“Varones” del tango, el rock y el cuarteto con muertes trágicas

Notas

Carlos Gardel, Julio Sosa, Facundo Cabral, Rodrigo Bueno, Adrián Otero,  “Pappo” y Walter Olmos

Ellos fueron dueños de grandes talentos, multipremiados y aclamados por el público, dejaron de existir físicamente pero su música sigue viva. En esta nota, como lo hicimos con las mujeres,  recordamos algunos cantantes que compartieron un final trágico, y triste.

 

Carlos Gardel                                                                                   gardel

Con una voz, declarada “memoria del mundo”, Gardel nació el 11 de diciembre, dicen que fue en 1887 en Tacuarembó, Uruguay. Fue cantante, compositor y actor argentino de origen francés o tal vez uruguayo.

La voz, la estampa y la simpatía de Gardel arrollaban, especialmente entre las mujeres. Sus versos, sus canciones, fueron símbolo de una época mágica. Gran parte de la celebridad y la pasión despertadas por Gardel, se debía a su preocupación por cuidar y difundir su imagen.

El 24 de junio de 1935, Gardel  falleció en el choque de dos aviones en el momento de despegar, sobre la pista del aeropuerto Olaya Herrera, en la ciudad de Medellín, Colombia. Las causas del accidente nunca fueron establecidas con claridad. Ambas empresas aeronáuticas mantenían una dura competencia, detrás de la cual se encontraban los intereses estratégico-militares de los Estados Unidos y Alemania.

Julio Sosa                                                                                          julio sosa

Sin lugar a dudas, fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel. Apodado el Varón del Tango. Sosa, fue cantor de tres orquestas y grabó en total 33 registros, donde surgieron destacados temas como lo es: Tiempos viejos y Cambalache.

Pero como la mayoría de los grandes, su vida sufrió un trágico final.Camino a Villa del Parque, chocó contra el semáforo de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla (ciudad de Buenos Aires) el 26 de noviembre de 1964. El auto pasó sobre el monolito que resguardaba el semáforo y paró contra el Arzobispado Ortodoxo, 50 metros más allá.

Fue internado en el hospital Fernández y trasladado al sanatorio Anchorena, a las 7am. Tenía una lesión grave en el pulmón izquierdo y conmoción cerebral. Intentaron salvarlo operándolo pero a las 21.30 del 26 murió sin recobrar el conocimiento. El sepelio se realizó primero en el Salón La Argentina, pero la cantidad de público, hizo que se lo trasladara al Luna Park.

Facundo Cabral                                                                 facundo CABRAL

El indio Gasparino, tal cual se lo nombraba en sus comienzos, fue un cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino.  Compuso canciones y algunas de éstas trascendieron a nivel hispanoamericano como: “No soy de aquí ni soy de allá”.

Durante el fin de su gira por Guatemala, Cabral tenía intenciones de dirigirse en autobús hacia el Aeropuerto pero tras el pedido de Fariña, (dueño del transporte), accedió a ir en su automóvil particular.

En el camino fueron emboscados por un grupo de sicarios que le dispararon con fusiles y pistolas. Los asesinos se movilizaban en autos modernos según testigos. Cabral falleció en el acto por un impacto de bala en su cabeza, mientras que Fariña fue herido de gravedad. En total casi 25 balas impactaron en el auto, 3 sobre Cabral.Los restos estuvieron en un velatorio de Guatemala a la espera de su repatriación. No estuvo abierto al público, pero igual la gente se acercó para llevar flores y colocar velas.

Rodrigo Bueno                                                                      RODRIGO BUENO

Rodrigo, nació el 24 de mayo de 1973 en Córdoba, fue un destacado cantante de cuarteto, que tuvo su primera aparición pública  a los 2 años de edad en un programa televisivo conocido como “Fiesta del Cuarteto”, donde subió al escenario acompañado de Carlitos La Mona Jiménez.

Desde allí, nació una estrella de los escenarios, querido por todos,supo ganarse un lugar privilegiado en el ambiente artístico y no sólo en Córdoba, sino que en todo el país.

El 24 de junio de 2000, Rodrigo se dirigía a Buenos Aires por la autopista Bs As – La Plata, junto a su pequeño hijo, la madre de éste y Fernando Olmedo (hijo del recordado Alberto Olmedo), donde ocurre un accidente poco claro. Rodrigo muere junto a Fernando Olmedo; los demás acompañantes sobrevivieron. Cientos de artistas y miles de personas, despidieron los restos del cantante cordobés.

Adrián Otero                                                                        INGRESADA

Adrián Otero lideró Memphis La Blusera, una de las bandas de blues con más trayectoria en el rock argentino desde 1978 hasta que a comienzos de 2008 anunció el inicio de su carrera solista.

Otero además de ser un gran cantante y compositor, en su juventud, estudió Psicología, y recorrió el mundo trabajando de artesano, cocinero y periodista deportivo.

El 12 de junio de 2012, el músico de 53 años falleció a causa de un trágico accidente en la autopista Córdoba-Rosario, a la altura de Ballesteros,  dondeperdió el control de su vehículo, tras volcar y dar varios giros, el cantautor perdió instantáneamente la vida.

Norberto “Pappo” Napolitano                                     PAPPO

Nació un 10 de marzo de 1950 en Santa Isabel, una pequeña localidad ubicada al sur de la provincia de Santa Fe. Pappo, se rodeó de importantes músicos de rock y del blues argentino e internacional, entre ellos, John Bonham de Led Zeppelin, Lemmy Kilmister de Motörhead y el bluesman estadounidense B. B. King, quien lo invitó a zapar, en vivo, en el Madison Square Garden de Nueva York en 1993.

Falleció el 25 de febrero de 2005 en la localidad bonaerense de Luján. Según fuentes policiales, el guitarrista, viajaba en su motocicleta Harley Davidson seguido por otra moto en la que viajaban su hijo Luciano y su nuera. Al llegar al paraje Estancia La Blanqueada, ambos vehículos se rozaron haciendo que Pappo perdiera el control, fue arrollado por un Renault Clío, provocándole la muerte.

Walter Olmos                                                                  WALTER OLMOS       

Walter Olmos nació en San Fernando del Valle de Catamarca el 21 de abril de 1982. Su devoción por Carlitos La Mona Jiménez, hizo que se aprendiera todas las letras de sus temas, lo que le servía para cantar en improvisados escenarios. Despuntó su vocación junto a bandas locales. Fue junto a Los Bingos que tuvo la primera posibilidad de foguearse en los escenarios catamarqueños. Desde allí cosechó importantes logros en la música.

Sin perder tiempo, lanza en 2002 el álbum “La Locomotora”. Ese año apadrinó a Damián Córdoba, quien luego se convertiría en el mayor exponente solista de la música cuartetera. Apenas pasadas las 12 de la noche del 8 de septiembre perdió la vida a los 20 años de edad al dispararse en el cráneo en un episodio poco claro. Ocurrió en el barrio porteño de San Cristóbal, en la habitación n° 22 del hotel del mismo nombre.

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El show debe continuar 

Escribe: Germán Giacchero

La necrofilia es la atracción que ejerce la muerte en las personas o en una sociedad. Una extraña fascinación que hermana a los argentinos y que se manifiesta en prácticas como el tradicional homenaje a nuestros próceres el día de su muerte y el recordatorio constante de fechas trágicas. También en los funerales masivos, en la transformación en mitos o la santificación de aquellas personalidades cuya muerte estuvo rodeada por la fatalidad.

Los ejemplos sobran: la larga lista necrológica de hombres y mujeres del espectáculo y de la música que fueron glorificados -y algunos, luego, olvidados- incluye desde Gardel y Julio Sosa hasta Gilda y Rodrigo, pasando por Figueroa Reyes, María Elena y Susy Leiva.

Tras la muerte trágica, el artista, músico o actor, se vuelve intocable, su personalidad se sobredimensiona y es despojado de toda crítica. La tragedia acelera el proceso de beatificación pagana.

Morir rápido

“El blues como el tango es lamento, melancolía, es la pérdida. De una mujer o de lo que sea”, solía decir Pappo. El tango y el rock comparten muertes trágicas. La de Gardel, en un accidente aéreo en Colombia, y la de Julio Sosa, al estrellarse su auto contra una columna de cemento. La de Pappo al caerse de la moto, y la de Adrián Otero al despistarse con su auto en la autopista cerca de Villa María, son solo algunos ejemplos.

El mito de Gardel es uno de los más sólidos que el pueblo argentino supo conseguir. En la frase que pasó a la inmortalidad, “cada día canta mejor”, parecen diluirse sus aspiraciones a más. El “varón del tango”, como lo llamaban a Sosa, fue un adelantado para su época: murió de madrugada, manejando a toda velocidad, después de una noche con mujeres, amigos y alcohol. “Una muerte rockera, cuando todavía los rockeros no habían empezado a morirse”, dirían algunos.

De la misma manera, luego de acabar golpeado en el frío pavimento de una ruta, el rostro joven de Rodrigo, el cuartetero cordobés, se reproducía en miles de estampitas.

En medio del exitismo y de la mediatización que nos rodean, las imágenes se han magnificado. En este escenario, la muerte le sienta bien a la industria. El coqueteo con la muerte de algunas de sus estrellas le ha sido rentable a un negocio que ha hecho suya la máxima punk “vive rápido, muere rápido”.

Se sabe que el show debe continuar.

 

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