[NASELLI] El día después de mañana

Notas

Escribe: José Naselli (Ex tribuno – vecino)

EL DIARIO DEL LUNES

Estamos escribiendo estas líneas en la noche del lunes, posterior al domingo, cuando la Provincia de Córdoba quedó conmovida ante el tsunami schiaretista. No es mi intención entrar en análisis profundos sobre el significado y la trascendencia de las cifras conocidas. ESAS COSAS LAS DEJO PARA LOS QUE SABEN. Pero, modestia aparte, si bien no tengo el don de la adivinación y la ventura, el ventarrón se veía venir… sí se veía. En mi columna “QUIEN SIEMBRA VIENTOS…”, lo anunciaba muy claro: “Una vez más, se enfrentan dos alternativas. Un peronismo variopinto, con veinte años en el poder, sin alternancia; y una oposición atomizada, fragmentada hasta el infinito, sin peso específico, sin liderazgos claros, sin iniciativas trascendentes, que funciona como “partenaire”, esas parejas o compañeros de baile, que colaboran en el “lucimiento” del artista principal. Es una película que se reitera una y otra vez”. EL RESULTADO NO DEBE SORPRENDER. En 20 años hemos asistidos a 5 elecciones en que la historia se repite como el tic tac de un reloj. La “oposición” HA TROPEZADO 5 VECES CON LA MISMA PIEDRA. Sin ideas, sin espíritu de trabajo previo, sin liderazgos, sin capacidad para conectarse con la gente, sin vocación de servicio, sin espíritu de superación, sin autocrítica, sin “ángel” ni carisma, sin objetivos, termina cosechando lo que sembró, durante los cuatro años anteriores a los comicios, esto es, LA NADA.

LOS “ZÁNGANOS” RENTADOS

No se trata de hacer leña del árbol caído. Cuando hablo de la OPOSICIÓN, me estoy refiriendo a un estamento necesario para la existencia de un verdadero estado republicano. Ejercer un cargo público como “opositor” significa asumir también responsabilidades y obligaciones. Un concejal que se limita a calentar su silla durante cuatro años, levantando su mano en las sesiones, como única actividad, ESTÁ ESTAFANDO a la gente, que lo sostiene con el dinero de los impuestos, tasas y contribuciones. Un tribuno que llega a las apuradas a su despacho, y se limita a firmar SIN LEER la pila de resoluciones sobre órdenes de pago, para retornar presuroso a otras actividades particulares, ESTÁ ROBANDO. Un legislador inconsecuente que vota proyectos de ley u ordenanzas que vulneran los principios éticos enunciados en su propio proyecto político, ESTÁ REALIZANDO UN ACTO VITUPERABLE E INDIGNO. El cargo electoral concedido a los denominados “opositores” tiene el sentido que la misma palabra le otorga, esto es, controlar a quienes como “oficialistas” ejercen el poder. Si en lugar de ejercer la función de control, se limitan a recibir a fin de mes el estipendio que generosamente se paga con los dineros de todos, dejan de ser opositores, para convertirse en simples ZÁNGANOS RENTADOS. En Villa María tuvimos Y TENEMOS varios de esos ejemplares, y esas actitudes cuasi delictuales, PESAN COMO LOSAS FUNERARIAS, en los estamentos partidarios que los propusieron como candidatos. A los irresponsables de haber ubicado a esos depreciables en sus respectivas bancas, habría que decirles “…dejen de llorar sobre la leche derramada, y háganse cargo alguna vez de sus propios actos”.

LA VOZ DE LAS URNAS.   En una democracia, LAS URNAS HABLAN. Pero existen quienes se empecinan en no escucharlas. Lo extraordinario es que se trata de gente aparentemente ilustrada, muchos con títulos universitarios, o con experiencias de vida notables. Ya me he referido también antes a lo que llamo “INFLACIÓN DE CANDIDATOS”. Aspirar a un cargo de cualquier nivel, ejecutivo o legislativo, es un derecho inalienable. Pero calzarse EL TRAJE DE CANDIDATO sólo para ver “si te queda lindo”, resulta un mero capricho que choca con el absurdo. Toda candidatura debe tener un mínimo de VIABILIDAD, esto es de posibilidad, competitividad o aptitud. Aclaro que aquellos candidatos que no han logrado una cantidad significativa de votos. son tan dignos de respeto como aquel que ganó por paliza. Pero el ejercicio electoral democrático no debiera tomarse como una competencia deportiva, a la que me presento para ver “si se da el batacazo” y de casualidad, resulto elegido. Que 8 candidatos se repartan un 8% de los votos, como sucedió en la última elección comunal en Villa María, da para pensar y meditar. Calzarse las vestiduras de “candidato” solo para darse el gusto, ES UN EJERCICIO DAÑINO Y ABUSIVO, DE UN SAGRADO DERECHO CIUDADANO, COMO ES EL DE ELEGIR Y SER ELEGIDO

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