El extraño perro de pablo Granado

Notas, Villa Nueva

Es frecuente escuchar que hay animales que adoptan características de sus amos. Otros hasta van más allá, aseguran quees comúnobservar automóviles, motos o bicicletas quese han mimetizado de tal manera con sus propietarios que uno parece la extensión del otro.

Lo que no es fácilde explicar son los rasgos de conductas de los animales. Mucho menos de perros y gatos. Esto que aquí se describe, absolutamente real, abre una incógnita que se complejiza cuando se quiere desentrañar.

Se trata de un pequeño de hocico largo,negro, sin raza definida que falleció hace años. Nos dicen que al mismo lo llamaban “negrito”.  Simpático. Vivísimo.  Incondicional de su amo hasta en las situaciones más extrañas. Al fallecer este cusco su propietario Pablo Granado le dedicó un poema conmovedor

Escribe: Miguel Andreis

El escultor y el escritor

Pablo Granado, villanovense, conocido escritor, historiador, poeta, hombre de las letras, autor, entre otras creaciones literarias de tapas duras, de: “La guerra de las canoas”; “Villa Nueva un pueblo con historia”; Descripción formidable de una comarca con identidad de suelo.

Pablo por los años ochenta trabajaba en una mutual en Córdoba, la misma cerró y lo deja al literato sin ningún sustento económico. Su supervivencia se complicó. Armando Fabre, talentoso escultor, no vidente, el más prolífico del mundo en la difícil profesión. Decían que sus manos veían.  Tal vez en sus dedos habitaban invisibles pupilas y retinas; se preocupó al enterarse del mal trance del amigo. No quiso intervenir directamente, llama a una de sus allegadas, Carlota Moreno, inquieta y activa mujer en el ámbito de la cultura, buscando las alternativas de repatriar a Pablo para alguna función en la Municipalidad. Gobernaba la vieja villa por entonces el doctor Reny Navarro. Hacia el lugar se llegaCarlota para plantearle el contexto. La respuesta del Jefe Comunal fue: “Me encantaría que Granado se hiciese cargo de la Casa de la Cultura, pero nuestra situación financiera es paupérrima. No podemos incorporar a nadie. No hay un peso…”. La realidad indicaba que el Intendente decía la verdad.

Enterado el escultor de la contestación de Navarro le indicó a Carlota: “tráiganlo igualmente, de alguna manera encontraremos los fondos para que se haga cargo de la Casa de la Cultura…”

A las pocas semanas retornaba a su terruño elliterato y su perro (cuzconegro, inquieto y alerta sin raza cercana), con ellos un pequeño bagaje de cosas materiales. Lo importante para el escriba no pasaba ni remotamente por el acumular la vil moneda, como él decía.

La amistad entre ambos, Armando y Pablo se fue volviendo entrañable. Tanto como las discusiones. Se solía sumar al dúo otro hombre del arte, guitarrista brillante tanto como buena persona, Andrés Acheral.

 Las tertulias dialécticas encerraban un particular contenido de humor y conocimientos. El trío demostraba lecturas en el ámbito que fuere. Las críticas de Armando a Pablo sobre “Villa Nueva un pueblo con historia” se acentuaban, entre otras cosas, en la narrativa del autor,un tema recurrente se centraba sobre las emblemáticas tumbas de los indios que están separadas. Fabre sustentaba su argumento en que en libro de historia no se puede caer en contextos mitológicos o narraciones de leyendas sinrigor científico alguno. “Déjese de embromar amigo, las tumbas se separaron porque las hicieron mal … de dónde sacaron que eran parientes y que los habían casado forzadamente o que estaban ´. `o que no se amaban…´Déjese de joder. eso carece de la documentación parasostener y fundamentar un escrito de este tipo…”; las respuestas de Pablo no eran menos creativas y justificaba el mito como factor de atracción. Andrés intervenía, como era su personalidad, mucho más equilibradamente. Pausado y reflexivo. (Quien suscribe tuvo la posibilidad de participar en algunos de estos encuentros.Disputas memorables).

Pablito un fumador empedernido no se despegaba de dos cosas, de su perro el Negrito y del paquete de tabaco Mariposa con el papel Smoking. Armaba todo el día y todo el día los quemaba.

Las discusiones

Los encuentros de café omate se realizaban en la casa de Fabre. Pablo siempre con sufaldero inseparable…  Las conversaciones se convertían en ásperos debates. Un enojo temporario y al día siguiente se repetían las acciones. Los dos detentaban un fuerte carácter.

La vivienda de Pablo estaba a la vuelta de la de Armando. Le quedaba de paso al escritor camino a la vieja casona donde estaba su trabajo: La Casa de la Cultura.

En el año 92, trabajando para EL Diario realizamos una entrevista a Armando Fabre, cuyo título indicaba “Las manos que ven…”. Tal escrito llegó a Buenos Aires, más precisamente a la Redacción de Crónica. Unos meses después recibo un llamado telefónico de quien era la Jefa de Redacción del diario con mayor venta en la ciudad de Buenos Aires (tenía tres tiradas diarias), ella, la periodista Elsa Bragatto (Hija del chelo que acompañó a Astor Piazzola hasta su muerte), preguntando si podíamos acompañarla a entrevistar al invidente escultor.

Armando, demostrando su pulcritud dialéctica, cuidaba al detalle el uso de las palabras;( había sido locutor de la Cylter y una radio cordobesa) contó un hecho que aún hoy, en lo personal, no le encuentro respuesta… En esa oportunidad narró  estos hechos.

Fabre sostenía: “Con Pablo fuimos muy amigos, pero nos queríamos y respetábamos tanto que no podíamos dejar de discutir, desde lo político hasta las cuestiones más simples. Él andaba siempre con su pichicho para todos lados. No se abandonaban por nada. A mi casa entraban juntos. Era frecuente, casi cotidianamente que cuando Granados se quedaba en la Casa de la Cultura, elnegritose volvía, me rasguñaba la puerta, le abríamos y se quedaba con nosotros.Lo llamativo es que cuando discutíamos y nos enojábamosdistanciándonos el perro pasaba por la vereda de enfrente sin mirar hacia aquí. Una vez elenfado se prolongó por varios, pero varios días. Al trotecito se movilizaba sin observar hacia nuestra casa y volvió solamente cuandoPablito regresó para dialogar… Jamás pude explicarme el por qué un perro hacía causa común con su amo… Me produce ternura recordarlo…”

La vida es una sumatoria de anécdotas, refería alguien

Aquelrelato del escultor pasó a ser un interrogante más de los tantos que nos nutren… Sabemos de la incondicional fidelidad canina hacia sus dueños… No obstante la pregunta cobra dimensión entre lo etéreo ¿¡Cómo el perro sabía cuando su amo se disgustaba con el amigo? ¿Cómo?

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