Inés: “Mi enfermedad no tiene cura y debo convivir con ella”

Villa Nueva

La acalasia es una rara enfermedad sin dolores previos y por la cual el esófago se encuentra inhabilitado para llevar el alimento hacia el estómago.Se trata de una condición crónica que no tiene cura y suele tener una incidencia de 1 en 100 mil. Inés Canale, una villanovense que la adquirió hace 10 años, cuenta su experiencia.

Escribe: Carolina Durand

Inés tiene 61 años, es madre de 6 hijos y constantemente se desempeñó en servicio doméstico. Siempre trabajó junto a su marido por sus hijos y nietos, en su hogar, en casas de familia. Nunca había sentido hablar de la extraña enfermedad que padece desde hace unos diez años.

La acalasia es un trastorno infrecuente del esófago que puede presentarse a cualquier edad. Afecta por igual a hombres y mujeres. Se produce por la incapacidad del esófago de contraerse y empujar el alimento hasta el estómago y por la falta de relajación del esfínter esofágico inferior, que impide el correcto paso de los alimentos al estómago. Se origina por alteraciones de las estructuras nerviosas del esófago y su causa exacta no se conoce.

Inés comenzó a sentir síntomas que no llamaron su atención. “A los 50 me enteré de la enfermedad.Tenía muchosvómitos y no podía comer nada, me hacía mal. Fui al hospital para consultar y estuve 6 meses haciéndome estudios. Descartaron un montón de enfermedades, pero no daban en la tecla. Sin decir nada en mi casa, para noasustarlos me hicieron radiografías, endoscopia y no podían encontrar la causa ni la enfermedad. Mi estómago se cerraba cada día más, solo ingería sopas y también las vomitaba”, describió. 

Síntomas

Suestómago se venía cerrando y su cuerpo se debilitaba cada vez más, al no poder asimilar comida.  El síntoma fundamental es la sensación de detención del alimento en la mitad del pecho. Puede presentarse bruscamente, pero suele comenzar de forma intermitente, no todos los días y sólo con los sólidos. Posteriormente, la dificultad aparece también al tragar líquidos. La acalasia suele acentuarse con las emociones o bebidas frías y tiende a empeorar con el paso del tiempo.

Otro síntoma típico es el dolor torácico, generalmente como sensación opresiva en el centro del pecho que atraviesa hasta la espalda y a veces asciende por el “área de la corbata” hasta la mandíbula e incluso los oídos. Puede suceder durante la comida o fuera de ella, incluso durante el sueño. Por último, es frecuente la pérdida de peso en cantidad variable según el avance en cuestión.

“Nunca se me cruzó por la cabeza pensar que algo así me iba a pasar a los 50 años. Se me cerraba el esófago y no hacía el movimiento de triturar la comida, entonces yo trataba de comer pero no  pasaba nada que fuera sólido y el último tiempo tampoco toleraba líquidos ni sopas”, explicó la mujer.

“Después de 6 meses de análisis y estudios, fui con una doctora que me derivó al hospitalSan Roque, en Córdoba. Me costó mucho conseguir un turno, pero finalmente me atendieron.  Llegue con 35 kilos, aunque siempre peséentre 50 y55. Me dejaron 15 días internada con suero para recuperar nutrientes y peso ycuando mi cuerpo había recuperado fuerzas, me hicieron una distensión en el esófago”, relato Inés acongojada por lo vivido.

Cuidados

Estas distenciones, que se aplican para abrir el esófago, suelen durar 2 años y se pueden hacer hasta tres. Luegovendría una cirugía muy difícil de concretar yaque no hay nada que reemplace un esófago. Inés puso mucha voluntad y hace más de una década que se cuida con lo que come, porque no puede subir de peso.

Cuida las raciones y duerme semisentada, ya que el reflujo puede alguna vez agarrarle por sorpresa y obstruir su respiración. Lo que solo duraría dos años, a ella le aguanto diez y su voluntad de generarse una mejor calidad de vida fue la que alumbró su proceso de atravesar una enfermedad poco frecuente, de la que se desconoce su causa y que,además, por si fuera poco, no tiene cura.

“Tuve miedo al enterarme de que no tenía cura lo que sufría, pero decidí cuidarme lo más que estuviera en mis manos y hasta el día de hoy mi familia me cuida y me controla con las comidas, porque empecé con algunos síntomas continuos, como el vómito”, concluyó.

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