En la carrera de la vida, tiene más de un podio ganado

La Región

Villa Nueva

Federico Magrin Torres, martillero público, periodista y   fede magrin torres maratonista

En el marco de los 190 años de la ciudad, Magrin Torres, nieto del fallecido maratonista Guillermo Roldán, salió tercero en la carrera organizada por el municipio en el Parque Municipal. En entrevista con este semanario, el joven deportista nos cuenta su historia, sus inicios en la disciplina y su lucha a diario contra la leucemia. Paradójicamente, “corriendo” para ganarle al “tiempo”.

Escribe: Carolina Durand

Federico Magrin Torres, de 36 años, martillero y corredor público, periodista y estudiante de Ciencias políticas, a dos materias y la tesis para recibirse no se enfoca en su enfermedad, la leucemia.Se centra en entender la felicidad como la actitud de ayudar a otros para alcanzar logros y anhelos ajenos y propios, como la satisfacción que lo hace sentir pleno y paradójicamente, lleno de vida.

“Crecí en una casa donde abundaban los trofeos y las visitas de gente reconocida en la disciplina. De chico acompañaba a mi abuelo al polideportivo a practicar y a los 12 años me animé a correr. Sin embargo, los primeros años de incursión en el deporte me fue muy mal”.El joven sentía la presión de ser nieto del reconocido maratonista Roldán, pero sin correr con la misma suerte. Don Guillermo corrió a lo largo de toda su vida prácticamente. Un mes antes de fallecer, disputó su última carrera en la que salióCampeón Nacional de la ruta.

A los 15 años, su vida dio un giro radical. Conoció a quien fue su entrenador y con el paso de los años, se convertiría en un padre en su vida, el “Vasco” Ubeli.No fue hasta entrados los 18 años, que el atleta comenzó sus estudios en Bell Ville. “La carrera de martillero la hice en aquella localidad y como debía trabajar, dejé casi 14 años de correr. En la semanaestudiaba y repartía diarios en Villa María y los fines de semana trabajaba en un comedor”.

El “Vasco” lo entrenó y durante 3 años logróinnumerables títulos como campeón y subcampeón y clasificópara representar a Córdoba en campeonatos nacionales. Además, tuvo la dicha que su abuelo pudiera ver en vida cómo su nieto progresó en desarrollar velocidad. Tras el fallecimiento de Roldán, la familia se aleja de la actividad y Federico se abocó a estudiar y trabajar.

De vuelta al ruedo

Después de muchos años, alrededor delos 32, Magrin Torres empezó atrotar.Su primer paso fue anotarse en una carrera de la Universidad Nacional, luego en una organizada por el municipio. Se entusiasmó, conoció a Alejandro Altamirano, profesor del Sport y pasó a formar parte del grupo La Base Team.

“Obtuvimos buenos resultados trabajando juntos y fue por eso que definimos ir por un anhelo para todo corredor, que es correr una maratón que para ser realmente llamado así, se debe recorrer la distancia de 42 km 195 metros. Por eso siempre dije mi abuelo era un maratonista con todas las letras”, remarca el atleta.

En 2013 habían definido que en octubre del 2014 se presentarían en la maratón más grande del país y de Sudamérica. Fue un año de mucho entrenamiento con la convicción de llegar a la meta.

“Hice todos los chequeos que debía hacer, hasta que recibo la noticia de la bioquímica que los estudios habían arrojado resultados raros y que lo mejor era repetirlos. Lo hice, con tal de estar apto para la maratón que tenía a solo dos meses. Tras algunos pasos previos, una médica me hace saber que existía la posibilidad de tener leucemia.  Salí de este consultorio sin entender demasiado, con un papel en la mano de una de las dos posibles leucemias”, rememora.

Línea de llegada

Se había estado preparando durante un año para correr junto a once mil personas y al enterarse de su enfermedad, un mes y medio antes de la fecha, jamás bajó los brazos. Siguió entrenando aun sin saber si llegada la fecha se lo iban a permitir. Con todo listo para empezar el tratamiento con la debida medicación, Magrin Torres logró el OK de los especialistas para asistir al gran evento.

“Viajamos con Ale a Buenos Aires y empezamos a correr. Me acompaño 30 y pico de km. Pasada una hora más tarde de lo estipulado, llegué a la mata. Recorrílos 42 km en 4 horas y media. Fue uno de los días más importantes de mi vida, también lo fue para el grupo”, cuenta con una gran sonrisa.

A su regreso, dio cumplimiento a su palabra y comenzó el tratamiento y a tomar la medicación indicada por los médicos. Los primeros días se sobrellevaron a la perfección. Luego, su cuerpo, por el tratamiento comenzó a pasarle factura. Una vez estuvo tres días en cama sin poder moverse tras un entrenamiento.

Subir al podio

Federico sintió debilidad hasta que su cuerpo se fue adaptando a la medicación. No podía caminar una hora, porque su cuerpo no lo soportaba, pero las indicaciones le recomendaban   20 minutos de tiempo, pero más veces a la semana. Para sorpresa de todos y del mismo deportista, en diciembre del 2014 intercalaba algunos trotes y a fines del 2014 estaba corriendo nuevamente. En enero del 2015 había empezado entrenar, con mucha dificultad, pero volvió al ruedo.

Hace menos de 20 días (2 de octubre), el joven junto a su equipo ganó la Copa UltraSport en San Clemente, Córdoba.El pasado sábado 8, en la carrera que se llevó a cabo en el parque de la ciudad, en su categoría 35 a 39 años, para su propia sorpresa, hizo podio y se quedó con el tercer puesto.

“No me lo esperaba. Entré a la carrera para acompañar a parte de mi equipo. Y al término de la carrera me quedé solo para acompañarlos a ellos. Cuando dicen mi nombre y me invitan a subir al podio, hacía dos años que no tenía la oportunidad de subir a uno. Fue un momento inesperado y muy disfrutado”, expresa el corredor.

“Sé que esta enfermedad se controla, pero no se cura. No se trata solo de sobrevivir, sino trabajar para que pueda llevar adelante cada cosa que me motiva y me apasiona”, concluyó.

 

 

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