros, por fuerza mayor, debieron marcharse rumbo al exilio en búsqueda de la libertad que tanto hacía falta por estas tierras. Horacio Guaraní, Victor Heredia, León Gieco, Lito Nebia, Luis Alberto Spinetta, Mercedes Sosa, Piero y Sandra Mihanovich, entre otros, encabezan la nómina.

Ahora, a través de un documento emitido por la Presidencia de la Nación, en comunión con el Comité General de Radiodifusión, se conoció una lista de “Canciones cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión” En el mismo documento, aparece un apartado donde se sugieren que sean emitidas en el horario de protección al menor.

Recorriendo la lista de obras musicales algunas elecciones parecen insólitas; más allá de la despreciable acción de poner un manto opaco en cada alternativa. Cuestiones como éstas son las que deberían hacernos valorar aún más la democracia que supimos conseguir.

Los colores políticos no pueden enceguecernos a tal modo de no comprender que hoy existe la autonomía de opiniones y que cada acorde o poesía puede elevarse por los aires y ser compartida sin miedo a represalias. Tener esto costó mucho, costó vida.

Volviendo al perfil lírico de esta nota, podemos suponer que a veces ni siquiera escuchaban las canciones, sino que meramente se dejaban guiar por el título de las mismas (los cuales eran muy alejados de su manera u modo de pensar).

De igual, al ver las letras se muestra cómo ellos (la junta militar) intentaban meter debajo de la alfombra cualquier cuestión que pudiera acercarse a lo negativo o contestatario. 

El listado

En un documento de siete páginas se exponen más de 150 canciones entre las que figuran artistas nacionales e internacionales.

Haciendo una recorrida nos encontramos una letra que dice: “Aquel amigo que esperaba no llegó, aproveché y la ocasión hizo al ladrón” en alusión a una mujer que quedó en compañía de Sandro, el intérprete.

Otro tramo encuentra las frases: “Te llamo a tu “saca” y no estás. Te busco por la “lleca” y no te encuentro; decime por la “cheno” dónde vas”, (Palito Ortega en “Loco por tu culpa” acompañado por Los Náufragos). Censurada.

El quinteto Katunga en “La Canción de los Tontos” detalla: “Unos se hacen los tontos y (otros) son tontos de verdad […] también están los tontos que están llenos de rencor”. Censurada.

De Horacio Guaraní: La guerrerilla, Estamos Prisioneros, Carceleros, Perdón Doctor y Memorias de una vieja canción” tampoco podían ser oídas. León Gieco aparece en el registro con “Pena de los mosquitos”, “La historia está” y “Dulces promesas”.

Pero no solamente ellos, Camilo Sesto, un juglar que siempre le cantó al amor y las pasiones, también estuvo bajo el lápiz rojo del proceso.

La voz de Raúl Lavié comentaba: “Los pungas devolvían las billeteras en los colectivos, los poderosos acababan con el hambre y nos rebelaban el misterio de la paz. El intendente en persona rellenaba los pozos de la calle y hasta yo, lloré de alegría bailando” en “La Bicicleta Blanca”. Censurada.

Y la lista continúa con “Se busca” de Roberto Carlos, “Así no te amará jamás” de Verdaguer, “Viento” de Alberto Cortez, “Ayer nomás” de Moris y Pipo, “Gavilán o Paloma” de Perez Botija.

“Hoy no me levanto” del español Manolo Galván detalla de la historia de un hijo producto de una violación. Donde, en voz del pequeño, la prosa comenta: “No quiero ir a la escuela. Ayer el hijo del alcalde me llamó hijo de ramera”.

Por otra parte, Peret en “A mis las mujeres ni fu ni fa” habla de vivir una patología ya que él no siente atraído por el sexo opuesto: “Por favor señor Doctor, saque me de este apuro porque si no me encuentro haciendo costura y punto”.

 Eric Clapton, Pink Floyd y otros más aparecen también en aquel ranking armado por medio de una circular enviada a los medios de comunicación.

Hoy, lejos de todo esto, siempre es válido mirar por sobre el hombro tales recuerdos para seguir pisando el presente en donde (mal o bien) tenemos la posibilidad de elegir o ser elegidos a través de las urnas.

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