En Villa Nueva el desamor también muere de pie

Notas

tumbas paradas

Con sus panteones custodiados por ángeles de piedra y sus bóvedas a la cala ras del piso,el cementerio “San José” de  Villa Nueva es uno de los más antiguos de la provincia (1871). También uno de los más cosmopolitas y complejos en cuanto a la población que lo compone.

 

Por: Iván Wielikosielek

 

Al atravesar la reja vigilada por dos ángeles de cal, aparece el “sector vip” del cementerio “San José”; tres manzanas de avenida principal donde se encuentranlos panteones de familiasnobles ylas celebridades. Baste mencionar al escultor Armando Fabro o al historiador Pablo Granados en el rubro de los “famosos”. Inmensos mausoleos como zigurats asirios, túmulosrevestidos en granito negro,cenotafios con placas de bronce que podrían competir con los panteones de La Recoleta.Al“sector vip” le siguela barriada de clase media, una franja de nichos bajos quealbergaahombres blancossin abolengoyextranjeros sin origen; familiasque se costearon sulugar en el más alláa base de trabajo y sacrificio. Sus desconocidas estirpes aparecengrabadas en simples moldes de aluminio, filología privadapara lejanos parientesdel futuro.Al fondo de la necrópolis y conformando una especie de “medialuna fértil”contralos paredones, se encuentran los barrios humildes. Ya imagen y semejanza de la ciudad que los dio a luz, también hierven de pobres. Allí, enterrados de a miles bajo cruces comunes, descansan anónimos restos de aborígenes (ranqueles y pampas)perotambiénde criollos, mestizos ynegros. Casi se diría una réplica de las razas despreciadas por un país que se dice “inclusivo”, o acaso una sucursal moderna del cementerio antiguo del Paso de Ferreyra.

Junto a los enterrados de más de un siglo y siguiendo la modalidad de los excluidos modernos, los colmenares a la cal alberganen sus monoambientesalos muertos de escasos recursos, materia orgánica reductiblecon inscripciones a mano sobre azulejos rotos (esta barriada no pudo costearse un epitafio en metal). A diferencia de la sobriedad de los otros sectores, las pajareras de los barrios humildesestán decoradas de la manera más viva: floresplásticas, cintas para el pelo, virgencitas de yeso, muñequitos de plástico, estampitas, fotos, ofrendas de tela, camafeos de arcilla, adornos de un“todo por dos pesos”.Más atrás y hacinados en el osario común (data de 1885)yacenlos huesos de quienes se volvieron anónimos por carecer de parientes en la Tierra. Sin duda alguna,“la villa miseria” del cementerio es el sector más poblado y maravillosode todo el camposanto.

 

Primos suicidas

 

Pero esta descripción de“la sociedad de los muertos” no es ningún descubrimiento, sino algo que cualquiera puede constatar dando unas pocas vueltas. Lo que quizás muchos no sepan, es que el actual cementerio“San José” de Villa Nueva fue construido alrededor de dos tumbas. Se las puede encontrar en un sector impreciso del camposanto junto a otros nichos horizontales, en una parte casi aislada y sin importancia del centro. (Exactamente el lugar que hoy ocupa la “nobleza” sin dinero en el tejido social). Allí, el paseante se encontrará con dos tumbas paradas a la intemperie únicas en su tipo. Y no se leerá otra inscripción que “Familia Carranza, 1870; fundadores de la ciudad”. La pregunta es: ¿Por qué mientras la familia entera yace acostada aquellas tumbas se obstinan en su extraña verticalidad? ¿Qué clase de extraños parientes eran esos dos para no merecerel derecho a la tierra ni el honor del descanso? Respuesta: dos primos suicidas.

Es frecuente leer en la historia pactos suicida por amor, como el caso arquetípico de Romeo y Julieta. Lo que no es nada común es encontrar un “pacto de desamor”. Y esto fue lo que pasó con aquella pareja. Pero mejor será leer este fragmento de “Villa Nueva, un pueblo con historia” (1975)de Pablo Granados (enterrado en el sector vip) para ilustrar esta trágica historia que ya tiene siglo y medio.

“…Entendemos que este tipo de sepulturas existen solamente en Villa Nueva y en un pueblito de Italia, lo cual constituye una verdadera rareza… A ello agregamos la consabida leyenda, que es definitiva la poesía de la Historia. Observamos que uno de los túmulos (el de la derecha) está separado de su igual. Según la leyenda, las tumbas pertenecían a dos primos hermanos a quienes las exigencias familiares pretendían unir en matrimonio… Días antes de que esto ocurriera, ambos se quitaron la vida. Sepultados en dos tumbas unidas, pocos días después, la de la niña se había separado de la del muchacho. Los esfuerzos realizados para que conservara la perpendicularidad fueron inútiles en todas las oportunidades, de tal manera que los dejaron separados para siempre”…

Si la sangre y el dolor de la primer pareja fue el origen de una especie sin Paraíso, el cementerio de Villa Nueva no escapó a esa consigna primordial. La sangre y el dolor de una pareja de jóvenes inocentes también fueronel origen de  un camposanto. Ese jardín primitivo donde convive el bien y el mal, la carne y el espíritu, el amor y el desamor. Sentimientos nacidos en el mundo que perviven más allá de las tumbas.

 

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