Clinton y Trump: que gane el menos peor

Notas

Elecciones presidenciales en Estados Unidos: un debate con sabor a Donald-Trump-vs-Hillary-Clinton 2poco

 

Ni el republicano Donald Trump ni la demócrata Hillary Clinton se sacaron demasiada ventaja en el primero de los tres debates que mantendrán antes de las elecciones. En poco y nada contribuyeron para torcer a su favor la tendencia de un virtual empate entre ambos. Aunque el millonario genera un gran rechazo, la funcionaria de Obama no se queda atrás.

 

Escribe: Germán Giacchero

 

Palo a palo. Cabeza a cabeza. La cosa está para cualquiera allá arriba, en el centro político, financiero y militar más poderoso de la Tierra y alrededores. Elreciente debate entre los dos candidatos principales no ha aportado mucho para volcar a favor de uno u otro las preferencias de un electorado dividido, dubitativo y hasta nervioso en algún punto como nunca antes.

Es que Estados Unidos está en medio de la previa de una elección extraña con dos postulantes a la Casa Blanca tan diferentes entre sí, pero que comparten el dudoso honor de cosechar por igual adhesión y rechazo, tanto dentro como fuera de sus propios partidos.

El desenfado habitual de Trump, un magnate multimillonario, bocón y xenófobo, quedó guardado en el placar para que muchos republicanos pudieran hacer bien su digestión y los demócratas no pudieran relamerse. No hubo deslices verbales de su marca registrada como muchos esperaban y apenas incomodó a una más curtidaClinton con interrupciones constantes yalgunos grititos.

La mujer que usa el apellido del expresidente Bill sobrevivió las embestidas de Trump con mucha mejor cintura que sus criticadas intervenciones en Medio Oriente. Incluso, tuvo una mejor performance con su sonrisa dental que en su actuación durante el escándalo sexual entre su marido y la exbecaria Mónica Lewinsky.

Pero, Trump también salió airoso y contento del cuadrilátero. Si algo quedó en claro, más allá de su discurso errático y sus propuestas fragmentadas, es que estuvo lejos del nocaut. Los puños de la candidata demócrata apenas le rozaron el flequillo. Y nada parece indicar que algún futuro porrazo le pueda bajar algunos metros su ego astronómico y algunos puntos su desempeño aceptable en las encuestas.

Analistas y medios plantearon en general los tropiezos y las mentiras de cada postulante, pero muy pocos, salvo los que vienen jugando sus fichas con anterioridad, hablaron de un claro ganador. Y este resultado, sin una corona de laureles que colocar, no hace más que agigantar la incertidumbre de millones de norteamericanos que se vacilan entre dos propuestas antagónicas por completo. Pero, ninguna de las cuales termina por convencerlos del todo en un contexto donde asoman como interrogantes problemáticas como la economía, el terrorismo, la inmigración, las cuestiones raciales, la educación y la seguridad.

 

Únicos y especiales

 

Cualquiera de los dos estaría haciendo historia de obtener el pasaporte del electorado para acceder al sillón principal. De la misma manera que Barack Obama, al convertirse en el primer presidente negro en un país que no ha olvidado su vergonzoso pasado reciente y que sigue asesinando a personas inocentes de su mismo color de piel, Clinton podría acreditarse el título de ser la primera mujer en dirigir el Imperio.

Trump, además de su condición de rico a la enésima potencia, sería el primer mandatario en no haber ocupado nunca algún cargo público. Y Estados Unidos le concedería el privilegio de ser el primer novato político, insultador compulsivo, misógino y discriminador de las minorías sociales y sexuales en alcanzar la presidencia. Dudoso prontuario que tiempo atrás hubiera dejado fuera de carreraa un candidato como él, incluso en los años dorados de Ronald Reagan o de Bush padre e hijo, de los cuales no pareciera ser muy diferente tampoco.

Clinton se ha empacado en las encuestas, mientras Trump pareciera tener un repunte sostenido, en el marco de una campaña calificada como “desagradable” por el “New York Times” que tomó partido por Hillary. La ferocidad de las internas partidarias resultó un lugar común: los agravios entre demócratas como entre republicanos tapizaron la campaña. Pero, en la recta final asoman algunos vuelcos bruscos. En el caso del empresario, recibió el respaldo de su reciente competidor interno, el senador Ted Cruz, el mismo que tiempo atrás lo había llamado “rata” y “mentiroso patológico”, entre otras delicadezas.

La mayoría de los sondeos los ubican como protagonistas de un empate, con algunas variaciones de dos o tres puntos a favor de uno y otro. Pero, Trump es quien registra un mayor crecimiento en las preferencias.

Esta aparente igualdad también impregna el rechazo que registran entre los votantes: ambos presentan el  mayor índice de imagen negativa de la historia. Y con cada paso que dieron no hicieron otra cosa que agravar las inseguridades del electorado.

De Trump se duda de sus reales condiciones para ponerse al frente del país, se lo observa poco ducho en materia política. Y se le cuestiona su personalidad impulsiva y su cadena de exabruptos y mentiras. A Clinton se la ve con algunos traspiés en su salud y con supuesto “poco aguante” para lo que se le vendría. Además, le reprochan su escasa transmisión de confianza y seguridad.

En definitiva, el próximo presidente surgirá de dos candidatos que generan más rechazo que aceptación. Pero, ambos cuentan con las mismas chances.

Dicen que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades.

Y debe de ser así, nomás.

 

 

 

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