Schiaretti abrumador triunfo; Negri y Mestre cerca de la eutanasia política…

Notas

El domingo quizás, sin saberlo ni proponérselo, la ciudadanía cordobesa dio un paso adelante en las expectativas que se irradiaron en toda la geografía sobre la posibilidad de la aparición de una tercera fuerza que no fuera la del actual Presidente ni de CFK. El avasallante triunfo del gobernador Juan Schiaretti rebotó a lo largo y ancho de Argentina. De golpe la nación habló de un triunfador que no perdió su equilibrio, mesura y parsimonia.

Escribe: Miguel Andreis

La arquitectura que fue consolidando “Juan” se visibilizó hasta en los mínimos detalles.  Schiaretti supo comprender el hastío de ese ejército anónimo que llamamos ciudadanía, contrapuesto a los núcleos duros del Macrismo y el Kirchnerismo. El gobernador solo repitió lo que alguna vez expresara para su reelección a la gobernación Ramón Mestre (P): “Obras, no palabras”. Con eso el recientemente electo evitó los debates, no necesitó denostar a ningún contendiente, como lo debió padecer él. Y si bien casi no había dudas del triunfo en su reelección, los guarismos de las urnas sorprendieron tanto como la ventaja impuesta a los otros contendientes. Obras para mostrar Schiaretti tenía. Tiene.

Lo votaron desde las diferentes corrientes ideológicas

Si alguien cree que estamos frente a un triunfo del peronismo, quizás no interpretó las voces de las urnas. El ciudadano estaba harto de las dicotomías de la oposición; de las pírricas luchas intestinales de Cambiemos con la UCR. Lo que dejó al descubierto los groseros errores que unos y otros (macrismo y radicales), con orígenes en las astillas, cometieron.  A ellos se sumó un Luis Juez para la urbe capitalina que se asemejó más a un humorista que hace Stand up que a un político.

Schiaretti se llevó la adhesión del hombre independiente que no se identifica con ningún partido político, atrapó al descreído, al decepcionado, al peronismo, al kirchnerismo, a radicales y también a un gran número de quienes en el 2015 apostaron por el macrismo. Arreó voluntades de todos los tintes ideológicos.

El vencedor en su discurso, supuestamente elaborado para los cordobeses, cargó con un mensaje más direccionado al orden nacional. No nombró ni al Presidente ni a Cristina. Habló para los argentinos sin fronteras provinciales[U1] .

Y si bien logró la reelección, tal vez el factor más trascendente fue ubicarse como un referente que hasta el momento no emergía en el marco nacional. Ya nada será igual para aquellos que creían que solamente disputarían dos fuerzas. Sus palabras comenzaron por echar cemento sobre la grieta que nos abruma. Lo que no es poco.

Los guarismos sorprendieron, tanto por lo colectado

 por el triunfador como por la anemia de la oposición.

A la hora de la alocución se lo vio llegar a su bunker sin euforia, mesurado, medido, no se la creyó. Tampoco apeló a la marcha peronista ni a los logos verbales que son frecuentes concurrentes en el paisaje de los actos triunfales de dicha fuerza. No los necesitó. Aludió a situaciones que le conciernen al gobierno central. “Juan o el Gringo” se refirió entre otras cosas a la necesidad de un “equilibrio fiscal”, “el terminar con la grieta”; “sustentar la división de poderes”, “por la república y sus instituciones”, “el equilibrio fiscal” “libertad de prensa…” Se atrevió a relatar su honor de formarse en el liceo militar (cosa que no les debió gustar a los duros del cristinismo); “de su salida del país perseguido por los hombres de uniformes verdes”;  de su trabajo en empresas multinacionales, (no indicó  que quien le dio trabajo fue Franco Macri, recientemente fallecido); también mencionó a los 30 mil desaparecidos, la obligación de  continuar la lucha por la  igualdad de géneros; enfatizó con una reflexión que difícilmente se escuche en la voz de los referentes peronistas: “ningún gobierno puede gobernar sin el peronismo, y no puede haber país sin un peronismo republicano”. En directa alusión a una de las mayores críticas que se le hacen al kirchnerismo. No referenció ni a Cristina ni Mauricio. No quiso que ningún político o gobernante de su “palo” viniera de otras latitudes para subirse al palco de los victoriosos. Para ellos lanzó “que los de afuera son de palo”.

Llaryora

La división luego de las 20 hs pasaba por observar a los exultantes de satisfacción por los números favorables y a otros por la decepción de las cifras. Muy pocos se acordaban que cargó sobre sus hombros a un aspirante a la intendencia de la ciudad capitalina, como Martín Llaryora (primer peronista que llegará a dicho responsabilidad desde 1973). Curiosamente el citado, que poco conoce de la capital provincial, debió votar en su natal San Francisco donde tiene aún su domicilio ¿?     

Los teléfonos ardían. Las mayorías de las llamadas

 provenían desde las diferentes gobernaciones

Las especulaciones pre comicios tenían directa conexión con “Alternativa Federal” donde esperaban cómo le iría al contador. Es que un grupo de gobernadores y representantes de varias tonadas ya consideraban, y lo confirmaron, que el camino que comenzaba ese mismo domingo era persuadir a Schiaretti para que fuese el candidato que se transformara en la alternativa presidencial a las dos fuerzas que por el momento se aprontan –. Millones de argentinos esperan que tal propuesta se haga realidad. Emergía el hombre. De allí a que éste se ponga el chaleco de la lucha por alcanzar el Sillón de Rivadavia existe un buen trecho. Difícilmente acceda a asumir ese rol (candidato presidencial). No obstante, sí es factible que acepte ser el “armador o coordinador” de un proyecto que integre candidatos propios y de otras fuerzas. Indudablemente Schiaretti se transformó, por los cordobeses, en el referente más trascendente que tiene hoy el país.

 Los esquemas que hasta el momento tenía el gobierno del Pro pensando en octubre, el lunes por la mañana debieron establecer esenciales cambios. A la realidad económica que los acecha, ahora al Presidente le llegó carta documento desde Córdoba. Con qué responderá no se sabe.

Los números

Juan Schiaretti con Hacemos por Córdoba hizo tabla rasa en las urnas alcanzando el  53,97%, lejos y sin entrar en la foto se posicionaba Mario Negri, de Córdoba Cambia (17%), y relegado como dándole forma a la eutanasia política a sus pretensiones, Ramón Mestre. En este mandato lo acompañará como vice el hombre de Las Varillas, Manuel Calvo, cuatro veces ministro y en estos tiempos en la función de secretario de Comunicaciones y Conectividad.

Se trate de “Alternativa Federal”, “Fuerza republicana” o como definan la nueva estructura, se posicionó en una flamante vertiente de la perspectiva para aquella mitad de ciudadanos que no se sienten identificados con el actual gobierno ni tampoco por quien lo antecedió.

Son muchos los mensajes que dejó el Gobernador, quizás que una de las definiciones más emblemáticas fue “No queremos la grieta que tanto daño hace a Argentina y que algunos piensan puede servir para ganar elecciones, pero no para gobernar. Hoy Córdoba demostró que a veces tampoco fomentándola se gana elecciones”.

Ya se puso en marcha una idea matriz de una tercera opción. El ciudadano espera. Como dijera Borges: “La esperanza nunca es vana”


 [U1]

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