Primer medalla olímpica argentina Carlos Balestrini… Campeón en tiro

Written by Eugenia. Posted in Notas

Published on noviembre 19, 2012 with 4 comentarios

Vivió en Etruria y Villa María. Uno de los

mayores tiradores de todos los tiempos

Ingresó al polígono, saludo a todos con su tradicional “buen día”, la respuesta fue a coro, colocó sobre una mesa ubicada en el rincón la caja de madera que portaba en sus manos y sacó su vieja e inseparable compañera “Luna Monte Maíz”. Así se llamaba su entrañable pistola. Todos expectantes en el Tiro Federal de Villa María. Cómo era posible que este hombre cercano a los 90 aún mantuviese un pulso tan seguro y una vista excepcional.  El silencio se impuso por el peso del respeto y la admiración a su figura.  Don Carlos Balestrini fue parte del equipo que conquisto en 1924, en Reims- Francia, una notoria cantidad de reconocimientos, además de la primera medalla olímpica para Argentina. Su segunda intervención olímpica fue en el 36, Berlín, Alemania. Campeón nacional de tiro durante 16 años.  Su nombre está absolutamente ligado a Etruria y también a Villa María, lugares donde pasó gran parte de su vida de éxitos deportivos y vivencias cotidianas. (Copete)

 

 

Don Carlos, hijos de italianos, nació en la ciudad de Córdoba el 8 de marzo de 1880. Su padre construía y arreglaba carruajes. Entre laburo y laburo el “tano” se hacía un alto con  las herramientas y despuntaba el vicio apretando gatillos en el largo patio del viejo caserón, tirando al blanco todo lo que se le cruzase. Balestrini progenitor, recibió por 1901 la propuesta de trasladarse con el taller a la localidad de Etruria. Le garantizaron que trabajo no le faltaría. Así es como con la familia se radicaron en la citada población. Carlos era apenas un purrete que observaba con admiración la pasión de su padre por las armas. Horas mirando como las arreglaba. Él lo imitaba. Posteriormente él también incursionó con las mismas. El pibe no pasaba desapercibido. Era un dotado con la pistola en mano. Comienza a incursionar en algunos campeonatos realizados por los distintos Tiros Federales. El de Villa María ejercía una particular seducción en el joven.

No poco es lo que se ha escrito sobre su larga trayectoria, y esa considerable cadena de anécdotas aparece, entre otras, cuando  en 1894, con apenas 14 años, cabello bien engominado y cara rojiza llegó a Buenos Representando al Tiro Federal  de Córdoba  para  concursar con pistola.

Al finalizar, el adolescente guardó calladamente su arma y se quedó sorprendido de cómo lo miraban los presentes, fue cuando escuchó “mire qué gringo  nos ha ganado”. Con estas palabras  dirigidas al general Mansilla se refería el doctor Marcelo Torcuato de Alvear,  quien no podía digerir la derrota  de ese desconocido con cara de chacarero. Eso no amilanó  a Carlos, dio  un paso adelante y levantando la voz les indicó “yo no soy gringo… soy cordobés”

No pasó demasiado tiempo que derrotó a los dos tirados más grandes que tenía el país.

 

“Gringo mentiroso”

En Córdoba a fines del siglo XIX existía un agenciero de apellido Berutti que se decía campeón italiano y de haber tirado delante del Rey Humberto Primo.  Los miembros de su colectividad no le creían. Así es como le armaron un desafío con un chico que  estaba en Etruria, que “pintaba” bien para la especialidad. Berutti aceptó gustoso. Ese domingo el Tiro Federal de llenó de italianos y amantes de la actividad. Nunca se supo en realidad por cuánto fue la apuesta.  Hablan de que mucho dinero. Obvio, el chico apenas si recibiría algún presente. No hicieron falta demasiadas vueltas. Berutti le ganó y, posteriormente se transformó en uno de sus maestros. La historia que contaba el italiano, sin dudas, era verídica.

Su  radicación en Buenos Aires

 

Carlos viaja a Buenos Aires donde se emplea en un negocio. Allí tenía un polígono cerca. Practicaba todos los días. La hija del dueño del negocio también se destacaba en el tiro al blanco así que las confrontaciones eran cotidianas.

Participaba de todos los torneos al que se lo invitaba. El pibe sorprendía y arrasaba. Sus conocimientos en las armas le permitieron el ir haciendo las mejoras que consideraba de importancia para lograr mayor eficacia con su pistola.

Por 1924 se selecciona un grupo de tiradores para concurrir a los Juegos Olímpicos de Reims- Francia-; entre ellos está el jovencito Balestrini. Se consagra campeón olímpico en grupo -; pero además se lo galardonó con el título de “Tirador virtuoso” y “Maestro tirador francés”. El más joven  en toda la historia en obtener tales reconocimientos.  Por otra parte el único destinatario de tales valorizaciones entre todos los extranjeros presentes. En tiro individual se clasificó 2do y contribuyó al honroso tercer puesto de la delegación. Se transformó en la primera medalla de bronce para Argentina. En esa oportunidad fueron tres las que se lograron para nuestro país.

Su capacidad siguió expandiéndose en el orden nacional e internacional. El Tiro villamariense (el club con mayor antigüedad en la ciudad) lo tenía como asiduo visitante.

En 1936 es convocado nuevamente para los juegos Olímpicos en Berlín, Alemania. Ratificó su actuación, y por una centésima de puntuación resultó segundo, con aclamación de los presentes.

16 veces campeón argentino

Se coronó 16 veces campeón argentino con pistola. Siendo su última consagración en 1969 en Santa Fe, cuando ya tenía 89 años.

Claro que no todo era figura o blancos. También indican quienes lo conocieron  que  en sus viajes a París se convirtió en un constante visitante del “Chantecler”, uno de los cabarets más importantes de dicho país.

Quienes  lo conocieron a  Don Carlos, rescatan su humildad en cualquiera de los órdenes. No escapó a algunas desavenencias matrimoniales. Fue padre de varios hijos.

“Luna Monte Maíz” fue su pistola preferida, lo acompañó durante 40 años. A la misma le hizo varias reformas, entre otras, la empuñadura que calzaba justo en el tamaño de su mano, y la extensión del punto de la mira que extendió casi tan largo como el caño del arma. Eso, indicaba él, obligaba a mejora el pulso, que, tal los entendidos, lo mantuvo casi inalterable hasta los últimos días de su existencia.

Desde joven se relacionó con la política. Radical sin concesiones.  Idealista medular. Llegó a ocupar algunos cargos dentro de la UCR.

Nuevo matrimonio

Vuelve a intentar un nuevo matrimonio, en este caso con Erminia, quien  también tenía familiares en nuestra ciudad.

Con ella se radican el 8 de diciembre  de 1944, en  Villa Yacanto, en lo que dio a llamar “Hostería Olímpica”. Un lugar paradisíaco de las sierras cordobesas, más precisamente en el Valle de Ctalamochita… Él oficiaba de anfitrión por donde pasaron figuras de todos los estratos. Uno de sus hobby era la reunión con amigos en la terraza que permitía una vista maravillosa, acompañada de un selecto vino, interminables charlas amenizadas con algunas zambas o tangos, dos géneros musicales que lo atrapaban. No le escapaba a bailar alguna milonga si se lo pedían. Su bohonomía y don de gente hacía que llegaran visitantes de distintas partes del país o del mundo.  Por allí dejaron su impronta los propietarios de Orbea o de Beretta, con quienes cultivó una sincera amistad.

Como un cotidiano entretenimiento, además de arreglar algunas armas, o meterles mano a todo lo que fuese mecánico, era darse el gusto de disparar algunos tiros al blanco. Allí había armado su propio stand para disparar. Periódicamente de diferentes fábricas –especialmente de Orbea- le llegaban de obsequio  grandes cajones con municiones.

Es que Don Carlos no solamente era el campeón arma en mano, también desplegaba una sincera solidaridad. Así fue que los vecinos de Yacanto lo eligieron Presidente de la Comisión Vecinal, un cargo que por entonces tenía la similitud a la de un Jefe Comunal. A pesar de su edad fue un activo gestor que le permitió a dicho caserío enormes logros. Jamás aspiró a compensación alguna en cualquiera de sus iniciativas. Un bohemio con todas las de la ley.  Y cuando la ingratitud o la carencia de lealtad florecían en aquellos en quienes confiaba, todo lo arreglaba con una frase “Que Dios lo ayude”. Una pintura de su personalidad.

De todas las provincias trajo un título de campeón. 16 años sosteniendo tal categoría.

En una extensa recopilación de escritos recuperamos uno que indica lo acontecido al cumplir sus 90 años: “En efecto, al cumplir las 9 décadas, llegaron a Villa Yacanto de Ctalamochita sus amigos de Córdoba a rendirle un homenaje con un almuerzo que reunió además a representantes de las asociaciones de la localidad de Etruria y de Villa María, además de numerosos familiares, hijos, nietos y bisnietos. Al terminar diez tiradores descargaron sus armas al aire y al mismo tiempo como un saludo al gran Don Carlos. Los cerros parecieron con el eco asociarse al homenaje. Se le hizo entrega de un pergamino y una medalla de oro ostentando una pistola libre”

Todavía a los 90 seguía compitiendo y obteniendo logros deportivos.

Fallecimiento

El 22 de abril de 1972, rodeado de sus seres queridos,  uno de los más excepcionales tiradores con pistola, expiraba, quizás, suponiendo que la vida tiene la celeridad de un disparo.

Aún quedan las vitrinas cargadas de trofeos. La amada pistola “Luna Monte Maíz” sabiendo que su percutor ya no se accionará. Y deambulando por los valles o en la mismas figuras de los Tiros,  algunos dispersos recuerdos. En todos emerge el incondicional reconocimiento al deportista y a esta persona con Don de gente. Su nombre: Carlos Balestrini

 

(Un enorme agradecimiento al Dr. Carlos Caballero (pariente) y a los familiares de Balestrini quienes  nos permitieron acceder al material para la reconstrucción de la vida de este  deportista que atravesó varias generaciones)

Epígrafes:

Foto 1- Con su auto marca “Adler( origen alemán) y su pistola preferida,  “Luna Monte Maíz, 22 mm largo.

Foto 2-  En el centro Carlos Balestrini, a la derecha Gaspar y Baltazar Balestrini, sus hermanos

Foto 3- (no la pongas)

Foto 4-  Mostrando su trofeo que ganara a los 89 años.

Foto 5-  con su Ford capota de lona, en medio del camino que une Santa Rosa con Yacanto. Probando puntería con la pistola especial.

 

4 comentarios

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  1. Eugenia, felicitaciones por la nota a Don Carlos Balestrini, sin ningún lugar a dudas una de nuestras glorias del Tiro Deportivo.
    Mucho me gustaria poder publicar en nuestra Web su nota, si me lo autoriza, para que estas generaciones conozcan a quienes hicieron grande el deporte del Tiro.
    Nuestro mail revistadetiro@argentina.com.ar, si usted nos autoriza le agradeceria nos lo comunique.
    Alberto Viñas . Director

    • Alberto, muchas gracias. En realidad no la escribí yo sino Miguel Andreis, el director del Semanario. Nos alegra mucho que la publiques, así que adelante nomás. Saludos.

  2. Hermosa nota soy nieta de la segunda esposa de él, Erminia, con el compartí hermosos e inolvidables momentos de mi niñez, allá en Yacanto. Es imposible no emocionarme al leer la historia de mi nono querido…

  3. impresionante lo que leí no podía creer tantos logros en una misma persona. realmente un grande con todas las letras. felicitaciones por la dedicación y el tiempo para escribir tan maravillosa bibliografía

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