“Villa María Vive y Siente”… Los 149: Una gran fiesta cultural

Entre Café y Café

La Municipalidad comenzó a trabajar para el siglo y medio  7teatrino lleno

 

Villa  María vivió su cumpleaños 149 con una serie de actos notoriamente trascendentes.La organización que estuvo a cargo de la Municipalidad programó 10 días de todo cultura bajo la consigna Villa María Vive y Siente, enclavando allí las más disímiles ofertas en el “Parque de la Vida”, es decir desde San Juan hasta la Entre Ríos.

 

 

El domingo por la noche,  mientras el carismático  cantante Kevin Johansen, frente a un “Teatrino” absolutamente colmado, daba por cerrado los festejos de los 149 años, un nutrido grupo de personas continuaba recorriendo una superlativa oferta en el plano cultural,  abierto a las vertientes más diversas. Por 10 días la creatividad y el talento se alojó en dicho espacio.

Nada de fastuosidad ni nombres ostentosos sobre los tablados, lo que acrecienta el mérito de esta puesta en escena de  la organización municipal.

Sería imposible que alguien no marcara alguna deficiencia. Es parte de un contexto donde sobreabundaron las ofertas.  No obstante, lo positivo se alza elocuentemente sobre cualquier falencia que se pueda señalar.

 

El frente de la vieja casona

 

Uno de los puntos favorables de estos festejos oficiales, y aunque aparezca como una minucia, fue la iniciativa  de volver a darle vida al frente del  antiguo y original Edificio  Municipal (Mendoza 852), además primera escuela y primera capilla. Iluminando todo el escudo que cubre el frente, emblema que define la iconografía de nuestra urbe. Fue como volver a los años sesenta y darse un baño de recuerdos e identidad.

 

 

“El Parque de la Vida”, y todos los “refugios” que allí habitan, fue el punto convocante del Festival “Villa María Vive y Siente”. No solo la concurrencia fue  de villamarienses sino que un gran número de personas arribó desde la región.   La cultura supo de variadas mezclas,  pasando  desde el mate compartido, la reposera cedida, o los atractivos y coloridos stands donde cada uno se expresaba con su propio mensaje. Párrafo aparte para las obras de Quino que en 600 metros cubiertos permitían que  Mafalda nos dejara  sus  “sesudos” mensajes como para que la “croqueta” siempre esté alerta; los puestos gastronómicos se diversificaban y atrapaban; cientos de títulos en tapa dura de escribas de renombres y otros que recién comienzan a sembrar de tintas los papeles. La venta de libros cubrió todas las expectativas.

 

El predio ferrourbanístico, casi el ombligo de una villa parida entre dos rieles, se vistió sin ostentosidad pero sí con enormes bandejas de cultura.

 

Remarcar que fueron más de 300 las actividades desplegadas, todas absolutamente gratuitas, deja sobre el paño el nivel organizativo de estos 149.

Durante la duración de la muestra nos encontramos  con apuestas de enorme valor en su segmento como lo fue Vibra Estaciones Sonoras, que propuso un recorrido musical introduciendo a los visitantes a las más variadas gamas de todos  los géneros.  A pocos metros  los dinosaurios  nos daban un paseo milenario. A pocos pasos la obra del artista plástico Milo Locket ganó la admiración de quienes lo visitaron. La sutileza de un talento que se dispersa entre  niños, jóvenes y adultos.

Y alguien que dejó comentarios de saciedad intelectual  fue el filósofo Darío Sztajnszrajber, con la obra “Salir de la Caverna”. Dúctil y explícito. Para quienes no concurrieron seguramente lo harán el próximo año, es decir para el siglo y medio de la ciudad, estas puestas en escenas se repetirán tal lo prometido por el Intendente Martín Gill. La Compañía Al Pie de la Cama llevará nuevamente su arte a centros de salud de la ciudad, y los visitantes podrán apreciar la propuesta única de Teatro Ciego, donde la dramaturgia se desprende del recurso visual para exacerbar el resto de los sentidos.

Es imposible aludir a todos y cada uno de los ofrecimientos. Lo gastronómico merece encomillarse. Brillantes en la creatividad, en lo estético visual y básicamente en ese juego de sabores y olores.

 

También hubo artistas de la categoría de  Luis Pescetti, del Grupo Vocal Cabernet, entre otros. La música y el canto local defendió con creces  su espacio. La Unión de Músicos Villamarienses (UNIMUV)  derrochó  capacidad. Otro factor de curiosidad fue la del Grupo Urraka, cuya propuesta consiste en la fusión de danza, humor y música utilizando objetos de la vida cotidiana como botellas de plástico y vidrio, tachos de metal y decenas de artículos más conformados en instrumentos musicales.

La Feria del Libro tuvo 16 stands donde se presentaron  más de 300 editoriales.  Y en dicho entorno se contó con conferencistas como  Diego Bianchi, Ricardo Bochini, Istvan, Pablo Bernasconi, Daniel López Rossetti, Luciana Pecker, Cintia García, entre otros. También  los escritores locales expusieron lo suyo. Se sumó a la fiesta el conductor radial  Rony Vargas, Francisco Galera y Guillermo Grimoldi.

Los libreros expusieron su conformidad por el número de visitas como así también la cantidad de ejemplares de tapas duras solicitados por los visitantes.

Ya se empezó a trabajar para festejar el siglo y medio de la villa.

La ciudad vivió una puesta en escena en el factor cultural como muy pocas veces se dio en la villa.Ahora  a esperar los 150…

 

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