Oportunidad para América Latina

Papel, tijera y números

Alfredo Koncurat

COMMODITIES EN ALZA

Mientras los EEUU y Europa luchan contra la falta de crecimiento económico con austeridad fiscal, América Latina está experimentando un nuevo boom.

El boom económico latinoamericano viene de la mano de la subida de precios de las materias primas, en principio, impulsada por la demanda de China e India.
Según la CEPAL, China es el destino de un 13% de las exportaciones de Chile, de un 11% de las de Perú y de un 7% de las de Costa Rica; a su vez es el primer cliente de Brasil y el segundo de Argentina.
Sin embargo, desde siempre, la historia de los países latinoamericanos estuvo plagada de booms seguidos de crisis.
¿Será esta vez diferente? Los periódicos tumbos tuvieron un sinfín de causas, y hoy ya muchos temen que el vigor que muestran algunas economías latinas puedan estar amenazadas por un viejo flagelo: la inflación.

Oportunidades perdidas

La Argentina ya tuvo hace años oportunidades de lograr un desarrollo sustentable de su economía. Circunstancias propias y externas condicionarían el desarrollo del país.
Primero, tras dura crisis, a fines del siglo XIX y a principios del XX el país gozó de uno de los más elevados niveles de vida del mundo gracias a la exportación de alimentos a Europa. El comienzo de la primera guerra mundial recompondrían el escenario mundial y Argentina padecería sucesivas crisis.
Luego, después de la segunda guerra mundial, el país nuevamente encontraría la oportunidad de un desarrollo sustentable. La turbulencia política interna e internacional condicionaría el despegue de un país que vio resignado el crac de su plan de sustitución de importaciones en manos del brutal gobierno de facto iniciado en el ´76.

El golpe de gracia

La democratización en todos los países de la región vino de la mano con el tan doloroso Neoliberalismo. Desregulación, privatizaciones, ajuste del gasto, apertura comercial y distintos programas financieros (en Argentina la estafa se dio con la reestructuración de la deuda con el Plan Brady y el canje compulsivo de plazos fijos con el Bonex).
Nunca está de más mirar atrás: la llamada década perdida en Latinoamérica (´80) ahondó un proceso inflacionario en toda la región. Luego en los ´90, el proceso agudizó la dependencia externa del país. La política económica estuvo acompañada por la venta de los activos del Estado, el aumento de la deuda externa, los paquetes de ayuda (¿?) y ajuste del FMI y el Banco Mundial, la dolarización financiera, una masiva fuga de capitales, la flexibilización del empleo, etc.
Es decir, se terminó de desmantelar los pilares fundamentales de la estructura productiva.

Escaparle a la historia

Hoy son muchos los economistas que observan que esta vez la diferencia es que la región ha seguido una política fiscal prudente, acompañada de equilibrios presupuestarios y alejada del despilfarro de otras épocas.
Sin embargo, no son pocas las voces de alarmas: el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió la pasada semana que las economías de Latinoamérica están recalentándose, y Canadá instó a los elaboradores de política a no subestimar los riesgos de la creciente inflación.

No desaprovechar la coyuntura

Es indudable que el fuerte crecimiento observado en algunos países latinoamericanos, más la presión a la alza de los precios internacionales de los commodities ejercen subas de precios internos
Aunque parece que este escenario se mantendría varios años más, seguro que los actuales niveles de precios de los alimentos y otras materias primas no han llegado para quedarse para siempre.
Por lo tanto, aún con la inflación a cuestas, como las hormigas, habrá que guardar para cuando vengan las épocas de las vacas flacas.

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