José Manuel Moreno, “El Charro”: El mejor jugador del mundo imaginario

Notas

Crack de River en los años ´40, genio y figura de la mítica “Máquina”, para muchos fue el mejor jugador de todos los tiempos, incluso por encima de Pelé y Maradona.

Escribe: Iván Wielikosielek

-Ma qué Maradona ni Pelé… ¡El mejor jugador del mundo fue el Charro Moreno! ¡Jo-sé-Ma-nuel-Mo-re-no!! Pero claro, qué lo van a conocer ustedes si nunca lo vieron jugar… Ustedes son pibes y además, la juventud de hoy está perdida…

Con estas palabras nos habló aquella tarde el viejo Aguirre a todos los muchachos que nos reuníamos para charlar de fútbol en la Gomería de Peralta. Hacía pocos días que Argentina había ganado el mundial de México ´86 (o sea que yo tendría unos 15 años) y se había instalado la polémica que no terminaría jamás: ¿Maradona o Pelé? Pero el viejo, que rara vez hablaba, insistía con su idea y con su “Charro”. Ni siquiera toda la euforia desatada en la calle de unos días atrás, ni siquiera el “barrilete cósmico” ni el tricampeonato y los mil goles de “O Rei” le habían hecho cambiar de idea. Por si esto fuera poco, el viejo no era hincha de River, era de Independiente. Entonces le pregunté a mi abuelo (que era de Boca), si Aguirre no estaba loco.

-Don Aguirre tiene razón, hijo… Lo que pasa es que del “Charro” Moreno sólo nos acordamos los más viejos, los que lo vimos jugar…

-¿Y vos lo viste jugar?

-Dos veces en Buenos Aires. Y te aseguro que desde entonces nunca vi nada igual.

Con estas lacónicas palabras, el viejo cerró toda la conversación. Y por cierto, a mi abuelo yo le creía absolutamente todo.

 

Un Julio Bocca con la camiseta de River

 

En el cuento “La noche de los dones”, Borges escribe que “cuando una cosa es verdad, basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto”. Y eso fue lo que me había pasado con Moreno. Pocos días después vi una foto en un “Gráfico” usado, en Córdoba, y entonces tuve una suerte de iluminación: el “Charro” estaba suspendido en el aire, la cabeza volteada hacia abajo y mirando la pelota, esa a la que le pegaba de taco. Su camisa de River a botones, el pantalón celeste, las medias grises. Aquella foto era una estampa de una plasticidad inédita como esa del “Diego con alas” que arranca abriendo los brazos en México ´86; una foto que combinaba al bailarín clásico y al atleta viril.

Nacido en Buenos Aires en 1916, el “Charro” debutó en River en 1934, afirmándose como titular en 1936 junto a Adolfo Pedernera, Carlos Peucelle, Renato Cesarini y Bernabé Ferreira; algo así como el primer boceto de “La Máquina” que vendría 5 años después, con esa delantera de leyenda que cualquier hincha de River recita de memoria: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lousteau.

Y en este esquema, Moreno inventó la posición del “jugador total”, esa misma que luego le haría decir a Di Stéfano que todo lo que él hacía en el Real Madrid (agarrar la pelota en su área y llevarla hasta el arco de enfrente y allí asistir o fusilar) ya lo había hecho el “Charro” en River. De hecho, Di Stéfano debutará en River en 1947 con Moreno como “pasador de lujo”, para erigirse en goleador del campeonato con sólo 21 años. Para ese entonces, Moreno volvía a River tras una ausencia de 3 años. Había ido a México, donde en 1946 logró el campeonato con el Club España. Su paso por el país azteca le valdría el apodo de “Charro” para siempre. Pero su vuelta duraría poco. Moreno volvería a irse de River tras la huelga de jugadores de 1948. Y entonces deslumbraría en la Católica de Chile y luego en Defensor de Montevideo. Volvería a la Argentina con 40 años, para tener un paso fugaz por Ferro y luego por Boca, el club del que siempre se confesó hincha. “Por cuestiones de la vida me tocó jugar y triunfar en la otra vereda”, decía sin pelos en la lengua, en tiempos en que lo aplaudían desde las dos hinchadas.

A su último partido lo jugó en 1961, a los 44 años, para Independiente de Medellín, equipo que dirigía. Fue un amistoso, precisamente, ante Boca. Ganaron los colombianos 5 a 2. La historia cuenta que Moreno, que estaba sentado en el banco con su atuendo de técnico, no podía ver lo mal que jugaba su equipo que perdía 2 a 1. Entonces se puso los cortos, entró a la cancha y metió los dos goles con los que daría vuelta la historia. Luego haría hacer dos goles más y cinco minutos antes del final, sin anticipar ni avisar nada, levantó los brazos, saludó al público y se fue. Era el fin de la carrera de un grande de todos los tiempos.

En River jugó 14 años dividido en dos etapas: 1935-1944 (256 partidos y 156 goles) y 1946-1949 (64 partidos 24 goles). Fue “pentacampeón” millonario, 1936, 1937, 1941, 1942 y 1947. En Boca jugó solamente un campeonato, el de 1950, convirtiendo 6 goles en 22 encuentros. El total y contabilizando River, Boca, la Selección y los equipos del exterior en los que jugó, el “Charro” protagonizó 523 partidos convirtiendo 243 goles, un promedio de casi medio gol por cotejo.

Moreno vivió sus últimos años en la localidad de Merlo, dirigiendo al Deportivo Merlo en la divisional C, en 1977 y 1978. Tras su muerte, ocurrida el 26 de agosto de 1978, el estadio de Merlo fue bautizado con su nombre y al equipo comenzó a conocérselo como “Los Charros”.

El jugador de las posibilidades infinitas

José Manuel Moreno no jugó ningún mundial. Era demasiado joven para integrar aquel team del ‘34 que perdió sin pena ni gloria en Italia y demasiado viejo para integrar la selección que hubiera podido ir en el ´50 a Brasil. De todas maneras y tras la debacle de Italia, Argentina recién volvería a participar de un mundial en 1958 en Suecia, cuando Moreno ya tenía 42 años en su haber. Lo que sí alcanzó a jugar Moreno fue la Copa América. Y a este trofeo lo levantó 3 veces: en Chile ´41, Chile ´45 y Ecuador ´47. Por si esto fuera poco, metió el gol 500 de la competición en un partido mítico, el 12 a 0 conque la selección nacional derrotó a Ecuador; que es la máxima goleada que registra la competencia y que tiene en Moreno al máximo goleador de un solo partido: 5 tantos, récord que comparte con Héctor Scarone de Uruguay, Juan Marvezzi de Argentina y Evaristo, de Brasil. También comparte el quinto puesto en la tabla de goleadores histórica del certamen con 13 conquistas.

Quizás por no haber participado jamás en esta competición, el “Charro” se lleva consigo al reino de lo imaginario todos los goles, todas las asistencias, todos los taquitos cósmicos que podría haber hecho con la celeste y blanca. Estas jugadas sólo pertenecen al patrimonio nacional imaginario, allí donde Moreno es sin dudas “botín de oro”.

José Manuel Moreno fue nombrado por la Asociación de Estadísticas de la FIFA como el quinto mejor Jugador Sudamericano del Siglo XX, sólo por detrás de Maradona, Pelé, Garrincha y Di Stéfano. En un mundo en donde todo parece medible y sopesable, este “puesto número cinco” no es un dato menor. Pero a los viejos no les importan estas tablas, ni los mundiales ni la numerología. Porque ellos aún lo ven jugar al “Charro” en las canchas de la memoria, y juran y perjuran que nunca vieron nada igual.

 

2 comments

  • HOLA BUENA NOTA, VI SOLAMENTE 3 ERRORES, EL PRIMERO ES K DEBUTO EN EL 1935. EL SEGUNDO PRIMERO JUGO EN BOCA Y DESPUES EN FERRO, Y EL TERCERO NO SALIO CAMPEON CON BOCA EN EL ´50. VALE LA ACLARACION. GRACIAS, NO OLVIDAR AL MEJOR EL CHARRO MORENO.

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