Ipem 147: cinco estudiantes sordos en el mismo curso

Notas

La escuela que aprendió a escuchar y a incluir

Gisela Cerutti, psicopedagoga,  y Alejandra Carranza, coordinadora de curso, contaron cómo la institución vive la experiencia de integrar e incluir a 42 alumnos con diferentes problemáticas en sus aulas. Hay cinco alumnos hipoacúsicos en un curso. Dos alumnas ciegas. Es la escuela pública que tiene mayor cantidad de estudiantes integrados.

Escribe: Mayra Benejam

Es un caso especial, no en cualquier escuela pública secundaria se observa lo que pasa en el Ipem 147 Manuel Anselmo Ocampo. La institución ha abierto sus puertas hacia la inclusión e integración verdadera. Aunque, existe una ley que obliga a las escuelas  públicas a recibir chicos con diversas problemáticas, este establecimiento los recibe, trabaja con sus necesidades, se adapta el cuerpo docente, y gestiona profesionales, para lograr  que el paso de cada estudiante por el secundario sea como el de cualquiera.

Actualmente caminan 900 alumnos en la institución en el total de las divisiones y turnos. 42 de ellos, más que un curso completo,  tiene alguna problemática que requiere mayor atención. Algunos con retraso, síndrome de Down, ceguera o hipoacusia. En cuarto año, hay cinco alumnos sordos, cuyos trayectos anteriores los han hecho en el IDA (Instituto de Discapacitados Auditivos). Para ellos es algo natural, para los que miran de afuera es un gran número.

Estos cinco chicos hipoacúsicos ingresaron en el 2012  con una maestra integradora del IDA. Luego, tuvieron una intérprete (que habla con lenguaje de señas). Algunas de estas profesionales se gestionan por mutuales de los alumnos, quienes si no tienen, se realiza el pedido  a la Provincia. La escuela tuvo que presentar  un proyecto y la escuela del IDA también apoyó con un informe para que la profesional estuviera lo antes posible. Es fundamental porque es quien traduce las clases de los profesores.

¿Cómo trabajan en el aula?

“Los profes desarrollan la clase y la intérprete les traduce todo el tiempo. Los chicos van trabajando y después tienen aparte el apoyo con la maestra integradora por fuera del horario escolar. Estudian el contenido que les requieren los profesores”, explicó la psicopedagogaGisela Cerutti.

No obstante, vale remarcar, que la intérprete que manda el gobierno sólo puede cubrir cuatro horas de clases, lo que no es suficiente. En ese caso, contó Alejandra Carrizo la coordinadora de curso, que se “combina con la intérprete que brinda la mutual de uno de los alumnos”.

En cuanto a los niveles de hipoacusia de los estudiantes, la psicopedagoga dijo que: “Encuarto año son hipoacúsicos profundos y hay un nene que tiene afectada las partes motrices. En tercero, hay algunos que pueden hacer lectura de labios e intentan hacerse entender, a veces colaboraban cuando la intérprete no estaba,  pero el resto no. Esta situación al comienzo no era habitual, había que comunicarse, pero ahora los compañeros y las maestras van conociendo las señas”.

Única institución con un cargo “integrador”

Al tener 42 alumnos integrados con diversas problemáticas, lo hace uno de los más numerosos en la provincia de Córdoba. Es por ello, que recibieron desde el gobierno provincial el cargo de docente de apoyo a la integración. Sólo tres instituciones educativas lo recibieron, dos de Córdoba capital y la de la ciudad. “Esta docente viene exclusivamente a trabajar con el grupo de alumnos que necesitan integración”, señaló Carranza.

Asimismo se requiere una preparación del equipo docente: “Es todo un desafío. Lo fuimos solucionando sobre la marcha. El turno mañana tiene más de 400 chicos de tercer año en adelante, los hipoacúsicos se relacionan con normalidad con el resto de sus compañeros y estos aprenden el lenguaje de señas. Sin embargo, la escuela es la que ha tenido la predisposición de abrir la institución a estos chicos e incluirlos”, afirmó Carranza.

También coincidieron que no han tenido problema con ningún alumno integrado: “En los recreos, en el desenvolvimiento de  la escuela y sus mismos compañeros, nos hemos adaptado a ellos. Está naturalizado, nadie los va a mirar diferente. Los chicos también quieren aprender el lenguaje de señas porque se quieren comunicar y relacionarse. Cuando ves esos resultados es más que importante”, resaltó la coordinadora de curso.

Las alumnas con ceguera tienen la computadora  adaptada (del plan Conectar Igualdad) un programa que les lee todo el contenido y van trabajando con su docente integradora.

Recursos insuficientes

Aunque las escuelas públicas tienen la obligación de recibir alumnos con diversas problemáticas, los recursos del estado siempre son escasos. “Nosotros tuvimos la suerte de tener este cargo especial de la docente de apoyo porque vienen muchos  alumnos que necesitan integración, pero a las intérpretes las tuvimos que gestionar a la Provincia y nos demoraron en llegar”, contó Cerutti. Además, ese tiempo de demora significaron varios meses sin tener intérprete y tratar de buscar la forma de comunicarse con los estudiantes.

En tanto que Carranza remarcó: “Esa es la dificultad a la que nos enfrentamos, la posibilidad de gestionar profesionales que trabajen con el alumno. El estado tiene que actuar con los recursos necesarios y no ser tan lento a la hora de derivar el profesional para que el paso por la escuela del estudiante sea igual que la de sus compañeros”.

 

Foto: Alejandra Carranza y Gabriela Cerutti

 

 

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